grandes ideas

Superioridad moral del socialismo humano. ¿Son reales el altruismo del colectivismo y el egoísmo del individualismo? En realidad no. La confusión tiene su origen en la Grecia antigua y surge de una mala y quizá dolosa interpretación de una palabra.

¿Tiene el colectivismo tiene superioridad moral sobre el individualismo? La respuesta afirmativa produce ideas como «socialismo humano». Si la respuesta es negativa, entonces sería falsa la superioridad moral que se alega tiene el socialismo.

Esa es la idea que Popper examina. Concluye que es un error el que, aunque popular y repetido, es falso. No hay superioridad moral en el socialismo, ni en el colectivismo.

La idea reportada aquí fue encontrada en Popper, Karl R. (1966) The open society and its enemies, volumen 1, pp. 100 y ss.

El primer paso

El error tiene siglos y es el que comete quien equipara al egoísmo con el individualismo, que son muy diferentes. Un error que tiene una consecuencia colateral dañina, pues acaba atacando a la dignidad de la persona.

¿Dónde está la equivocación? Platón cometió el error, quizá como una trampa para hacer ver como superior a su colectivismo. 

Para comprender la idea de Popper, el primer paso a dar es presentar algunas de las ideas de Platón que el mismo autor cita y que aquí son expandidas.

Citando a Platón

«… entre los amigos verdaderos todo es común… que las mujeres sean comunes, que los hijos sean comunes. los bienes de todas clases comunes y que se hagan los mayores esfuerzos para quitar del comercio de la vida hasta el nombre de propiedad; de suerte que las cosas mismas que la Naturaleza ha dado a cada hombre, se hagan de cierta manera comunes a todos…» (p. 99) Platón (1985), Las Leyes. México. Editorial Porrúa.

«… que las leyes se propongan con todo su poder hacer el Estado perfectamente uno, puede asegurarse que esto es el colmo de la virtud política…» (p. 99) Ibídem

«… el número de hogares que hemos fijado, será siempre el mismo y no se podrá aumentarlo ni disminuirlo… cada padre de familia no instituirá heredero de la porción de tierra y habitación que le haya tocado en suerte, sino a uno solo de sus hijos, al que mejor le parezca… Los que tengan muchos hijos acomodarán las hembras según disposiciones de la ley, que daremos luego…» (p. 99) Ibídem

… la lección… para los ciudadanos… honrad la igualdad y la uniformidad…» (p. 100) Ibídem

«El espacio de tiempo para que los esposos procreen hijos y durante el cual serán vigilados… será de diez años… aquellos que durante este intervalo no hayan tenido hijos, se les separará…» (p. 151) Ibídem

Las citas ilustran muy bien el tipo de arreglo social que favorece Platón y serán complementadas con otras al final de este escrito para dejar claro el régimen que el filósofo deseaba implantar.

Moral como higiene estatal

De esas ideas y el examen que ha hecho de las propuestas de Platón, Popper llega a conclusiones en esta parte de su obra. Todas ellas encaminadas a estudiar la supuesta superioridad moral del socialismo.

El interés del Estado es la consideración central en las ideas de Platón. Todo lo que fortalece al Estado en bueno, y lo que lo debilita es malo.

La moral es definida así: inmoral es todo eso que lastima al Estado, una moral utilitaria cuyo criterio moral es el de los intereses del Estado. La moralidad, dice Popper, es ahora higiene estatal.

El Estado, por tanto, no puede tener decisiones erróneas mientras sea fuerte. Es decir, puede violentar a sus ciudadanos o a otras naciones, si ello sirve a sus intereses. Las ideas de Platón son contrarias a la persona, realmente hostiles a la libertad individual.

Dice Popper que Platón odiaba a la persona y sus libertades tanto como odiaba el cambio. La persona individual es el mal mismo.

La trampa del griego

Pero en todo esto hay algo que es notable. Platón tiene ideas realmente anti-humanas, contra la persona y sus libertades.

Son ideas que van en contra de las enseñanzas cristianas, como se demuestra en esas citas y otros exámenes de sus ideas. Y sin embargo, a pesar de eso tan visible, las ideas de Platón han sido idealizadas y siguen siendo creídas.

