Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Impuestos: la Otra Parte
Eduardo García Gaspar
26 octubre 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si fuese novela, sería La Realidad de un Impuesto Muy Anunciado, con una trama desgastada: un gobierno gasta más de lo que recibe, entra en déficit, tiene que cubrirlo de la manera tradicional, que lo pague otro.

Pero el deseo de elevación de impuestos en México tiene un giro: el decretar más impuestos podría haber sido la situación detonante para corregir los defectos de una legislación fiscal muy alejada de la ideal. Pero no, todo lo propuesto es un empeoramiento de lo existente.

Lo que he leído señala que una buena cantidad de dinero cambiaría de manos, casi 120 mil millones de pesos pasarán de la cartera del ciudadano a la cartera pública: nada será creado con esa transferencia, al contrario, mucho será destruido. Si alguien espera que eso ayude a resolver la pobreza, como se ha planteado, su siguiente paso es escribir a Santa Claus.

No está mal recordar una parte de lo escrito por Adam Smith (1723-1790) sobre el tema. Propuso cuatro máximas fiscales. Una es simple, los ciudadanos tienen la obligación de pagar impuestos. La segunda dice que los impuestos deben ser ciertos y no arbitrarios, lo que significa claridad. Todos deben poder entenderlos.

La tercera es una de facilidad y comodidad, de manera que no causen esfuerzo innecesario en el contribuyente. Y la cuarta es la que más importa. Tiene dos componentes. Por un lado, los impuestos deben ser lo más bajo posibles. Por el otro, los impuestos deben tener un bajo costo de recaudación.

Pero Smith omitió una parte vital, la de que los impuestos deben ser usados con eficiencia y cuidado, de manera prudente en beneficio de los ciudadanos, no en provecho de la burocracia misma ni del gobernante. Una omisión bestial, por  lo obvio que es esto. Tenemos, por tanto un principio fiscal que resume lo anterior: los impuestos deben ser lo más bajos posibles y usarse con un máximo de eficiencia.

No es complicado de entender. En defensa de los impuestos bajos está también la idea de otro autor célebre, Alexis de Tocqueville (1805-1859), quien dijo que los impuestos deben ser de tal monto que permitan a todos mantener su estándar de vida después de pagarlos. No está nada mal esta idea y nos manda a una política de tasas bajas, cuanto más bajos los impuestos, mejor.

Incluso la noción podría ampliarse usando las ideas del Derecho Natural: si los impuestos son elevados, arbitrarios, complicados, usados con ineficiencia, parciales… todo eso significaría que ellos no son usados para el bienestar de la sociedad y que, por ello, deben ser repelidos. Más de uno podría en México ampararse en una objeción moral para evitar el pago de impuestos.

En fin, sirvan esas consideraciones para apuntar que se trata de un tema difícil y sensible, muy sensible. Maquiavelo (1459-1527), cito de memoria, dijo que un gobierno podría matar al padre de un ciudadano y que éste no respondería con tanto enojo como cuando el mismo gobierno mete la mano en su cartera.

Es decir, juntando todo lo anterior, la situación fiscal en México sufre problemas serios en varios frentes. Es complicada, compleja, incómoda, parcial y demás. El remedio está en una reforma fiscal de consideración que remedie todo eso: tasas más bajas, pagos más simples, anulación de excepciones y poder ser escrita en un par de hojas tamaño carta.

Eso lo sabemos todos y escribirlo es ser repetitivo, aunque de algo pueda servir la insistencia. Pero en lo que no se ha colocado tanto énfasis es en la otra parte de la ecuación. Me explico. Los impuestos se pagan para que ellos sean devueltos en la forma de servicios a la población (como policía, tribunales y similares).

Si se pone atención en el pago de los impuestos se pierde de vista el uso que se da a ese dinero y es lo que no debe suceder. Si el gobierno mexicano falla en los impuestos y su cobro, lo que digo es que también falla en la otra parte, que es el uso que da a los fondos recolectados (por ejemplo, el pago de una burocracia innecesaria y cara, más el gasto en privilegios a sus clientes).

Mi punto es simple, poner la atención en los nuevos impuestos y quejarnos de ellos, es sólo una parte de lo que debemos hacer. Nos falta cambiar el gasto  y convertirlo en lo que debe ser proveedor de servicios a los ciudadanos. Es poner atención en los egresos del gobierno, no sólo sus ingresos.

Post Scriptum

• Un banco en México, Ixe, reportó lo siguiente el 21 de octubre sobre propuesta de elevación de impuestos:

Nuevo gravamen para las telecomunicaciones

El día de hoy, la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Ingresos para el 2010 la cual incluye nuevos gravámenes e incrementos en impuestos existentes. Las empresas del sector telecomunicaciones a partir del 2010 estarán sujetas a un Impuestos Especial Sobre Productos y Servicios (IEPS) del 3%, siendo inferior al 4% propuesto por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en septiembre pasado. El IEPS aprobado grava directamente los ingresos de las Redes Públicas de Telecomunicaciones exentando a la telefonía pública y rural y al servicio de interconexión. Estimamos que el Gobierno Federal recaudaría por este impuesto alrededor de $10,000 mdp.

Adicionalmente se elevaron la tasas del ISR e IVA

Adicionalmente dentro del Paquete Económico 2010 se aprobó elevar la tasa del Impuesto Sobre la Renta del 28% al 30% en el 2010. Los Legisladores también aprobaron el alza de 1pp en la tasa del Impuesto al Valor Agregado para ubicarlo en 16%. Creemos que el ISR afectará las utilidades de las empresas mientras que el IVA y el IEPS afectarían el consumo de los clientes.

¿Trasladarán las empresas el IEPS al consumidor?

La damos una alta probabilidad a la transferencia del nuevo gravamen de las empresas hacia el consumidor mediante un alza de tarifas por lo que se frenarían las reducciones en precios que hemos visto durante los últimos años como efecto de la competencia. En telefonía celular prepagada los usuarios seguirían pagando el valor nominal de las tarjetas pero estimamos que las empresas amortiguarán el impacto del IEPS mediante ajustes a los minutos incluidos elevando así el precio por minuto. En caso de que no se traslade el IEPS el impacto en el EBITDA de las compañías podría ser considerable.

• La OCDE reportó el 22 de octubre de 2009:

Government expenditures as a percentage of GDP were shrinking in most OECD countries before the onset of the economic crisis.  Between 1995 and 2006, increases were recorded only in Korea (from 21% to 30%) and Portugal (43% to 46%).

Employment by government, calculated as a percentage of the total workforce, remained in contrast relatively stable.  The proportion of the labour force employed in government varies from approximately 5% in Japan to 29% in Norway.

The size of government, calculated in terms of revenues as a percentage of GDP, varies greatly across OECD countries. Norway (59%), Denmark (57%), Sweden (56%) and Finland (53%) took the highest proportion of GDP in revenues, while Mexico collected the least (20%).

• Quizá el lector quiera visitar la página de la Unión Nacional de Contribuyentes de México.


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