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Una vacuna contra promesas de gobernantes. Una guía contra propaganda política. Algo que busque la inmunidad ante los dichos, las palabras y los compromisos de quienes gobiernan. Que busque aumentar la incredulidad y que evite la inocencia política del electorado.

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Introducción

Quien quiera ser vacunado en contra de la propaganda política en las campañas electorales, encontrará aquí una últil guía.

El tema de este resumen es una idea de Gula y que puede verse como una guía del ciudadano para evitar ser engañado por gobernantes y candidatos en campaña.


La idea que es tema de esta carta fue encontrada en la obra de Gula, Robert J. Nonsense : Red Herrings, Straw Men, and Sacred Cows: How We Abuse Logic in Our Everyday Language. Mount Jackson, VA: Axios Press, 2007., pp. 22-30.


Punto de arranque

Un buen propagandista capitaliza las emociones de la audiencia, hablando de lo que ella quiere escuchar, ganando su confianza para así cambiar sus actitudes en favor de algo o de alguien.

No usa razones sólidas. Los argumentos que presenta son parciales. Usa simplificaciones extremas. Usa engaños. Nada como los ejemplos para ilustrar las herramientas que el propagandista utiliza en su provecho y tener una vacuna contra ellas.

El electorado, cuando está formado por una masa crítica de personas ingenuas y crédulas, sucumbe fácilmente ante la imagen, palabras y promesas de un político hábil.

Un problema que merece una vacuna contra promesas de gobernantes, es decir, una guía que inmunice al ciudadano contra la propaganda política.

El autor, R. Gula, a continuación, hace una lista de las argumentaciones equivocadas y falacias que la audiencia puede no reconocer.

El resultado es una real guía contra la propaganda política. El ciudadano que las pueda reconocer tendrá una vacuna contra promesas de políticos y gobernantes.

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La guía contra la propaganda política

El ciudadano que quiera estar vacunado contra la fascinación engañosa del discurso político, debe reconocer estos trucos que en él se emplean.

1. El truco de «todos»

Es el uso de la argumentación que todos lo hacen, que todos lo piensan y por eso, el que no también debe él pensar y hacer lo mismo que todos.

Crea la impresión de gran número de personas en su favor. Es una falacia de popularidad y que trata de convencer sin razones lógicas, simplemente porque todos piensan de una manera.

Una manera de crear presión en quienes tienen una mente independiente, que equivale a ponerle encima el peso de la mayoría real o percibida. La solución es mantener la independencia personal de pensamiento.

2. El truco de la repetición

Es el decir algo una y otra vez, sin descanso, aunque con diferentes palabras, presuponiendo que al final la idea será aceptada sin cuestionamiento.

Es una repetición consistente de una idea cualquiera que al cabo del tiempo, sin apoyo sólido, termina siendo aceptada por las personas y aprovechada por el propagandista.

La idea, por peso de su repetición crece en peso y certidumbre sin necesidad de evidencias ni demostraciones. La solución es ser escéptico y cuestionar aún lo considerado aceptado por todos.

3. El truco de la confianza

Es el uso la seguridad con la que se dicen las cosas, la que crea una imagen de gran conocimiento.

La forma de expresión es de atrevimiento y seguridad en lo que se dice. Usa una voz fuerte, cita datos y argumentos de manera continua y fiable.

Da la impresión de ser un ganador, alguien en quien se puede confiar. Es mera imagen, sin sostén sólido interno. La vacuna contra las promesas de los gobernantes es no impresionarse con la apariencia de seguridad y confianza.

4. El truco de la sinceridad

Es el uso de la apariencia de la sinceridad y la honestidad, lo que hace a la persona más creíble.

El propagandista asevera ser espontáneo, veraz, sincero y honrado, sin nada que ocultar. Es una mera imagen exterior que da credibilidad a lo que sea que diga y haga.

Otro truco que hay que aprender a reconocer en la guía contra propaganda política. Ninguna persona en una posición de enorme poder debe ser confiada, ninguna. El mero hecho de tener poder la debe hacer objeto de estrecha vigilancia.

La solución es una actitud de sospecha sana, pero continua.

5. El truco de la simplificación extrema

Es el presentar de manera sencilla solo un lado de las cosas y hacerlo con tal habilidad como si fuese algo simple y obvio.

El propagandista toma al más complejo de los asuntos y lo reduce a un extremo simplificado en el que el propagandista es la única opción positiva.

Es él quien conoce la sola solución posible, la suya. Incluye la simplificación extrema de las causas que crearon los problemas. La solución es aceptar que la realidad es siempre más compleja de lo que el gobernante dice que es.

6. El truco del insulto

Es el empleo de adjetivos, favorables para su causa, desfavorables para sus oponentes.

