Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ingenuidad en Política
Eduardo García Gaspar
9 abril 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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Una de las leyes económicas más reconocidas es la que dice que un gobierno siempre tiende a crecer. Una de las mediciones de ese crecimiento es el número de leyes que emite. También puede medirse el tamaño del gobierno por medio del gasto que realiza, o por la cantidad de impuestos que cobra.

Otra es el número de empleados que tiene. Sobre esto, hace poco se reportaron algunos datos mexicanos. Por ejemplo, durante el año pasado, en el sector privado se tuvo una reducción de casi 111,000 empleos. Por su parte, el gobierno mexicano elevó su planta de empleo en una cantidad similar, más de 97,000.

Desde luego, la consecuencia es lo que importa. La gran mayoría del gasto gubernamental se dedica a cubrir el pago a ese personal (40%) y sus gastos de operación (35%). Es decir, muy poco de lo que se paga en impuestos se usa para mejorar al país, como en policía, tribunales, carreteras y demás.

Las cifras anteriores confirman lo que se sabe: toda autoridad política tiende a crecer en todo momento. Las crisis económicas no detienen esa expansión gubernamental y muchas veces se usan para crecer aún más, como en el caso del gobierno de los EEUU, con un gasto gubernamental enorme.

La expansión gubernamental es una constante de nuestras vidas. Siempre, en todo momento, los gobiernos tienden a crecer y elevar su poder. Eso hizo la monarquía francesa, pero también el gobierno revolucionario que le siguió y el imperio que vino después. Sucedió en la URSS por diseño, como en Venezuela ahora y con Alejandro Magno, los egipcios, los romanos.

Las excepciones son contadas, como el caso de Hong Kong y otros. La mayor de las excepciones es la de EEUU, un país nacido con un diseño político de poder constreñido, y que ahora ha ido hacia el otro lado, quizá desde los años de Hoover. Montesquieu señaló este mismo fenómeno: todo poder tiende a ser abusado.

Todo lo anterior es sabido y no hace falta nada más allá de saber un poco de historia para probarlo. Pero lo que bien vale una segunda opinión no es tanto eso como el señalar la escasa atención que se da a este fenómeno de expansión gubernamental constante y apuntar que, en la realidad, no sólo se ignora, sino que se hace todo lo posible por hacer mayor esa expansión.

Increíble, pero sucede. Platón es uno de los clásicos adoradores del Estado, como lo fue Hegel. Marx dio los más grandes pretextos para la construcción de un poder político desbordado. Keynes dejó ideas similares, las de una economía que puede manejarse desde una oficina burocrática. Ellos y muchos otros dejaron herencias intelectuales fructíferas y que ahora mismo se ven en Venezuela, Ecuador, Argentina, México, España, EEUU, Canadá, y muchas naciones más.

En ellas se ve un fenómeno que es fascinante. Hemos adelantado en ciencia y tecnología, tenemos adelantos científicos considerables. Hemos avanzado en todo, o casi todo, pero hay una excepción monumental: el problema político sigue estancado y permanece igual que hace miles de años. Absurdo pero real.

El problema político sigue queriendo ser solucionado haciendo crecer al gobierno, lo mismo que hicieron los persas, los mongoles, los chinos, Hitler, Lenin. Y, peor aún, se sigue pensando que el gobierno tiene justificado su crecimiento en la selección de los mejores para gobernar, la famosa idea que Popper (1902-1994) tanto criticó.

Piense usted en este detalle: ahora usted puede llevar en el bolsillo miles de canciones, tener cientos de canales de televisión, viajar en horas a cualquier parte del mundo, pero sigue dependiendo de la inútil esperanza de que al gobierno grande llegue un hacedor de milagros.

Los datos del crecimiento de burócratas en México son una prueba de la expansión gubernamental, una de las constantes históricas más claras que pueden tenerse. Otras pruebas existen, como el presupuesto actual del gobierno de EEUU, o el número de regulaciones en la UE.

Y sobre la vana esperanza de elegir al hacedor de milagros, los mexicanos podemos pensar muy bien en Fox. Lo que es de llamar la atención es la tremenda ingenuidad en la creencia de que con un gobierno más grande en manos de quien se cree puede producir milagros, nuestra vida será mejor.

Post Scriptum

Los datos del gobierno mexicano fueron reportados por Grupo Reforma (6 abril 2009), con información del ISSSTE.


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