Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Estrategia Desnuda
Eduardo García Gaspar
2 abril 2009
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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En el intento de describir a la crisis actual, se ha usado con frecuencia la expresión de burbuja hipotecaria. Esto es un incremento sustancial de los precios de las casas y que hace creer que esos precios seguirán subiendo sin parar y rápidamente, lo que hace muy tentador el comprar una casa, la que sea.

Y comprarla porque es un negocio seguro. El arranque de esto es el abaratamiento de los medios para comprar una casa, es decir, el crédito hipotecario. Si ese crédito es reducido porque las tasas son bajas o porque los requisitos para dar el crédito son descuidados, las personas tenderán a hacer la compra, lo que lleva a ese incremento de precios inmobiliarios.

En el mercado del crédito, tasas de interés artificialmente bajas, causan errores en las decisiones de inversión: se les calcula un costo menor y por eso, se hacen más. Todos son problemas de inversiones mal decididas, el de la casa y el de una fábrica de lo que sea. La impresión que se crea en el proceso es una inicial, muy clara, la de una época de bonanza.

Por ejemplo, los precios de las casas suben por su mayor demanda y eso agrada a quienes hicieron la inversión. Piensan que ya han ganado. El problema es que todo estaba sustentado en una ficción, en esas tasas de interés bajas, artificialmente reducidas. El incremento del valor de la casa es, por tanto, artificial.

En la etapa siguiente, la de corrección que se llama recesión, lo que se necesita es tener el ajuste de los precios, por ejemplo, de las casas. Es bueno que bajen, lo que no agrada a ninguno de sus dueños y llega a tener casos en los que la casa vale menos que la hipoteca que por ella se otorgó.

El corazón de todo el mecanismo es una especie de vuelta a la realidad. Y, por esto, el principio básico de la corrección es el de no tomar medidas que dañen el proceso de regreso a la realidad. Si usted, en caso de ser el presidente del país afectado, vuelve a bajar tasas y vuelve a tratar de estimular la demanda, no dejará que el proceso de ajuste se realice.

Lo que haga la autoridad en contra del ajuste vuelve a ser una medida que crea situaciones irreales, como las del auge artificial. Es la idea general que manda no intervenir, especialmente no haciendo lo mismo de antes. Por ejemplo, no mantener con vida a empresas que no pueden generar sus propios recursos. Si se hace, eso quitará recursos a empresas que los necesitan y los emplearán con eficiencia.

Hay un buen ejemplo mexicano para mostrar qué es lo que no debe hacerse en economía: controlar precios. Suele escucharse, de candidatos a puestos públicos que si ellos llegan al poder, bajarán los precios de, por ejemplo, gas, electricidad, gasolina, que reducirán las tasas de interés y similares. Esto es exactamente lo que no debe hacerse.

Si se se hace para crear un boom económico, a él seguirá una crisis y si ya se está en crisis, ella de prolongará. Todo esto me lleva a intentar desnudar la estrategia de remedio a la crisis y que está implantando el gobierno de EEUU. Si se le quitan todas las palabras bonitas, las expresiones técnicas y las buenas intenciones, ella se sustenta en dos cosas muy primitivas.

Una es más gasto gubernamental. Otra es más impuestos. En realidad no hay más que eso, excepto por sus consecuencias naturales: déficit gubernamental sostenido y menores incentivos económicos. Si lo que condujo a la crisis fue una época de gasto y deuda irresponsables, eso es precisamente lo que se está haciendo, otra vez.

Algunas cifras. Cuando Obama subió a su cargo, el déficit gubernamental, sumamente criticado, era de 570 mil millones. Con las propuestas del nuevo gobierno, será de 1.8 billones, el triple. En diez años, la deuda pública será de más del 80 por ciento del PIB. El gasto este año llegará a 4 billones. Son cifras insostenibles, según opinión de los mismos burócratas.

Detrás del mayor gasto y de los impuestos más elevados, hay algo que no se ve con claridad y es la idea de que quienes están en el gobierno saben más sobre lo que nos conviene a usted y a mí. No es un defecto único de Obama. Lo fue de Bush antes y de Clinton y de Nixon y de muchos otros, como Greespan y los que sigan. Es lo mismo que tienen Chávez y Correa y Kirchner. Ellos creen que pueden decidir mejor que nosotros mismos. Y no es verdad.

Post Scriptum

Las cifras son de la columna de K. Rove, Obama Points Back to the GOP’s Future. WSJ, 26 marzo 2009.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “La Estrategia Desnuda”
  1. edwinno Dijo:

    De alguien que fue un socialista como yo, sólo puede venir el arrepentimiento veraz dando la razón a quien puede ver el corazón de esa doctrina y que en la columna bien se señala. El socialismo no es nada más que una teoría que basa todo en concentrar el poder en el gobierno.





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