Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Moral de Morales
Eduardo García Gaspar
14 agosto 2009
Sección: LIBERTAD CULTURAL, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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Todos aplican las mismas medidas. Van centralizando el poder, retirando opositores de la escena política del país que desean controlar. Y van, paso a paso, anulando centros de poder que no estén bajo sus órdenes. Es lo que ha hecho Hugo Chávez. Y seguirá haciendo.

Es un proceso de acumulación de poder, fácilmente reconocible. La expropiación de medios en Venezuela es un caso digno de ser usado en un salón de clase como ejemplo del proceso de creación de un gobierno dictatorial o totalitario. En Bolivia sucede algo similar. Eso es lo que hace Evo Morales y seguirá haciendo.

Una nota reciente reportó que el presidente, en segura vía de ser vitalicio, Evo Morales “considera a la Iglesia Católica en Bolivia como un símbolo del colonialismo europeo. Morales adelantó que abolirá el curso de religión y lo sustituirá por uno de lenguas nativas en las escuelas bolivianas”.

En ese país, más del 90% son católicos. La nota dice que, según Morales, la Iglesia Católica “debe desaparecer de Bolivia y advirtió además que la Iglesia pasará a ser controlada por el Estado y que su margen de acción será reducido al mínimo”. Su gobierno “será quien controle a todas las instituciones y sus respectivas funciones”.

La clave para descifrar el fondo de la meta de Morales está en el término “control”, el favorito de todo dictador. Su obsesión por el poder es de tal magnitud que nada debe escapar a su intervención: tiene un proyecto personal favorito que quiere implantar sin que nadie le estorbe, nadie.

Los medios, inquietos por naturaleza, son un gran enemigo y hay que anularlos. Lo mismo debe hacerse con otras instituciones y la religión es una de ellas. Todo el que pueda obstaculizar sus planes debe desaparecer y el vacío de poder que deja, será llenado por el gobierno.

Pero el tema de Morales contra la Iglesia Católica es más difícil de tratar. Sólo los muy despistados (como Insulza en la OEA) aprobarán las medidas contra la libertad de expresión que Chávez aplica en Venezuela. Es fácil reconocer que se trata de una violación a las libertades.

Pero con el ataque al catolicismo en Bolivia, no se percibirá con facilidad que también es un ataque a las libertades.

El tema bien vale una segunda opinión porque no se trata de una defensa de esa iglesia, sino de una apología de la libertad política. En el fondo real, anular a una iglesia, la que sea, es igual a atacar a la libertad de los ciudadanos. Así como existe libertad de expresión, existe también libertad religiosa. Atacar a una es lo mismo que atacar a la otra. No hay diferencia.

Señalo lo anterior por causa de un fenómeno que pienso que es más o menos común: muchos de los que se manifiestan en contra de los ataques de Chávez a los medios libres venezolanos, estarán de acuerdo en los ataques de Evo al catolicismo. No se dan cuenta de que la suya es una posición contradictoria.

La libertad es una y tiene mil manifestaciones distintas. Anular a una de esas manifestaciones es hacer lo mismo con el resto y facilitar el camino del tirano. Lo que digo es que aquel que apoye las medidas de Morales contra esa iglesia ayuda a la construcción de un régimen despótico.

Visto de la otra forma, creo que aún el más feroz de los ateos y el más temible de los enemigos del catolicismo, deberá estar en contra del control gubernamental de Evo sobre la religión. Eso es, si ellos son defensores de las libertades. Deben ellos tener la misma posición del que se opone a la pornografía, pero la tolera en aras de la libertad de expresión.

Lo que debe verse y con lucidez es ese proceso de concentración de poder en manos del tirano: expropiar bienes de producción, cancelar medios de comunicación, anular opositores potenciales, uno por uno, con medidas que crean vacíos de poder que él va llenado. Será así al final, como en Cuba, o Corea del Norte, la fuente de todo poder.

Sí, aún el más acérrimo enemigo de toda religión, la defensa de las libertades lo llevará a oponerse a la anulación de la libertad religiosa. Si ella desaparece, como siempre ha sucedido, el futuro será de esclavitud. Morales quiere ser ahora la autoridad moral. Esto es una violación del principio de la división del poder y una manifestación del intervencionismo moral.

Post Scriptum

El fondo del tema es uno de división del poder. En un espíritu democrático que respeta su esencia, los poderes se encuentran divididos; los políticos del gobierno, pero también los ajenos a la esfera política, que son los económicos y los culturales.

La división de poderes de Montesquieu se refiere a la esfera política. La prohibición de monopolios en la esfera económica es consecuencia de la mentalidad de fragmentación del poder. Y en la esfera cultural, operan las libertades de pensamiento, expresión, de religión y demás.

La realidad de una victoria en votaciones razonablemente legítimas no puede justificar medidas posteriores de un presidente, el que sea, para violar el espíritu democrático. A pesar de que Chávez, Morales, Correa y cualquier otro hayan ganado elecciones democráticas, si ellos anulan libertades y separación de poderes, dejan de ser democráticos. Punto.

• El Diario Exterior reportó, hoy, hablando de libertades culturales:

Los gobiernos de Egipto, Marruecos y Yemen consiguieron que en menos de siete días el mundo árabe batiera una marca en ataques a la libertad de expresión. En tan corto periodo de tiempo en estos tres países secuestraron un total de seis periódicos, según denunció la Red Árabe para la Información de los Derechos Humanos (ANHRI). Esta organización dijo que la prensa árabe está volviendo a la distribución secreta frente a la confiscación.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


No hay comentarios en “La Moral de Morales”
  1. jorge Dijo:

    Querer controlar la(s) religiones es como meter en una bolsa los suspiros. Sin embargo las instituciones religiosas también deben ser transparentes y honestas. Muchas de ellas se llenen los bolsillos de dinero a cambio de ofertar un espacio en el cielo, o lo que es lo mismo el negocio de la fé. No todo lo que viene "en nombre de Dios" es bueno, como tampoco todas las leyes son sabias y justas.





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