Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ganar no es Dominar
Eduardo García Gaspar
22 abril 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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En toda democracia, como parte de su esencia, existe la posibilidad de una fuerza de desintegración. Esto se debe a las elecciones de gobernantes. La victoria de uno de ellos, sobre el resto, ocasiona dos efectos.

• Uno es la atracción mutua de los partidarios del ganador a su alrededor.

• El otro es la repulsión de los perdedores, que forman otro centro de atracción oponiéndose al ganador.

El caso es que todo esto puede ser medido de manera razonable. Los datos de una investigación nos han dado claves en el caso del nuevo gobierno en EEUU. Podemos examinar esto en tres grupos de personas: ciudadanos que se consideran demócratas, republicanos, o independientes. Y la medida es la aprobación del desempeño de Obama en la presidencia.

Los demócratas aprueban a Obama en porcentajes muy elevados desde la medición en febrero de este año. Por ejemplo, en abril era 91 por ciento. Los republicanos tienen cifras cada vez menores. En ese mismo mes la aprobación era de 29 por ciento. Más de 60 puntos de diferencia. Y es la mayor brecha de ese tipo en 40 años.

Los votantes que se consideran independientes desaprobaban a Obama con 14 por ciento en febrero y con casi el doble, 27, en abril. En las cifras totales, la desaprobación de Obama ha pasado de 17 a 26 por ciento. Un patrón similar se ha encontrado en al menos otra investigación.

Esta es una medición de ese fenómeno inherente a las democracias, el de la división interna. México vivió un caso extremo de este tipo, cuando el ex candidato a la presidencia del PRD declaró que aunque perdió en el conteo de votos, él había ganado las elecciones y se autonombró presidente.

El tema bien vale una segunda opinión para señalar ese peligro de división social y que se sufre por la misma naturaleza de la democracia: la elección de unos significa la derrota de otros. Ese es el efecto electoral de la democracia, la división social del país. Por supuesto, ella se suaviza al entender que nuevas elecciones podrán cambiar las cosas y los que ganaron las elecciones no podrán quedarse por siempre en el poder.

Es por ese peligro que los gobernantes deben hacer su trabajo con otra mentalidad que la que usaron para ganar elecciones. Me explico con un ejemplo. Fox en México fue incapaz de entender que las elecciones habían terminado y siguió actuando como si estuviera en campaña electoral. Gobernar es muy diferente a estar en campaña, que es lo que creo que Obama entiende poco.

Gobernar implica lograr consensos, trabajar en acuerdos. No significa llegar al poder creyendo que las cosas se harán todas al modo del ganador. Ganar una elección para presidente, por ejemplo, no significa la posibilidad de que el ganador haga lo que él quiera.

Una victoria electoral no significa que el cien por ciento de las personas hayan votado por el ganador. Mucha gente votó en favor de su opositor y esto cambia las cosas de maneras notables. Tener elecciones es una fase de la democracia, no es toda la democracia. Ya en el poder, los ganadores de las elecciones deben comprender que no han recibido una carta blanca para hacer su voluntad sin restricciones.

Es cuando el ganador piensa de esa manera equivocada que el fenómeno de la división social se eleva. Si el ganador siente que debe imponer su voluntad porque él ganó, yerra totalmente. Terminadas las elecciones surge otro mecanismo democrático, el de la división del poder, donde, por ejemplo, las cámaras legislativas sirven de contrapeso a la voluntad del ejecutivo.

Las cifras que cité sobre los niveles de aprobación de Obama son un simple ejemplo del peligro democrático que se da cuando el gobernante siente que su victoria electoral es suficiente como para imponer su agenda. No lo es. Todo lo que da una victoria electoral es una solución imperfecta a un problema, el de seleccionar gobernantes momentáneos. No más.

Y ese peligro de división política se agrava conforme se radicaliza la agenda del ganador de las elecciones. Creo que esto sucede en el caso de Obama. Al menos eso parecen mostrar las cifras citadas. Con el tiempo se verán mejor las tendencias. En este momento, lo que puede verse es un efecto de división creciente.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Ganar no es Dominar”
  1. pedro bersal Dijo:

    no veo claro el criterio de iglesia

  2. Comentador ContraPeso.info Dijo:

    Sobre el comentario de Pedro: no existe en la columna mención de un criterio de iglesia. Pero sí hay un criterio de división del poder en el que la separación iglesia-estado juega un papel importante.





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