Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fred Astaire Presidente
Eduardo García Gaspar
13 abril 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Francamente me llamó la atención. Fue un texto escrito por uno de los miembros de la intelectualidad mexicana, Carlos Fuentes el 9 de abril (Grupo Reforma). Escribió,

“Hay que verlo pensar, hablar sin notas ni errores, en oraciones completas. Hay que verlo moverse (‘igual a Fred Astaire’, dice mi esposa). Y las comparaciones no valdrían, Barack Obama podría haber sucedido, sin demérito, a Jorge Washington o a Abraham Lincoln”.

Ése fue el primer párrafo de la columna. El último dice, “

“…moviéndose (mi esposa tiene razón) con la elegancia de Fred Astaire. Añado: nunca se comporta con familiaridad; siempre con amabilidad. Su norma es, así, la dignidad. Como Washington. Como Lincoln”.

La columna titulada, Obamanía, es una exaltación del nuevo presidente de EEUU, una que es muy común. La comparación con Fred Astaire es llamativa por irrelevante. Tengo la ligera sospecha que un puesto como el de presidente no posea el requisito de moverse como Astaire. Ni como Gene Kelly.

Y, del otro lado, las comparaciones con Washington y Lincoln, unos pocos meses después de la toma de posesión de Obama, resultan al menos exageradas. Fuentes no es él único que sufre este síndrome de adoración inmediata del favorito. En general es una patología sufrida por muchos que entienden el problema político como uno de personas.

Quizá sea como una especie del sistema de las superestrellas que se padece en los espectáculos, en donde todo se sustenta en la personalidad de Angelina Jolie, o quien sea la celebridad del día. Como una especie de club de fans de algún artista o cantante, de quien todo resulta admirable y digno de alabanza. Tratar a la política así es absurdo.

La situación bien vale una segunda opinión, porque se trata de una reducción de la política a un sistema de imágenes visuales, atractivo personal y criterios irrelevantes. Porque al final de cuentas, los gobernantes no pueden ser evaluados por sus apariencias en una pantalla de televisión y sus elegantes movimientos, como si fuesen artistas.

Ha sido dicho que en política se ha cometido un error de consideración, el de creer que todo se reduce a la selección de los más sabios o los mejores, para dejarlos gobernar. Bajo este sistema, al menos se busca gente con sapiencia. Pero cuando para una democracia se busca que se mueva con elegancia un gobernante, las cosas se empeoran notablemente.

Lo que realmente importa en un gobernante es el sistema bajo el que gobierna y las ideas que él tiene. Si canta como Sinatra, realmente no importa. Obama tiene cualidades retóricas muy desarrolladas, y eso ayuda mucho, pero hay bastante más que eso en un gobernante. No puede escribirse de política como si se tratara de una columna de la vida de celebridades.

Me explico de otra manera: son más importantes las ideas que las personas. Lo que merece atención en el desempeño de un gobernante son las acciones que realiza y que se sustentan en sus ideas. Y puede realizar algunas cosas buenas y otras malas, una distinción que no puede hacerse cuando al político se le considera una celebridad.

Ésa es la transformación de planos de la que hablo. La política es un terreno de ideas más que de personas. No puede justificarse, por ejemplo, un aumento del déficit gubernamental porque el gobernante que lo propone se mueve con elegancia, o prefiere a amabilidad a la familiaridad.

La democracia, al cometer ese error, se distorsiona para convertirse en un sistema político que busca en los gobernantes lo que es de segunda importancia. ¿Importa que hable sin notas? Es bueno, pero no lo más importante (en realidad en sus discursos usa teleprompter). Lo que importa es otra cosa, como un sentido muy desarrollado de prudencia.

Todo esto no es más que algo de sentido común. Si usted tienen que ser operado del corazón, me imagino que el último de los requisitos que busque en el médico sea su elegancia, o su manera de hablar. Ni Obama, ni Bush, ni ningún otro gobernante admiten juicios tan pobres.

El terreno de la política es demasiado serio e importante, uno de consecuencias severas para todos y que sólo puede admitir ser evaluado por las ideas de los gobernantes. Hacer lo contrario es errar creando personajes de caricatura, que son o villanos o héroes. Demasiado simple para ser correcto.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Fred Astaire Presidente”
  1. Contrapeso » Imagen Mata Palabra




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