responsabilidad

La función social de la propiedad, su significado y características. Su buena intención mezclada con un problema severo de indefinición que causa consecuencias indeseables.

Introducción

Es una de las ideas que expresan con énfasis la idea de responsabilidad social, entre las que están ‘justicia social‘, ‘hipoteca social‘ y otras similares.

Lo que persigo es examinar la idea de función social de la propiedad, comenzando con su definición.

Definición

Los significados dados a esa expresión, «función social de la propiedad» poseen en común la intención de establecer límites a la propiedad privada.

Esos límites se justifican por responsabilidades sociales de los propietarios que no son expresados con claridad y dejan abierta la idea para ser interpretada a gusto de quien la emplee.

Ha sido definida de esta manera (énfasis mío):

«[…] es un concepto jurídico que limita el carácter absoluto y exclusivo del derecho de propiedad -de inspiración liberal e individualista- y lo sujeta al bien común. El concepto integra un grupo conceptual mayor señalado por la idea de “lo social” y guiado por el objetivo de la justicia social». es.wikipedia.org

También de esta otra forma (énfasis mío)

«[…] se refiere a que los derechos de propiedad deben estar limitados y regulados por la ley, con la intención de que los dueños tengan, además de derechos, responsabilidades con la sociedad». definicionlegal.blogspot.com

La dificultad

El problema de indefinición y vaguedad que puede verse en esas definiciones ha sido señalado, por ejemplo:

«[…] como lo dice la normatividad nacional [Colombia], el legislador (reivindicando el concepto de la función social) “le puede imponer al propietario una serie de restricciones a su derecho de dominio en aras de la preservación de los intereses sociales”.
Y es precisamente en este punto cuando se presentan los grandes conflictos socio-jurídicos, pues jueces y legisladores, desde siglos atrás, tienen un debate sobre los límites jurídicos de la función social. ¿Hasta dónde puede, realmente, llegar el legislador? Esta es una discusión que aún no conoce fin». urosario.edu.co

Por tanto, la idea de la función social de la propiedad adolece de imprecisión al manejar sus dos ejes centrales, el de los límites a la propiedad y el de los intereses colectivos.

La consecuencia es un significado variable que se acomoda a casi cualquier manera de pensar, incluyendo posiciones políticas radicales.

Características o elementos de la función social de la propiedad

En las definiciones de este concepto puede encontrarse las siguientes características:

1. Aplicado a la propiedad privada

La primera observación respeto a esas características es simple: las propiedades no pueden tener una responsabilidad o función social, los que la tienen son, en todo, caso sus propietarios.

Cuando a las cosas se les da una responsabilidad social, se comete un error acerca del sujeto en el que recae una obligación. Siendo cosas, las propiedades no tienen libertad para decidir y es absurdo asignarles cualquier tipo de obligación.

2. Intención de bienestar general

Un asunto de objetivos estándares y vagos que no pueden legitimar medidas ni acciones. Es el problema de la falacia de las buenas intenciones.

Una característica problemática que ocasiona una aprobación inicial peligrosa porque puede usarse para justificar acciones de todo tipo por parte de cualquiera.

3. Instituida y regulada por el gobierno

La función social de la propiedad, como una idea de interpretación múltiple, servirá a cualquier gobernante para ampliar su poder bajo un manto de buenas intenciones de bien común.

Con facilidad de convierte es un instrumento que legitima intervencionismo económico que frena a la economía y limita posibilidades de progreso. Además, crea un desbalance de poder en la sociedad.

4. Variable en su significado y extensión

Esta es la característica central de la idea de la función social de la propiedad, la de ser algo con interpretaciones flexibles que en todos encuentra motivos de aprobación.

Podrá ser alabada por ministros religiosos con los más altos motivos de compasión y caridad, al mismo tiempo que por los más sedientos de poder.

Más precisión

Si se hablara de responsabilidad social del propietario, el tema podría ser mejor examinado entendiéndolo como una propuesta que exige a esa persona una responsabilidad legal obligatoria cuyo cumplimiento está respaldado por la fuerza del gobierno.

Entonces, lo que reclama la noción de la función social de la propiedad es la exigencia de ciertas acciones que el propietario está obligado por ley a cumplir.

Eso, al menos, aclararía la idea. Dejaría ver que esa función social de la propiedad sirve de sustento a doctrinas de regímenes de poder concentrado y así podría entenderse como una propuesta intervencionista.

Pero existe imprecisión

¿Qué obligaciones concretas se exigen al propietario?

