Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La ONU Como Falacia
Eduardo García Gaspar
20 noviembre 2009
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: , ,


En su comienzo establece que,

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

No está mal. Pero luego dice que,

“Toda persona… tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”.

Ya no está tan claro el asunto y los derechos se convierten en un arma de expansión gubernamental. Son textos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se justifican así:

“La asamblea general [de la ONU] proclama la presente declaración universal de derechos humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse”.

Muy bien, entonces resulta que unas personas se reunieron en una asamblea y después de discutir el punto se pusieron de acuerdo e hicieron una larga lista de derechos humanos. La mente superficial se queda allí y razona diciendo que esos derechos son legítimos porque los declaró la ONU. No hace más preguntas.

Pero la mente curiosa sí se plantea preguntas, porque el hecho de que la ONU declare esos derechos no significa que sean legítimos, ni absolutos, ni universales. Podría reunirse de nuevo y quitar algunos de ellos, o agregar otros. Y, por supuesto, muchas de las naciones allí reunidas no son precisamente ejemplo de respeto al ser humano.

Debe existir algo adicional que justifique esos derechos, de lo contrario serían simples declaraciones con escasa base. La misma declaración de la ONU comienza diciendo que para emitir esos derechos considera,

“que los pueblos… han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres…”.

La frase es interesante. Declara que los pueblos han afirmado su fe. Sí, fe, una palabra que implica confianza en algo no demostrable aún, que es curiosa dentro de un ambiente secular. Y esa fe la tienen los pueblos, una figura del lenguaje, que más bien significa un grupo de representantes de países y no la gente.

Esto es lo que me lleva a una segunda opinión. En las escuelas se adoctrina a los alumnos diciendo que los derechos humanos deben respetarse porque la ONU los declaró, lo que es un acto de fe, como si la ONU fuera una iglesia. Y por su parte, la ONU manifiesta que esos derechos están justificados en la fe que se tiene en el valor y la dignidad humana.

La cuestión es fantástica porque al final de cuentas se acude a la fe, que como dije es la creencia en algo que se piensa es verdad aunque no pueda ser demostrado ahora. La ONU, en este caso, tiene fe en sí misma, en que los derechos que proclama son verdaderos. Pero esa fe en sí misma es débil: podría llegar la hora en el que por mayoría de votos, esos derechos fueran modificados por la conveniencia política de los países.

Para evitar ese defecto, se necesita tener otra base de esa fe. Los derechos de la ONU tienen una base endeble, pues son derechos sólo porque la ONU los establece en una asamblea general. Los derechos legítimos tienen que tener una base más sólida, externa a quien los declara y que no pueda ser modificada por voluntad humana.

De todas maneras se requerirá fe, pero fe en algo externo, que se piense verdadero, inmutable, universal y sólido. Y ese criterio sólo puede venir de una idea de la naturaleza humana, lo que plantea el problema de dónde sacar esa idea de la naturaleza humana.

Es decir, si las personas tenemos derechos, los tenemos por razones mucho más profundas que una simple declaración de una institución humana que no es precisamente famosa por su honorabilidad. Tiene que haber algo adicional, esa base sobre la naturaleza humana.

Todo lo que he querido hacer es poner el dedo sobre una situación falaz: demostrar que los derechos humanos existen y son esos que la ONU declara es un razonamiento insípido, que debilita a los derechos humanos y los vuelve, como en realidad sucede, un instrumento político de dominación.

Se necesita algo más y, en mi opinión, no hay otra salida que recurrir al Derecho Natural.

Post Scriptum

En el libro de Maritain, J., & Sweet, W. (2001). Natural Law: Reflections on Theory and Practice. St. Augustine’s Press, se apuntan algunas ideas que refinan lo anterior:

• Puede existir conflicto entre dos o más derechos humanos, por lo que no se deben tomar como absolutos e ilimitados. El derecho a la propiedad, por ejemplo, según yo, puede entrar el conflicto con el derecho a seguro de desempleo: tendría que quitarse propiedad a unos para dársela a otros.

• Algunos derechos no pueden ser realizados porque no existen las estructuras sociales para hacerlo. Creo que un ejemplo de esto podría ser el derecho a un salario familiar, lo que sea que signifique, porque de hacerse no podría sobrevivir empresa alguna; más que un derecho exigible, es un ideal.

• Una lista de derechos humanos contendría más o menos los mismos derechos no importa quién la haga, pero ellos serían ordenados y comprendidos de diferente manera.

De lo anterior, derivo un problema con la declaración de la ONU: la excesiva simpleza de una lista en crecimiento a la que se le da una interpretación ingenua sin considerar contradicciones entre los derechos que enumera. La idea de H. Hazlitt es de extrema ayuda para comprender la contradicción entre derechos. En ContraPeso.info: Derechos Humanos existe más información.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras