La justicia debe ser imparcial y, por eso, se le representa con una venda en los ojos. Ella aplica sus juicios sin ver a las personas porque todos son iguales ante la justicia.

Introducción

La justicia, por siglos, ha sido representada por una estatua que tiene una venda en los ojos. Toda la idea al hacerlo es simbolizar la imparcialidad: no ve a quien aplica sus principios, todos son iguales ante la justicia.

Las estatuas de la justicia tienen también otros elementos: una espada que representa el poder que ella tiene: el poder de los tribunales para aplicarla.

También tiene escalas, una balanza que representa la objetividad de sopesar argumentos opuestos. Y, por supuesto, eso que dije, la venda en los ojos.

Todo son iguales ante la justicia

Con la venda en los ojos se simboliza la imparcialidad. Eso significa esto:

«Falta de designio anticipado o de prevención en favor o en contra de alguien o algo, que permite juzgar o proceder con rectitud» dle.rae.es

Ella significa «estar libre de prejuicios, es decir, abstraerse de consideraciones subjetivas y centrarse en la objetividad de un asunto, al realizar un juicio».

Sus sinónimos son: equidad, objetividad, honradez, rectitud, equilibrio, neutralidad. La imparcialidad eso eso que se busca, por ejemplo, en los árbitros de los deportes y que consiste en no favorecer ni dañar a ningún jugador o equipo.

Si se pretendiera quitarle la venda de los ojos, para que ella se vea afectada por la impresión subjetiva de persona a la que juzga, eso sería un cambio negativo y de fondo, que alteraría la igualdad ante la ley.

La justicia imparcial es ciega

Es ciega porque debe ser imparcial y juzgar a todos por igual, sin considerar quiénes son. Si supiera quiénes son, entonces podría ser parcial y favorecer o perjudicar a alguien.

Decir que la ley debe ser justa quiere decir que la lay se aplica por igual a todos sin excepción. Es decir, que todos son tratados por igual.

No importa de quien se trate, para la justicia que es imparcial, todos deber recibir el mismo trato porque todos son iguales en derechos y obligaciones.

Pero esa mentalidad hace un añadido que pone a toser a muchos. Argumenta que deben añadirse consideraciones adicionales ya que tratar a todos por igual significa tratar igual a los que son desiguales. Es decir, la desigualdad entre las personas debe producir desigualdad en la aplicación de la ley.

En palabras más sencillas, dicen algunos que hay que quitarle la venda de los ojos para que ella vea a quién se le aplique la justicia y lo haga de manera diferenciada: dependiendo de quién sea, variará la justicia. La ley no se aplicará a todos por igual. Y eso es malo, muy malo.

¿Y si la justicia no fuera ciega?

Hay personas que proponen que ella no sea ciega y que juzgue a las personas de manera diferente, dependiendo de quiénes sean. Si se hace esto, entonces ya las personas no serían iguales ante la ley ni ante la justicia.

Si ahora la justicia ya no fuera imparcial, por ejemplo, un juez podrá ser más severo con la persona A que con la persona B, si es que considera a B como mejor.

O, también, podrá ser más benigno con una mujer que con un hombre, si es que el juez tiene la opinión de que todas las mujeres están oprimidas, o que todos los hombres son machistas.

¿Es es conveniente o no quitarle las vendas a la justicia? No conviene. Las leyes contienen ya en ellas atenuantes y agravantes en cada caso y se aplican persona por persona, sin que importen las personas ni quiénes son.

Discusión

Suponga usted que alguien nos propone el diseño de una sociedad en la que las reglas de la justicia no son iguales para todos. Ellas varían dependiendo de a quien se apliquen. Es decir, la justicia ya no será imparcial, tampoco tendrá venda en los ojos.

Nos proponen esas reglas diciendo que aplicándolas la sociedad vivirá mejor y que ella será más justa. Usted y yo pedimos que nos explique eso de leyes que no son iguales para todos (porque, la verdad, no es algo que tenga buena apariencia).

Nos dicen que son reglas que aplican a las personas de manera diferenciada, siguiendo el modelo de «tú sí y tú no» y de esa manera creen que van a tener una sociedad más justa. La idea es difícil de entender, como lo explica un autor:

«[…] sin embargo, esas reglas, que especifican derechos u obligaciones diferentes para diferentes clases de persona, no tienen oportunidad de ser aceptadas como justas por simples razones formales por todo participante potencial en una argumentación». Hoppe, Hans-Hermann. 2007. A Theory of Socialism and Capitalism: Economics, Politics, and Ethics.

¿Aceptaría usted vivir en una sociedad en la que la justicia y las leyes no fuesen aplicadas a todos por igual?

Esquema de respuesta

Para responder esa pregunta supongamos una sociedad con solo dos personas y con justicia y leyes que se no se aplican por igual a las dos.

  • La sociedad está formada por dos personas A y B
  • La justicia dice que A debe trabajar dos días gratis para B.
  • La justicia dice que B obliga a A a trabajar gratis dos días.

B aceptaría vivir en esa sociedad porque estaría en una posición superior. Pero A no querría vivir en ella porque estaría en una posición inferior. En esa sociedad, la justicia no es imparcial porque trata a ellos dos con diferencias.

📌 La única sociedad en la que ambas personas aceptarían vivir es una en la que la justicia fuera ciega, es decir, imparcial, con una venda en los ojos y se aplicara a todos por igual.

Cuando la justicia no es imparcial

Existe una situación común en la que la justicia pierde su imparcialidad y no trata a todos por igual.

Bajo esa situación la justicia y la ley tratan de manera diferente a las personas dependiendo de la etiqueta que les califica como parte de un grupo. Dependiendo de la clase en la que se les haya clasificado.

La cosa funciona así. Bajo algún criterio cualquiera se crean dos grupos de personas con intereses opuestos y que están en una relación de villano-víctima.

Un dictamen de justicia rápida sin venda en los ojos

Lo anterior permite un juicio inmediato para las clases creadas:

  • Quienes pertenecen a la clase de las víctimas son todas inocentes y buenas y no pueden ser acusadas de falta alguna.
  • Quienes pertenecen a la clase de los culpables son todas inculpadas e infractores y pueden ser acusados de toda falta posible.

Esa clasificación de personas lleva a fallos inmediatos de justicia que con rapidez y sin necesidad de nada más que la pertenencia a grupos, declaran culpabilidad o inocencia.

El fallo instantáneo comienza y termina con una pregunta, ¿a qué grupo pertenece esa persona? La respuesta determina el fallo según categorías predeterminadas con buena anticipación. Por ejemplo:

  • La persona es un sindicalizado —dictamen: inocente.
  • La persona es un empresario pequeño —dictamen: inocente.
  • La persona es un empresario grande —dictamen: culpable.
  • La persona es pobre —dictamen: inocente.
  • La persona es millonaria —dictamen: culpable.
  • La persona es hombre —dictamen: culpable de machismo.
  • La persona es religiosa —dictamen: culpable de fundamentalismo.
  • La persona es de raza blanca —dictamen: culpable de racismo.

Concluyendo, la justicia imparcial tiene venda en los ojos

Para que se respete la igualdad de todos ante la justicia, ella se simboliza con una venda en los ojos. No es que no vea, sino que no quiere ver. Ella quiere ser imparcial y objetiva para todos.

Hay, sin embargo, propuestas que quieren que la justicia deje de aplicarse igual a todos, que ella sea selectiva y parcial. Cuando esto llega a implantarse, la justicia deja de ser imparcial.

.

Y unas cosas más para los interesados…

Ideas relacionadas con el tema: