Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Izquierda, Derecha, Centro
Selección de ContraPeso.info
25 septiembre 2009
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: , , ,


ContraPeso.info presenta una idea de Ricardo Valenzuela y Alberto Mansueti. Agradecemos a los autores el amable permiso de publicación. La columna define términos muy usados en política, logrando con eso tener un panorama de la realidad.

¡No tengas miedo a las palabras “capitalismo” ni “derecha”! Si a la economía libre se le llama “capitalismo liberal”, pues asumamos su defensa, ¿y qué? Y si los propulsores del socialismo se llaman de Izquierda— algunos para sentirse “cool” y a la moda— entonces los soldados del capitalismo liberal somos de “derecha”, ¿y qué?

En eso los socialistas no son acomplejados y una de las razones de su amplio predominio, es que nos endilgan los calificativos de “capitalistas” y “derechistas” como epítetos infamantes, y no los reivindicamos: por eso nos mandan a la lona en el primer round.

Pero otro gallo nos cantara si nosotros asumimos esos términos. Si los asumiéramos, los clarificaríamos y matizaríamos. Pues así como hay muchas clases de izquierdas, democráticas y revolucionarias, también hay muchos tipos de derechas, intervencionistas, mercantilistas y liberales.

Los socialistas ahora no tienen exactamente las mismas ideas que antes —ni sus oponentes— pero no es cierto que los términos izquierda y derecha hayan perdido vigencia o los conceptos se hayan desactualizado. Aunque para comprender bien sus significados conviene rastrearlos desde su origen, a fines del siglo XVIII, en la revolución industrial inglesa y en la revolución democrática francesa.

Capitalismo es el sistema de economía libre y gobierno limitado (“gendarme nocturno”), que en el pasado enriqueció a países que hace solo 200 años eran realmente pobres: Suiza, Holanda, Escocia, Inglaterra, EEUU.

Se basa en la libre y abierta competencia con igualdad de oportunidades jurídicas. Sin ser perfecto —nada humano lo es— ha probado ser muy superior a cualquier otro en cuanto a permitir la creación de riqueza para todos.

• Estatismo es el sistema contrario, el eterno látigo fantasmal de Latinoamérica, excepto en parte entre 1880 y 1930. El menú del estatismo viene en dos variedades: mercantilismo y socialismo; el primero es malo y el segundo es peor.

Mercantilismo es un sistema de privilegios para oligarquías económicas que permite crear riqueza sólo para unos pocos, y el resto sigue en la pobreza. Y cuando la pobreza se asocia con la ignorancia, engendran el socialismo, sistema de privilegios para oligarquías políticas que no crean riqueza para nadie, sino que destruyen la poca que hay.

• El socialismo debe ser analizado y juzgado por sus resultados reales, y no por aquellos supuestos logros ideales que sus partidarios dicen perseguir, de palabra y en el papel, en sus discursos, sermones, clases y charlas. Pero hasta la fecha no han podido alcanzar.

Hay dos subespecies de socialismo: el reformista, democrático o girondino (menchevique), que se impone mediante la propaganda engañosa y el mandato de la plebe; y el revolucionario o jacobino (nazi o comunista: bolchevique), que usa la presión y las armas: stalinista, mussolinista, hitlerista o maoísta.

Mediante el proceso político —el toma y dame del estatismo— las izquierdas blandas y las derechas antiliberales combinan socialismo democrático con mercantilismo, creando y repartiendo privilegios para oligarquías políticas y económicas a la vez. Es cuando se funden, se confunden y siempre fracasan.

Y tras los inevitables fracasos de estas combinaciones, irrumpe siempre el ala más dura, comunista y radical. Así es por ejemplo. otra vez en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador o Paraguay, con presidentes que ahora la clase media repudia, pero que como candidatos contaron con buena parte de sus votos y esperanzas.

• Izquierda se llamó, durante las sangrientas revoluciones europeas de 1789, 1820, 1830, 1848, 1871 y 1917-18, a la fuerza ideológica y política que en nombre del socialismo atacó violentamente el gobierno limitado, el capitalismo, la libertad,  propiedad, la ética socialmente aceptada (“victoriana”) y las instituciones tradicionales: matrimonio, familia y religión.

En estas trágicas masacres asesinaron aldeas completas, diezmaron pueblos, villas y barrios o sectores enteros en muchas ciudades.

• Derecha se llamó desde entonces a la muy heterogénea alianza de factores sociales, económicos, religiosos, militares y políticos que reaccionaron (“reaccionarios”) resistiendo con determinación a las izquierdas: elites urbanas, clase media de las villas o burgos (“burguesía”), Iglesias, ejército, monárquicos (constitucionales y absolutistas) los tradicionalistas y conservadores. Y liberales. Pero también mercantilistas.

Sin embargo, ya en el siglo XX —desde las revoluciones mexicana (1911) y rusa (1917)— las derechas se perdieron en nostalgias románticas y defensas de privilegios, y fueron incapaces siquiera de poner contención a las izquierdas confundiéndose con ellas.

• Y emergieron dos facciones ultra socialistas: las del fascismo y socialismo nacional, y las del comunismo o socialismo internacionalista (“proletario”). Las segundas acusaron falsamente de “derecha” (¡extrema!) a las primeras. Pero entre ellas no hubo grandes diferencias; sólo lucha por el poder. Sean camisas rojas, negras o pardas, sus “logros” fueron hambre, miseria, opresión, guerras sin fin, campos de concentración, torturas, muerte y sufrimientos. Balas y sangre. Pol Pot.

• Aunque después de 1945 se fue imponiendo el demosocialismo de camisa blanca en sus ediciones escandinavas, anglosajonas –laborismo, keynesianismo, la tercera vía o new deal— o a la francesa, árabe, sionista, japonesa, iberoamericana, negras, tercermundistas, etc. Entre ellas no hubo muchas diferencias y los frutos observables tampoco fueron mejores:

- estatismo: estado intervencionista, ineficiente y parásito;

- gasto público desbordado, con impuestos exorbitados, y en muchos casos astronómicas deudas estatales;

- degradación de la moneda e inflación de precios, y con alto desempleo;

- regulaciones paralizantes y anticompetitivas, con improductividad e ineficiencia en las empresas privadas;

- inseguridad en las calles, injusticia en los tribunales y corrupción galopante;

- y por último, pero no menos destacable: medicina y educación políticamente subordinadas a los Gobiernos, y de calidad muy pobre, y jubilaciones y pensiones indignas y miserables.

Es cierto que la derecha mercantilista favorece los privilegios injustos y por ende inmorales.

Pero la derecha cristiana y liberal defiende la propiedad privada contra las expropiaciones, invasiones, robos y secuestros; la ley y el orden contra la criminalidad y la anarquía; el trabajo, el ahorro, la inversión y la producción contra el populismo, el distribucionismo o monopolios; la creación de riqueza contra la pobreza; y la familia contra su depauperación y desaparición. Nada de malo.

• ¿El “centro”? Es el intento de esconderse en una fórmula de compromiso, en la práctica siempre estatista e intervencionista, mucho menos que óptima e intrínsecamente inestable. Es un subterfugio para evitar la definición. O tal vez refugio de aquellos tibios que Jesucristo afirmaba estar a punto de vomitar.

Nota del Editor

Conviene ver sobre el tema Derecha, Izquierda: Definiciones, con un enfoque analítico que hace precisiones no comunes. debe verse también Izquierda y Derecha.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras