Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Idolatría Numérica
Eduardo García Gaspar
6 agosto 2009
Sección: EDUCACION, FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
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Su uso es común. Lo emplean muchas personas, incluyendo a los conductores de programas de noticias. Es una manera de justificar opiniones si es que ellas son compartidas por la mayoría. Por ejemplo, decir que el cambio climático es cierto porque casi todos dicen que lo es y, por tanto, existe un consenso.

O bien, decir que alguna teoría científica es verdadera, por ejemplo, la Evolución, porque una gran cantidad de personas lo creen. O incluso, justificar la aprobación de una ley que autoriza el matrimonio de personas del mismo sexo porque más de la mitad de la gente cree que debe hacerse.

En realidad, se trata de una falacia, es decir, de una manera incorrecta de razonar que lleva a conclusiones falsas y errores graves. Lleva a aceptar que lo que la mayoría piensa en un momento es verdadero. Por ejemplo, era verdad que antes del siglo 16 el sol giraba alrededor de la tierra, porque eso creía la mayoría… pero que la realidad cambió cuando la mayoría aceptó que la tierra giraba alrededor del sol.

Este es el primer argumento en contra de la aceptación de las creencias mayoritarias, el que esas creencias cambian en el tiempo y que son difíciles de determinar. La opinión de la mayoría, incluso de la comunidad científica, no es garantía de ser verdad. Recuerde usted que a principios del siglo 20 la mayoría pensaba que las ideas de Darwin eran falsas y ahora quizá sea lo opuesto.

Hay otro argumento en contra del uso de las creencias mayoritarias. Ellas dependen de a quién se le dé voz. En un programa de radio, en el que se entrevista a un partidario de cierta teoría, él dirá que la mayoría piensa como él. Igualmente, muchos medios toman como moda opiniones a las que dan carácter de verdad, como en el caso del calentamiento global, sin preocuparse por presentar el otro lado de su historia.

Las opiniones mayoritarias están sujetas a cambiar cuando se encuentran nuevas explicaciones mejores, pero también a mantenerse cuando adquieren una inercia en los medios de comunicación. Esto último convierte a muchas opiniones en sistemas dogmáticos dejando así de ser cuestiones sujetas a la investigación objetiva.

Y de los sistemas dogmáticos se pasa a otra manera de dominación, el de la política. Los gobernantes, siempre dispuestos a rendirse ante opiniones mayoritarias que les eleva su popularidad, toman esas opiniones y las promocionan sin prudencia, dándoles así aún más ímpetu. Tanto que quien es independiente y manifiesta su escepticismo, suele ser aislado y juzgado un hereje.

La verdad, que es la razón de ser de la ciencia, entonces sufre y deja de ser ambicionada en aras de la imposición de una opinión que por ser mayoritaria se cree que debe ser total. De aquí que las reales simpatías deben ir a aquellos que muestran independencia poniendo en tela de juicio lo que piensa la mayoría.

Son ellos los héroes de la ciencia y de quienes vienen los descubrimientos y avances. El caso de Galileo es usado con frecuencia para mostrar cómo se usan las fuerzas mayoritarias para evitar que avance el conocimiento. La misma situación se mantiene ahora, cuando buena parte de la academia rechaza dudar de teorías como la del cambio climático, o de la evolución.

Puedo suponer que, con formas diferentes, se sigue padeciendo esa misma presión en las mentes independientes y sufriendo el síndrome de la opinión mayoritaria, pero ahora ampliado. Si antes se trataba de discusiones dentro de una comunidad de expertos y sabios, ahora se adiciona a la opinión pública que no es experta ni sabia.

Si es que la verdad coincide o no con la opinión de la mayoría, eso es una casualidad y nada más que eso. La verdad no puede ser determinada por opiniones numerosas. El consenso científico no es prueba absoluta de nada y usarlo de esa manera es poner obstáculos al avance del conocimiento.

Todo esto es muy visible en política, un terreno en el que suele pensarse que quien obtiene la mayoría de los votos es el mejor gobernante posible. Es absolutamente falso y la realidad lo muestra en todo tiempo y lugar.

Es esta adoración de las mayorías una de las más grandes fallas de nuestros tiempos, quizá producto de la inflamación democrática que tan mal ha comprendido a un sistema de gobierno que está lleno de defectos y es tan propenso a errores.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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