Popper cita otros autores para demostrar esta paradoja. Uno de ellos alaba a Platón por sus ideas contra el egoísmo. Otro habla de la armonía que propone Platón para la sociedad.

Se trata de una exitosa trampa del griego en la que muchos han caído, hasta el punto en el que se ha hablado de haber sido él un antecedente del Cristianismo.

Y la explicación de Popper a ese extraño suceso es lo que constituye el corazón de este resumen. ¿Es real la superioridad moral del socialismo derivada del pensamiento de Platón?

Lo que produce esa trampa y que causa que ideas en contra de la persona y sus libertades sean vistas con aprobación moral es un truco de Platón.

La trampa desnuda

Ha propuesto y convencido a muchos durante mucho tiempo que el individualismo es idéntico al egoísmo. Les ha hecho concluir que el colectivismo es admirable y moralmente superior.

Esto es un error colosal que debe ser corregido. El individualismo no es igual a egoísmo. El colectivismo no es igual a altruismo. Por eso no puede concluirse que el socialismo tenga superioridad moral.

Dos significados de individualismo

Popper inicia ahora el examen del tema. Acudiendo a un diccionario, buscando la definición de la palabra ‘individualismo’ encuentra que ella tiene dos acepciones muy diferentes:

Individualismo como lo opuesto a colectivismo. No hay otra palabra que exprese esta idea de oposición a sistemas colectivistas.

Individualismo como lo opuesto a altruismo. Pero aquí, sí hay otras palabras que son sinónimos de individualismo, como egoísmo, avaricia y otras con connotaciones negativas.

La trampa es usar esos dos signiificados de individualismo sin diferenciarlos y con malicia hacer concluir que el colectivismo es superior moralmente.

Y esto lleva a Popper a proponer una sencilla diferenciación, que es la siguiente y que permite refinar los significados:

•    Individualismo es lo opuesto de colectivismo.

•    Egoísmo es lo opuesto de altruismo.

Las cuatro palabras anteriores, dice, pueden describir actitudes, enfoques, decisiones y  propuestas para establecer códigos de leyes, lo que puede ser vago, pero con ejemplos es suficiente para mostrar la idea.

Por lo tanto…

El colectivismo tiene una definición: es la demanda de que la persona se someta al interés del todo, sea la ciudad, la nación, el universo, la tribu.

Las citas de Platón ilustran bien el significado que tiene. Incluye emociones, como la pertenencia a un grupo y sugiere que si la persona no se sacrifica en aras del todo, entonces la persona es egoísta.

Pero entonces, según lo visto arriba esto es un error, el egoísmo no es lo opuesto de colectivismo. Lo opuesto a colectivismo es el individualismo. Más aún, el colectivismo no es lo opuesto al egoísmo, ni es idéntico a altruismo.

El egoísmo de grupo o de clase es muy común, lo que Platón sabía muy bien, dice Popper. Y, además, un individualista puede perfectamente ser altruista, ayudando a otros, como Dickens y demás.

Esto hace las cosas interesantes, porque para los creyentes en las ideas de Platón es imposible la existencia de un individualismo altruista. Para ellos la única alternativa al egoísmo es el colectivismo y todo lo que sea individualista es egoísta. Ellos mantienen el error de Platón.

La superioridad moral que alegan tener el colectivismo y el socialismo es falsa. El error está en una confusión de significados y una mala interpretación de palabras.

Y más que una equivocación de meras palabras y términos, es un error de pensamiento que considera solo dos opciones, cuando en realidad existen cuatro.

Y ese error de razonamiento provee a Platón de un arma para la defensa de su régimen colectivista: va a apelar a los sentimientos nobles, a la caridad y el altruismo, para ir en contra realmente de la persona humana y sus libertades.

El error sigue siendo cometido por los seguidores de Platón e influye en las ideas actuales. Este es el gran mérito de Popper, corregir un error que ha sido muy costoso.

En resumen

La supuesta superioridad moral del socialismo está, por tanto, sustentada en un error de pensamiento que usa los dos significados de la palabra ‘individualismo’.

Ese error es el que se aprovecha para alegar que el socialismo es moralmente superior, argumentando que solo él es altruista, mientras que el individualismo es egoísta.

Por eso es erróneo hablar de «socialismo humano». La frase es un oxímoron, una contradicción de palabras.