No hay una respuesta clara y tan solo se habla de usar la propiedad para el bienestar general o algo similar, como considerar el bien común. Un objetivo loable, pero que adolece de la falla de la sola buena intención.

Poca duda puede haber de que es necesario mayor detalle para especificar cuáles son las obligaciones exactas que el propietario asume por el hecho de serlo. Y, si acaso, existen propiedades exentas de esa función social.

Lo que se sabe es que eso está a discusión y que puede variar en intensidad desde gravosas obligaciones hasta casi ninguna. Esta es una incertidumbre que debilita la percepción de confianza que es necesaria para inversiones y desarrollo de capital.

Muchas personas, muy bien intencionadas, defienden el concepto de la función social de la propiedad. Vagamente definido, trata de integrar una idea de amor por los demás dentro del sistema de propiedad privada, al que defienden.

Estas personas son partidarias de la propiedad privada como un derecho. Por tanto, estas personas están en contra de los sistemas socialistas que no respetan a la propiedad privada.

Sin embargo, la consecuencia real y práctica de proponer el concepto de la función social de la propiedad es la de debilitar ese derecho y abrir paso a los regímenes colectivistas.

Exactamente lo contrario de lo que pretenden esas bien intencionadas personas. Sin quererlo, por tanto, algunos defensores de la propiedad privada terminan socavando lo que defienden.

Un ataque a la propiedad

Por un lado, se habla de función social y así se usa un término colectivista para defender un concepto personalista. No tiene sentido.

No puede hablarse lógicamente de lo colectivo cuando el concepto es propiedad privada. O es propiedad privada o es propiedad común. No puede ser las dos al mismo tiempo. Es otro ejemplo del mal uso de la palabra social, como en ‘justicia social’.

Por el otro lado, hablar de función social es abrir la oportunidad para el intervencionismo estatal. Los gobernantes siempre están dispuestos a salirse de sus límites de acción argumentando que lo que hacen es de beneficio social.

Y si la propiedad debe tener una función social, estarán más que dispuestos a limitar el derecho de propiedad de sus ciudadanos.

Lo que provocan quienes defienden la idea de que la propiedad privada tenga una función social es un daño terrible e inconsciente al derecho humano de la propiedad privada.

Tratando de defender ese derecho terminan por debilitarlo. Llenos de buenas intenciones lastiman a lo que desean proteger. Y no se dan cuenta de ello.

En la realidad cotidiana, lo que la difusión de esa idea de la propiedad privada ha hecho es dar un arma que justifica moralmente la intervención estatal para limitar, debilitar y hasta anular el derecho a la propiedad privada.

La solución posible

Lo que le propongo a usted es otra manera de hacer las cosas. La función social de la propiedad privada debe ser voluntaria del propietario.

Debe ser un acto individual realizado libremente por el dueño y no una obligación impuesta por el gobierno. Solamente así podrá tener algún mérito moral.

Esta responsabilidad social no está en la propiedad física sino en el propietario. Y no puede ser obligatoria usando a la ley y a la fuerza del gobierno.

Los proponentes de la idea de la función social de la propiedad privada desean lograr un objetivo admirable, la incorporación de los valores al sistema de propiedad privada. Defienden al derecho de la propiedad privada y no lo desean debilitar, pero de hecho lo hacen.

No tiene nada de malo, al contrario, el intentar integrar esos valores al sistema de propiedad privada. Así se incorporaría con intensidad una moralidad basada en el amor por el prójimo y en el tratar a otros como uno quisiera ser tratado.

Pero la idea de una función social de la propiedad crea una justificación moral para que los gobiernos adquieran más poder y debiliten a la propiedad privada.

La cuestión sería resuelta de mejor manera si a la propiedad se le quita esa responsabilidad y ella se asigna al propietario como un acto decidido libremente, sin la coerción del gobierno.

Conclusión

Ha sido examinado el reclamo de la función social de la propiedad privada, su definición esencial y la buena intención que intenta justificarla.

Se ha resaltado su grave problema de indeterminación y vaguedad con respecto a qué obligaciones específicas tendría un propietario por el hecho de serlo y la justificación de ellas.

Ese problema de indefinición ocasiona que su buena intención abra la puerta a medidas que debiliten los derechos y libertades y concentre poder excesivo en la autoridad.

Y, finalmente, se ha propuesto que esta responsabilidad de propietario sea una aceptada y realizada libremente para que exista mérito y, también, subsidiariedad.



Y solo unas cosas más para el interesado…

Debe verse:

La propiedad de los bienes de producción
Los derechos humanos son derechos de propiedad

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[Actualización última: 2020-09]

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