Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Intervencionismo Moral
Eduardo García Gaspar
11 agosto 2009
Sección: ETICA, GOBIERNO, LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un fenómeno curioso. Uno en el que una defensa absurda de la libertad termina por limitar esa misma libertad. Lo que acontece puede ser demostrado con un tema de controversia, el de los matrimonios de personas del mismo sexo.

Comencemos por el principio. Hay lugares en el mundo en los que esos matrimonios han sido legalizados. Donde sea que se trate el tema, se habla de libertad, especialmente religiosa: la gente debe ser libre, tanto como para casarse en uniones que muchas religiones condenan.

Es decir, en aras de la defensa de la libertad personal las leyes aprueban matrimonios que van contra mandatos religiosos y creencias éticas generalizadas.

Esto debe ser bien comprendido: para defender la libertad en general, esos matrimonios han sido legalizados en algunos sitios. No legalizarlos, se argumenta, sería atentar contra la libertad.

Hasta aquí lo que he hecho es establecer una realidad, esté usted o no de acuerdo con ella. Pero la historia continúa y a este hecho sigue una consecuencia no deseable. Existe un conflicto siguiente: el de que expresar una opinión en contra de esos matrimonios de personas del mismo sexo se convierta en una violación de la ley… una violación de la libertad de creencia.

No exagero. La defensa de esa libertad de matrimonios de homosexuales ha derivado en situaciones indeseables. Un caso conocido: una institución católica de servicios de adopción de hijos en Massachusetts ha cerrado. La causa fue el hacerles obligatorio el aceptar parejas homosexuales como candidatos a adopción.

La libertad de quienes no están de acuerdo con la homosexualidad está siendo limitada. Más casos: la autoridad de Nuevo México en EEUU obligó a una fotógrafa cristiana a pagar por gastos judiciales después de negarse a fotografiar la ceremonia de compromiso de una pareja homosexual.

Una psicóloga fue despedida en Georgia cuando se negó a dar consejo a una lesbiana sobre su relación. En California, se ha inhabilitado a médicos cristianos de fertilidad por rehusar la inseminación artificial a una paciente lesbiana.

Un sitio web de búsqueda de parejas, eHarmony, fundada por un evangélico, se vio obligada a proporcionar servicio a los homosexuales por causa de una demanda que la acusó de discriminación.

Los efectos indeseables pueden ya verse con claridad. En varias partes he leído, por ejemplo, que templos de religiones que reprueban la homosexualidad, se consideran amenazados por leyes que les obliguen a emplearlos, so pena de demandas y multas. Si alguien tiene negocios de banquetes de bodas, podría ser demandado si no quiere dar ese servicio en una boda gay.

Esa es la parte legal, pero también está la de la opinión pública. Me refiero al uso de calificativos a quienes no están de acuerdo con las bodas de personas del mismo sexo. Se les llama por lo general “homófobos” y se habla de la “homofobia” como un prejuicio de lo más reprobable.

Mi punto es señalar un fenómeno (no defiendo ni ataco aquí al homosexualismo en sí mismo). Es un fenómeno muy indeseable: una persona cualquiera que usa su libertad para expresar una opinión opuesta a la homosexualidad corre riesgos ya en algunos países.

El caso de Rocco Buttiglione es notable: no pudo se parte del parlamento europeo por oponerse a la homosexualidad.

Es un problema serio. La libertad de unos ha sido usada para atacar la libertad de otros. El asunto es tan absurdo como el demandar a un rabino por negarse a casar por el rito católico a una pareja.

La libertad es una. Si alguien desea casarse con otra persona de su mismo sexo y tiene esa libertad legal, ello no puede significar que un cristiano convencido esté obligado a dar el servicio de banquetes a esa boda.

El conflicto existe y es real. Es otro caso de efectos no intencionales de la intervención estatal en los terrenos morales. Cuando un gobierno se convierte en fuente de la moral se van a tener problemas graves y éste es sólo uno de ellos. Esos efectos se tienen con el intervencionismo económico, pero también y más serios con el intervencionismo moral.

Es este es el concepto que quiero presentar, el del intervencionismo o dirigismo moral: la intromisión del gobierno en el terreno ético y moral para definir el bien y el mal, la virtud y el vicio, por medio de la ley y la educación pública. Es igual en naturaleza al intervencionismo económico y tiene el mismo efecto, elevar el poder del gobierno sobre los ciudadanos que pierden por esa causa libertad.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


3 Comentarios en “Intervencionismo Moral”
  1. droctavio Dijo:

    Palabras valientes y que de seguro causarán escozor en muchos. Por mi parte, muestro un acuerdo casi total: los gobiernos lo quieren ser todo y ahora quieren ser la iglesia misma con su moral y sus jerarquía y sus dogmas.

  2. Rubén Rodríguez Dijo:

    Totalmente de acuerdo; NO es oponerse o no a las personas homosexuales, es DEFENDER la libertad de cada uno de aceptarlos o no. Voltaire viene a mi mente con su célebre frase: "No estoy de acuerdo con lo que usted tiene que decir, pero pelearía para que tuviera la libertad de decirlo".

  3. liberenawilly@wordpress.com Dijo:

    Este articulo peca de liberticida. Confunde la libertad de aceptar para uno mismo lo que uno mismo entienda moral o correcto, con la libertad de reprimir la libertad ajena. Esta segunda opcion es poco liberal, y mas propia de teorias planificadoras y unificadoras. Que una persona o empresa este en su libertad de brindar su servicio a una pareja homosexual es entendible, pero nunca pasa a serlo que se "oponga a la libertad sexual del otro". Mas aún, las teorias que normalmente se esgrimen contra los matrimonios homosexuales tienen que ver con el "respeto" o "defensa" de la familia, en definitiva, nuevamente un concepto moral colectivo quiere primar por sobre la libertad individual de quien opta por ser feliz. En definitiva, no prhibir a quienes se quieren casar, mas alla de su sexo, y no prohibir a quienes no desean hacerlo ni favorecerlo. Pero de NINGUNA MANERA, permitir que se prhiba la libertad de cada uno.





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