Un addendum muy platónico

Las citas de Platón, no necesariamente usadas por Popper y que se ofrecen a continuación, pintan muy claramente el tipo de régimen que proponía.

Uno en el que la persona es nada frente al Estado y debe ser sacrificada en beneficio de ese Estado. La contradicción entre las ideas del ateniense y la mentalidad cristiana y la liberal, no puede ser mayor.

Planear de arriba a abajo

«… los ciudadanos, entre quienes habrá de hacerse el repartimiento de tierras [será]… de cinco mil cuarenta… [número que] no tiene más de 59 divisores; pero entre ellos hay diez que son correlativos comenzando con la unidad, lo cual es sumamente conveniente…» (p. 97)

«… otra [ley] que prohibe a todo particular tener en casa ni oro ni plata…» (p. 101)

Ordenar la vida personal de todos

«Y no hay que temer que se nos acuse de minuciosos, si descendemos a los más pequeños pormenores hasta ordenar que entre todos los vasos destinados al uso de los ciudadanos no haya ninguno que no tenga una medida determinada…» (p. 104)

«El esposo y la esposa no podrán convidar al festín [de boda] más de cinco amigos por cada parte, ni podrán exceder un número igual de parientes…» (p. 124)

«… debemos prescribir a todos los ciudadanos, para mientras vivan, un orden de acciones desde que sale el sol hasta el día siguiente por la madrugada…» (p. 148)

Adiós a la libertad de expresión

«Entre los poetas serán escogidos aquellos que son respetados en el Estado… y sus versos se cantarán con preferencia aunque sean menos perfectos… a los ciudadanos que canten ninguna pieza en verso que no haya tenido la aprobación de los guardadores de la ley, aunque sea superior…» (p. 164)

Proteccionismo e intervencionismo económico

«Que no se traiga de fuera, cualquiera que sea la razón de necesidad que se allegue, ni incienso, ni otros perfumes extranjeros… ni ninguna otra tintura que el país no suministre, ni, por último, ninguna otra materia extranjera de que se sirven en otras partes; y en igual forma que no se exporte ninguno de los frutos que deben permanecer en el país…» (p. 178)

«Que… nadie comercie… con ánimo de amontonar dinero, sino que la distribución de los víveres y de las demás producciones del país se hará, a mi entender, de una manera conveniente…» (p. 179)

«El que venda en un mercado público alguna cosa… que no ponga dos precios a su mercancías; sino que si, fijado el primer precio, no encuentra comprador, debe retirarla para sacarla a la venta por segunda vez; pero que en un mismo día no alce ni baje la primera estimación. Que se abstenga de alabar su mercancía y menos con juramentos. Todo ciudadano mayor de treinta años podrá dar de golpes impunemente al que viole esta ley…» (p. 230)

« … es preciso disminuir cuanto sea posible el número de los mercaderes…» (p. 232)

«… es preciso que los guardadores de las leyes… examinen juntos los ingresos y los gastos de que resulta para el mercader una ganancia razonable…» (p. 233)

El sueño y la fantasía finales

«… dadme un Estado gobernado por un tirano; que este tirano sea joven, que tenga memoria, penetración, valor, elevación de sentimientos…» (p. 77)

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Más sobre el mito de la superioridad moral del socialismo.

Mito Del Individualismo

Por Leonardo Girondella Mora –   28 noviembre, 2011

Una acusación estándar

Es una aseveración común y corriente afirmar que el liberalismo económico propone y supone que cada persona debe ser contemplada como alguien individualista al extremo egoísta, que persigue su propio bienestar sin importar las consecuencias de su conducta en nadie más.

La acusación es de índole moral y hace referencia a la naturaleza humana —de lo que se considera responsable al capitalismo, al liberalismo, a los mercados libres. Al individualismo.

La acusación sirve de base para demostrar, por inferencia no lógica, que el socialismo y el colectivismo tienen superioridad moral, pues son altruistas.

El razonamiento es simple: se afirma que el capitalismo fomenta y crea el individualismo egoísta y codicioso, de lo que se concluye que su contrario, el socialismo, fomenta y crea el altruismo y la compasión.

Descubrir el clisé

Mi intención es examinar este razonamiento al que considero como un clisé —y cuya falsedad intento demostrar en los siguientes puntos:

Non sequitur

Si el liberalismo efectivamente promueve el egoísmo individualista, eso no es una demostración de la superioridad moral del socialismo.

