Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gobierno, otro Especialista
Eduardo García Gaspar
5 junio 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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El 1 de junio, La Crónica (México DF) reportó un evento más de una serie conocida: una asociación de industriales tuvo una reunión con el presidente mexicano, y su director dijo que el escenario actual se aproxima más al de una crisis industrial que al de una recesión.

El director de la asociación “exhortó a los poderes Ejecutivo y Legislativo, a los partidos políticos y a los distintos sectores de la sociedad a sumar esfuerzos y voluntades en favor de un Acuerdo para la Reactivación y Modernización de la Economía.”

La política mexicana, como estoy seguro sucede en otras partes, está llena de estos sucesos, públicos y privados. Son acercamientos entre sectores importantes, en los que se reacciona ante algo y se piden acciones mutuas. A veces son amistosos, a veces poco amables, pero siempre suelen quedarse en palabras (al menos los resultados así lo indican).

Las palabras tienen sentido pero son tan vagas que no llegan a nada significativo, lo que supongo todos sepan de antemano. Los empresarios solicitan apoyos, coordinación, suma de esfuerzos, reformas. Y los gobernantes piden inversión, creación de empleos y lo que en el momento sea urgente.

Estas reuniones siempre me han dado la impresión de lo que sucede cuando se contrata obreros para construir una casa: el carpintero no puede hacer su trabajo porque dice que falta que el electricista termine el suyo y el electricista dice que no puede hacer nada hasta que acabe el albañil, quien dice que lo que le impide continuar el que el carpintero termine.

Todo parece lógico y razonable, pero la realidad es que el propietario sufre retrasos que le cuestan dinero y la construcción termina teniendo defectos. Sí, se tiene una crisis importante, pero ella no puede ser solucionada con palabras, ni con reuniones. Menos aún esperando que la autoridad haga algo y los demás quedándose sin hacer nada.

Es un fenómeno, en el fondo, realmente curioso: la gente en el país se paraliza esperando que la autoridad intervenga y, si acaso hace algo, es pedir más intervención. En este caso, un “Acuerdo para la Reactivación y Modernización de la Economía”, que no es más que otra manera de decir que seguirá la espera para ponerse todos de acuerdo y pedir más al gobernante en turno.

Y es que parte importante de la cultura mexicana, como de la cultura de muchas otras partes, es el suponer que todo puede y debe ser solucionado por los gobiernos. Es una expectativa que no se cuestiona. Más aún, no se es consciente de ella. Se toma como algo obvio: todo problema necesita de la intervención estatal y la única iniciativa que el ciudadano puede tener es reclamar esa intervención.

Es decir, una buena mayoría de ciudadanos piensan que la única opción que tienen frente a sí cuando enfrentan un problema es acudir a la autoridad para que les solucione ese problema. La reunión que menciono es un ejemplo de tantos en los que se muestra esa iniciativa ciudadana para no tener otra iniciativa. Es un ejemplo de empresarios, pero también los ciudadanos padecen eso mismo.

¿La causa? Una inexacta creencia de lo que un gobierno debe hacer. Un real y verdadero gobierno tiene una función vital y especializada: proteger las libertades de las personas dentro de un estado de derecho. Nada más. Todo lo que haga adicionalmente le distraerá de su función esencial.

Si se hace cargo de la educación pública, hará mal eso y también su función central. Lo mismo sucederá si se dedica a producir energía o dar servicios médicos, a los que administrará mal, descuidando su especialidad esencial. El error es colosal, el mayor de los errores políticos de todos los tiempos: creer que los gobernantes pueden hacer bien lo que sea.

Usted no le hace consultas médicas a un banquero, ni pide consejos tecnológicos a un abogado, ni repara su auto con un médico. La especialización es básica para nuestro bienestar y los gobiernos no son la excepción. No pueden hacer todo y hacerlo bien. Como el resto de los humanos deben limitarse a una función y nada más allá.

Es absurdo pedir que un gobernante sepa de educación, de medicina, de petróleo y otras especialidades. La especialidad gubernamental es la de crear y mantener un estado de derecho que permita a los demás practicar sus especialidades, que son otras y que realizan mejor que los gobiernos.


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