Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Falacia del Culpable Favorito
Leonardo Girondella Mora
21 abril 2009
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


La falacia del culpable favorito está mencionada en el libro de Pirie —a la que llama la culpa de Thatcher, la primera ministra británica.

Consiste en asignar la responsabilidad de todos suceso a una persona, siempre en un sentido negativo.

No importa lo que acontezca, todo es malo y la culpa la tiene una persona. Esa persona, añado, es el villano favorito de cada momento.

Esta falacia se caracteriza por tres elementos.

Uno es el dejar de lado toda otra explicación posible.

El segundo es la asignación de la culpa al villano de moda.

Tercero, no importa lo que ese villano haga, siempre es malo.

Pirie usa un muy buen ejemplo.

Si una política gubernamental es aplicada primero en Escocia, antes que en el resto del país, se culpará a Thatcher de usar a los escoceses como conejillos de Indias; si se aplica primero en Inglaterra, se acusará a Thatcher de olvidar a los escoceses; y si se aplica en los dos sitios al mismo tiempo, se acusará a Thatcher de ignorar las diferencias de las dos regiones.

En febrero de 2009, por ejemplo, en el USA Today, Gregg Zoroya publicó una nota (sobre bases muy cuestionables) afirmando que las tropas estadounidenses duplicaron su obesidad desde 2003 —una manera de buscar culpas en la guerra de Irak y que hace pensar que si hubiera sucedido lo opuesto, el reportaje habría señalado que la guerra hace perder peso a los soldados.

Si un presidente en cualquier lugar emite un plan de emergencia económica para enfrentar la crisis podrá ser culpado de lo que sea por su oposición —si lo emite después de reconocida la crisis, será acusado de ser una reacción tardía; si lo emite antes de declararse la crisis, será acusado de alarmista. Si el plan proponen reformas amplias, se le criticará de exagerado y si propone medidas ligeras, será acusado de inconsciente.

Bush, en los años 2000 a 2008 fue adquiriendo ese status de villano favorito y fue muy usado en esta falacia —cualquier cosa podía ser asignada como su responsabilidad: la elevación de los precios del petróleo, pero también su caída; la relajación de las normas de crédito, pero también lo estricto de ellas.

El terreno más propicio para esta falacia es el de la política y puede encontrarse en los decires de la oposición al gobierno —si se decide bajar los impuestos, eso será calificado de una irresponsabilidad fiscal; si se decide subirlos, eso será visto como un daño a la economía popular.

Es muy visible la falacia en las palabras de la oposición, que califican a toda medida gubernamental como insuficiente o como radical, dependiendo de lo que convenga.

La falacia del culpable favorito aprovecha la existencia de una lista de sospechosos de costumbre, de la que se toman uno o dos, los más adecuados a las circunstancias y se les toma como responsables de lo malo que se perciba, no importa qué.

Puede ser vista como una variación del argumentun ad populum, que capitaliza prejuicios populares para beneficio político —y suele ser exitosa.

La efectividad de la falacia del culpable favorito, con sus elementos centrales, es fácilmente creíble porque provee una explicación directa, falsa y sencilla, que no requiere mayor evidencia que la asignación de la culpa a alguien que ya es percibido como sospechoso. De esta manera se evita la molestia de pensar en explicaciones alternativas.

Más aún, tiene la ventaja de que no importa que el culpable favorito logre cosas buenas, ellas siempre serán llevadas a una interpretación negativa —si un político gobierna durante un período de reducción de la pobreza, siempre se le puede acusar de no hacerlo más rápidamente, de olvidarse de los más pobres, de poner atención sólo en lo material, o de cualquier otra cosa.

He escuchado esta falacia con frecuencia en la asignación de culpa a la Iglesia Católica con respecto a sus doctrinas: si hay un cambio de opinión, como en el caso de la doctrina acerca del interés del dinero, se le acusa de ser cambiante; y si no hay modificación en su opinión, se le acusa de no acomodarse a la época actual.

Addendum

El libro citados es el de Pirie, Madsen. How to Win Every Argument : The Use and Abuse of Logic. London ; New York: Continuum, 2006.

ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural, que no contienen los medios dominantes. Los enlaces internos de ContraPeso.info siempre serán válidos.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras