Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Falacia del Prejuicio
Leonardo Girondella Mora
13 febrero 2009
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Esta falacia, como muchas otras, comete el error de ignorar los argumentos relevantes que soportan o niegan una conclusión, y pone la atención en el sustento que dan las creencias de la masa de una sociedad —es en este sentido que se está muy asociado con el populismo.

Dejando de lado a las argumentaciones relevantes, el argumentum ad populum necesita conocer prejuicios de la gente para usarlos en provecho de la conclusión —la parte medular está en lo de prejuicios, preferencias, manías, creencias que son parte de la cultura masiva, simple y poco educada.

Se trata de un aprovechamiento de emociones y sentimientos que con frecuencia acude a mitos, leyendas y personajes caricaturizados que son con sencillez comprendidos por colectividades grandes. Por ejemplo, los reclamos de que una crisis o un aumento de precios son provocados por los “especuladores internacionales”, por los “enemigos del régimen”, o por “los voraces comerciantes”.

O bien, el ejemplo del nacionalismo que pide a la multitud que exija que los grandes capitales extranjeros dejen de llevarse la riqueza del país.

Revela esto el uso del clisé fundamental de la falacia —el de apelar a la audiencia como una víctima inocente de algún villano que debe ser combatido: como los grandes capitales, los organismos internacionales, las clases privilegiadas, o cualquier otro personaje infame que viva en la cultura popular más simple.

Tiene una gran similitud con las teorías de la conspiración —en las que el mundo es reducido a la existencia de grupos ocultos que luchan por el poder mundial y pelean en contra de quienes tienen el valor de denunciarlos. Cantidad de candidatos políticos hacen referencia a las conspiraciones y complots en su contra, producto de alianzas innombrables de poderosos grupos ocultos.

La popularidad del materialismo marxista puede en mucho ser debida a esta característica ad populum: fija una víctima, el proletariado, y un villano, los burgueses capitalistas, lo que permite apelar a la masa a ubicarse como la víctima de otros a quien es posible culpar de lo que sea.

Otro ejemplo muy claro es el de la soberanía popular, cuando se afirma que los recursos naturales “son del pueblo y jamás serán vendidos a explotadores” —con lo que intento resaltar otra característica del ad populum: el aprovechamiento de conceptos grupales vagos, como pueblo, sociedad, alianzas, grupos, sectores.

“El pueblo exige que se respeten sus derechos”; “la sociedad benevolente y justa no puede permanecer indiferente ante las acciones desmedidas de los voraces y apátridas especuladores extranjeros”. Las dos frases revelan otra faceta, la del uso libre de adjetivos, como “capitalismo salvaje”, “socialismo humano”, “represión social” y otras más.

El uso de personajes simplificados, grupos ocultos, villanos, víctimas, adjetivos abundantes, palabras vagas —todo eso puede ser mezclado en discursos tremendamente efectivos para convencer colectivamente a grandes grupos, a quienes se les impide acceder a los argumentos centrales.

“El sector trabajador, sacrificado y leal, no puede ya soportar las insidiosas acciones de intereses ocultos que en un egoísmo extremo pretenden ejercer un dominio indiscriminado sobre los reales intereses sociales, que exigen de inmediato una elevación del salario mínimo, dejando atrás las anticuadas nociones de la productividad y la eficiencia”.

Una frase como la anterior contiene los elementos básicos del ad populum —entre los que quiero señalar el menos obvio: no existe análisis de consecuencias, ni una explicación de mecanismos y causas-efectos. Es sólo un reclamo emocional con atractivo popular.

Para quien desee detectar la existencia del ad populum, me atrevo a recomendar que busque adjetivos —cuantos más existan, más probabilidades habrá de que se trate de esta falacia, especialmente si se usan grupos o colectividades que sean víctimas y villanos.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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