Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La noción de “stakeholders”
Leonardo Girondella Mora
14 mayo 2009
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


La idea de la Ética de Negocios ha recibido una promoción descomunal en tiempos recientes —con un pequeño problema, los negocios no pueden tener ética, los únicos que pueden tenerla son las personas, todas y no nada más los hombres de negocios.

En este campo se habla de “responsabilidad social” de las empresas, de “justicia social” de la propiedad —y en medio de esas ideas se cometen errores colosales, como el de la existencia de los llamados “stakeholders”, los interesados en las empresas y negocios, es decir todos.

Lo que intento hacer aquí es examinar la idea de los “stakeholders” para encontrar su real significado y consecuencias —retirando de esa idea el vestido de modernidad que le ha hecho tan atractivo.

En una empresa y su funcionamiento, tienen interesas indudables sus propietarios —igual que en su casa tiene interés su dueño. También tienen interés en ella los empleados, los proveedores y los clientes. Lo que le acontezca a esa empresa, les es de su interés porque tienen una relación directa con la empresa.

Pero la idea de los ‘“stakeholders”, es decir, de los interesados en general, ha ampliado el número de interesados en la empresa —ahora incluye al resto de las personas, a todas ellas. El problema con esta ampliación es uno de indefinición, pues no se determina qué es eso de “tener interés” en una empresa.

Un accionista de Apple, de seguro tiene interés en esa empresa, como lo tendría el dueño de un restaurante en su negocio. Igual podrá decirse de otros que están directamente involucrados: a los proveedores les interesa que la empresa sea exitosa, lo mismo que a los empleados y a sus clientes. Las relaciones entre esas personas y el negocio pueden verse.

Pero el resto de las personas tienen un interés mucho menos claro y muchas de ellas, ninguno. Podrá argumentarse que a la gente en general le interesa que las empresas tengan éxito, que sean bien manejadas, que produzcan innovaciones, pero eso no es nada más que un interés general, vago y genérico, que no implica ninguna relación concreta.

La gran dificultad que presenta el concepto de “stakeholders” es que lleva la idea de un interés explícito que da derecho a influir directamente en la empresa —esto es muy comprensible para quienes han invertido su patrimonio en ella y para quienes su subsistencia representa un interés personal claro. Pero no lo es para el resto de las personas.

Sería un absurdo que el manejo de una empresa se pusiera a votación en un referéndum nacional, pues votarían así personas que carecen de intereses demostrables en el destino del negocio. La idea de los “stakeholders” es, en pocas palabras, la anulación de la propiedad privada de la empresa.

A pesar de esa consecuencia innegable, las modas intelectuales ha popularizado eso de los “stakeholders” como una noción de avanzada —con tanto éxito que incluso hombres de negocios la han abrazado con entusiasmo.

Ha sido dicho antes, quizá con mucha razón, que los hombres de negocios tienen una gran habilidad para encontrar oportunidades de inversión, pero que son prácticamente ciegos en el terreno de la política y las ideas —unos inocentes e ingenuos que fácilmente son convencidos de cualquier barbaridad si es que ella tiene connotaciones de avanzada.

La aceptación que ha tenido la idea de los “stakeholders” es un buen ejemplo de esa inocencia —significa la renuncia a sus derechos de propiedad y la alteración de las decisiones de negocio por parte de personas que nada han arriesgado en la empresa.

La clave está en el reconocimiento del riesgo patrimonial voluntario en el negocio y que está expresado muy claramente en el tener acciones de una empresa —es obvio que la persona ha arriesgado algo que es suyo y eso le da derecho a influir en la marcha del negocio. Pero quien no ha tomado ese riesgo, carece de justificación para influir en él.

Brevemente expuesto, el concepto de los “stakeholders” otorga influencia de decisión en la marcha de una empresa a una gran cantidad de personas que ningún riesgo personal voluntario corren con la empresa —personas que tendrían similar poder de decisión que quienes sí están corriendo un riesgo con ella.

Es el equivalente a que una persona cualquiera pudiera sentarse en la asamblea de accionistas de Exxon, sin ser accionista. No tiene sentido, pero la idea se aplaude y se le entiende como un avance en la Ética de Negocios. El concepto tiene además una consecuencia ominosa: da un poder descomunal a los activistas sociales.

Cuando se acepta la idea de los “stakeholders”, se da un visto bueno a la alteración del manejo de las empresas por parte de terceros que no han tomado ningún riesgo en ella, es decir, todos en una comunidad —pero en realidad, no todos lo harán, sólo los grupos activistas lo suficientemente organizados, con agendas sociales propias, muy claramente los grupos ambientalistas.

Los “stakeholders” son uno de los ejemplos que pueden usarse para demostrar la existencia de ideas chatarra —nociones que cumplen con dos requisitos, (1) tener un atractivo superficial casi irresistible y (2) tener consecuencias negativas de consideración que no son fácilmente comprendidas.

Examinar esas ideas necesita desnudarlas de su ropaje encantador —los “stakeholders” son, en resumen, una manera de socavar a la propiedad privada de las empresas. Es pasmoso ver cómo muchos hombres de negocios han sido víctimas de un fraude.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “La noción de “stakeholders””
  1. mauricio cardenas Dijo:

    Pues, considero el articulo bastante directo y certero, aunque no estoy del todo de acuerdo, ya que el poder que se le confiere a los "stakeholders" no es descomunal, ni es dirigido para que se vuelvan importantes los activistas, sino se les otorga el poder de decision a aquellos que son influidos por la actividad de la empresa en mayor o menor medida de poder respecto a la mayor o menor influencia de determinada accion del stakeholder focal, en este caso, cualquier empresa.





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