Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Filas Frente a su Casa
Eduardo García Gaspar
2 octubre 2009
Sección: ECONOMIA, FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Usted que vive en Buenos Aires o en Culiacán, es responsable de que otra persona, en Oaxaca o en Mendoza, no tenga para comer hoy. No se ría, eso es cierto… al menos en opinión de algunos. No hace mucho que se dijo que el consumo de helados en Europa causaba pobreza en África. Así que, cuidado con lo que hace, porque usted puede dañar a gente que no conoce.

Son opiniones erróneas, pero bien valen una segunda opinión. No porque tengan valor en sí mismas, sino porque las sostienen con toda seriedad muchas personas. Piensan esto porque razonan de la manera siguiente.

Las personas deben preocuparse por el bienestar de los demás. Eso creen como punto de partida y tienen razón. Es un deber hacerlo y tratar de ayudar. Es el muy viejo principio del cristianismo, al que llamamos compasión o caridad. La historia del buen samaritano la narra realmente bien. Aquí no hay problema.

Pero luego hacen un brinco ilógico, un non sequitur: dicen que por sólo pertenecer a una comunidad, vivir en un país, o simplemente ser una persona, uno es corresponsable de lo que a otros falta. Si alguien en la Ciudad de México, sufre carencias serias de ingreso, por ejemplo, ellos dirían que usted es corresponsable de esa situación particular. Aunque viva en Toronto.

No tiene lógica, pero eso creen realmente. La lógica diría que para ser corresponsable de una situación concreta, usted debe haber participado en ella. Por ejemplo, B. Madoff, el del fraude financiero enorme en EEUU, sí es responsable de la ruina de muchas personas. Intervino activamente en el daño que ellas sufren.

Pero, no creo que alguna de las víctimas de Madoff pueda presentarse en casa de John Smith, en Montana y exigirle algo por su corresponsabilidad en lo de Madoff. Con la misma lógica, el defraudado no podrá exigirle a usted nada… a menos que alguien lo nombre a usted corresponsable de los males que otros sufren.

Y entonces, usted tendrá una larga fila de personas frente a su casa esperando que les dé algo, porque usted es corresponsable de su mala situación. Usted y yo sabemos que muchos mueren en África y otras partes por causas de malaria y otras infecciones. Es una pena y algo que lamentar, debemos ayudar a remediarlo, pero de allí a ser corresponsables hay un trecho largo.

Para que pueda usarse el término “corresponsable” de manera justa, una persona debió ser parte clara de la causa que originó la situación lamentable de alguien. De otra manera no hay responsabilidad posible. Ni usted ni yo ayudamos a Madoff, por lo que no somos corresponsable de lo que él causó. Serán corresponsables quienes fallaron en la vigilancia de Madoff y otros pocos más. Y ya.

El tema vale una segunda opinión porque es una de las ideas chatarra que anda flotando en el aire, es repetida con frecuencia e incluso, creída por los ingenuos. Más aún, forma parte de la serie de opiniones políticamente correctas que abundan en los salones de clase y que repiten maestros y libros.

La falla que cometen es realmente notable: no distinguen entre cosas que son muy distintas. Mientras que sí tenemos obligaciones morales de ayudar a los demás, con prudencia, no somos, la inmensa mayoría de las veces, la causa de la mala situación en la que están. Debemos ser como el buen samaritano, pero eso no implica que seamos responsables en alguna medida de la mala situación de otros.

Tomemos a México, que tiene más pobres de los que sería posible tener si se hubieran hecho otras cosas, pero ninguna de esas cosas que se hicieron fue realizada por mí. Nada hice yo que causara pobreza. Nada. Fueron otros. Fueron los que implantaron malas políticas en el país y que, de hecho, yo reprobé.

Ni usted ni yo somos responsables de la pobreza en África. No creo que usted haya ayudado activamente a Nyerere, ni a Idi Amín, ni a Mobutu, ni a otros muchos. No podemos ser corresponsables de la miseria de esas partes del mundo. Y, sin embargo, eso es lo que dicen varios. Es absurdo.

Muy absurdo, pero forma parte de lo políticamente correcto. No tendría consecuencia alguna de no ser por un pequeño detalle: creer que usted es corresponsable de lo que le sucede a otros, le da a los gobiernos la excusa perfecta para cobrarle más impuestos. Ya no tendrá una fila de gente reclamando frente a su casa, nada más habrá una persona, el cobrador de impuestos.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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