Incluye el empleo de los calificativos genéricos negativos. Cualquier enemigo es racista, antidemocrático, enemigo del pueblo, reaccionario, fascista, totalitario, fundamentalista.

En cambio el propagandista se califica de amigo del pueblo, democrático, incluyente, tolerante y el resto de los adjetivos políticamente correctos.

Es una falacia de descalificación de opositores que no necesita pruebas ni evidencias. La solución a este punto de la guía contra propaganda política es un poco de lógica.

7. El truco del estereotipo

Es el empleo de la simplificación extrema y de los insultos en la descripción de sus oponentes.

Se toma uno de sus rasgos, se simplifica, se hace extremo y se convierte en uno negativo que tiene ciertas bases reales que la audiencia toma como verdad.

Está relacionado con el truco anterior y consiste en hacer que los opositores caigan en un molde repudiado por el electorado, al mismo tiempo que el gobernante y sus aliados se acomodan en un molde aprobado.

La vacuna contra las promesas y palabras de los gobernantes incluye el evitar usos de adjetivos que son clisés simples.

8. El truco de la generalización

Es el uso de afirmaciones genéricas, simples y totales que tienen grandes consecuencias, pero ignoran las complejidades del asunto.

Es la carencia de detalles en las propuestas, lo que impide críticas sólidas. Aprovecha el desconocimiento completo de los asuntos, para simplificarlos irrealmente.

Muy pocos en el electorado comprenden los impactos colaterales de subsidios, aranceles, control de precios y cosas similares. Son ellas vendidas como generalizaciones de remedios simples a problemas complejos.

Este punto de la vacuna contra promesas de gobernantes tiene una solución en un conocimiento mínimo económico.

9. El truco de los eslóganes

Es el uso de frases atractivas y memorables que no admiten examen. Son frases contagiosas que pueden volverse populares y servir como argumentaciones y justificaciones de la postura del propagandista.

Tienen la ventaja de ser formas de evitar argumentaciones, pruebas y evidencias. Quien tenga una guía contra propaganda política debe mirar con sospecha estas palabras atractivas.

10. El truco de la transferencia

Es el uso de imágenes y actitudes positivas que la audiencia tiene, trasladándolas a sí mismo, como por ejemplo, un sentimiento patriota y nacionalista.

Consiste en adjudicarse ideas con connotaciones positivas que las personas tienen, volviéndose la encarnación de ellas. Por ejemplo, de la honestidad si es que hay un problema grave de corrupción.

La guía contra propaganda política ofrece una solución. El ciudadano debe siempre pensar que los gobernantes son personas como cualquier otra, ni perores ni mejores (aunque demasiadas veces son peores).

11. El truco del testimonial

Es el uso de personas reconocidas que apoyan las ideas que el propagandista sostiene. El reconocimiento de esas personas ayuda a dar credibilidad e importancia a su persona.

Y es una gran ayuda para lograr la idea de aprobación general. Es igual a la estrategia de emplear celebridades para anunciar productos comerciales.

La vacuna contra las promesas de gobernantes debe hacer pensar al lector que el apoyo de celebridades no añade nada de calidad al político.

12. El truco de la gente común

Es el uso de la identificación con la audiencia, con el que el propagandista se hace pasar como una gente común, parte del pueblo, y no parte de una elite.

Es un apelativo de cercanía que hace pensar que el gobernante sí conoce a la gente y se preocupa por ella.

13. El truco de las estadísticas sin significado

Es el uso de cifras y números, que siempre impresionan, pero de los que no se dan fuentes ni antecedentes. Con esto se busca dar una mayor credibilidad a las promesas y palabras del gobernante.

14. El truco del problema creado

Es la detección de un problema, su amplificación y el encuentro del culpable acompañado de la solución que el propagandista sólo conoce.

Se refiere a la invención de un villano a quien pueda culparse con indignación y que es también su enemigo.

En resumen

La anterior es una guía contra propaganda política. Una especie de vacuna contra promesas y palabras de los gobernantes. Aplicarla es algo que seguramente producirá inmunidad mental a los discursos públicos y, por eso, beneficiará a las libertades.

El problema que así se pretende resolver es el de un electorado demasiado ingenuo y muy dúctil en manos del gobernante sagaz que busca el poder.

Lo que Gula ha hecho en esta parte de su libro es al final de cuentas una lista útil de trucos empleados por los propagandistas, sean o no políticos, y que ellos usan para convencer a la audiencia de las opiniones que ellos tienen.

Con la lista en mente, un ciudadano cualquiera tiene a su disposición una serie de herramientas que harán más difícil que sea engañado por esos trucos de convencimiento.

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[La columna fue revisada en 2020-07]