La afirmación sería un non sequitur colosal. El socialismo podría ser incluso moralmente peor que el liberalismo. El que una cosa sea mala no es demostración que otra sea mejor.

Libertad sin esencia egoísta

El liberalismo es en su faceta económica un arreglo que se sustenta en el individualismo que posee como derecho cada persona —la misma libertad que tiene para votar o para expresar opiniones es la que tiene para trabajar, producir, gastar, ahorrar.

El liberalismo expone y explica el funcionamiento de mercados libres, creados espontáneamente por las iniciativas libres de vendedores, productores, compradores y consumidores.

Y se opone al intervencionismo estatal argumentando que eso causa distorsiones en los mercados alterando su funcionamiento para mal.

No hay en esa propuesta de mercados basados en la libertad de la persona suposición moral alguna que promueva el individualismo egoísta que dañe a otros.

Lejos de eso, como consecuencia de su mentalidad, supone colaboración entre personas, y sostiene que en los intercambios de bienes se dan sumas positivas de beneficios.

No existe ninguna propuesta de peso que sostenga que el liberalismo descarte la existencia de reglas morales, ni de principios éticos. La suposición moral de la que parte es la existencia de la libertad humana, la que lleva a consecuencias lógicas en la economía.

Individualismo es lo opuesto a colectivismo

El liberalismo se opone a visiones colectivistas de la sociedad —su énfasis está en la conducta libre de cada persona, a la que considera capaz y racional.

Es el individualismo que considera valioso a cada voto en cada elección y se opone al corporativismo y demás visiones sectoriales donde la persona es ignorada.

En este sentido, el individualismo liberal es antagónico al colectivismo socialista —trata de defender a la persona en lo individual, sin que ello suponga que defiende conductas egoístas dañinas a otros.

Individualismo no es egoísmo

El liberalismo supone que la persona busca su beneficio personal en sus acciones y decisiones. Esta es una idea mal interpretada, que se ha caricaturizado para acusarla de lo que no es culpable.

El beneficio personal no supone necesariamente daño a terceros, ni un egoísmo extremo. Da cabida perfecta a intercambios benéficos a todos y a actos caritativos.

Repetición de imágenes

El clisé que acusa al liberalismo de fomentar el egoísmo individualista dañino tiene su origen en la repetición incansable de imágenes mentales creadas por críticos superficiales del liberalismo.

Gente que, en lo general, da pena decirlo, no conoce al liberalismo y que llega a creer que el socialismo tiene superioridad moral sobre el individualismo.

La confusión, en buena parte, es causada por la creencia de que son liberales regímenes económicos tipo mercantilista —en los que grandes empresas privadas son protegidas por el gobierno y se padecen las consecuencias de los monopolios, lo que no es liberalismo.

En toda sociedad hay vicios

Pero sobre todo, la codicia y el egoísmo son vicios presentes en todos los sistemas económicos —los padecen los mercados libres, es cierto, pero también los mercados intervenidos por el gobierno.

Es imposible que el egoísmo y la codicia desaparezcan por medio de un simple cambio de política económica. Por eso es que no puede sostenerse la suposición de la superioridad moral del socialismo

En resumen

La acusación al capitalismo como promotor del individualismo egoísta moralmente reprobable es un clisé —un engaño que tiene solo la fuerza de su repetición, pero que no tiene sustento alguno.

Su reiteración tiene consecuencias formidables, pues constituye un freno poderoso a la implantación de la libertad económica y los beneficios que ella produce.

Sirve de excusa a los gobiernos para intervenir en los mercados argumentando que su socialismo es moderar el egoísmo y la codicia, lo que les permite adjudicarse superioridad moral.

Es frecuente, igualmente, escuchar el clisé en círculos académicos —donde los profesores adoctrinan a los alumnos en el error. Equivocan el concepto de liberalismo para definirlo como ellos suponen, sin consultar las fuentes originales. Fomentan un conocimiento simplista e ilógico.

Exponer al clisé y su error es de utilidad para dar oportunidad al aprovechamiento del talento y la iniciativa de cada persona y los beneficios que eso produce en el bienestar de los demás.

[La columna fue actualizada en 2019-10]