Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La ONU como Idolo
Eduardo García Gaspar
7 septiembre 2009
Sección: DERECHOS, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Al final, es una cuestión de fe… esa confianza en que es verdad algo que ahora no puede ser demostrado ni confirmado fuera de toda duda. Si tomamos la posición de, por ejemplo, un cristiano convencido, veremos que él cree que Dios existe y que se hizo hombre en Jesucristo.

Pero si tomamos la posición de un ateo convencido, también su pensamiento está sustentado en la fe: en creer que Dios no existe, algo que tampoco puede ser confirmado fuera de toda duda. Lo sorprendente es que ambos, ateo y creyente, tienen fe en su creencia.

La realidad es ésa y es bueno reconocerla abiertamente. Una enorme cantidad de actos nuestros están basados en la fe. Puede ser en una acción pequeña, muy simple, como la de tomar la medicina que el doctor nos recetó para un resfriado. No tenemos manera de comprobar nosotros mismos con total certeza que es la adecuada.

A eso le llamamos confianza. Igual tenemos fe o confianza en otras cosas más serias, como cuando llevamos al taller al coche y confiamos en que lo reparen. Por todas partes hacemos actos de fe, confianza, o como usted quiera llamarle. Y esto es lo que nos lleva a un caso interesante.

Si se examinan los derechos humanos también hacemos un acto de fe, el de creer que los merecemos y poseemos. Pero ¿cómo comprobarlos y confirmarlos? Tenemos fe en ellos, pero falta saber la base de esa fe. La pregunta es básica. Y se han dado varias respuestas.

Empiezo por la más primitiva e ingenua, pero que no es un hecho aislado. Lo ilustran muy bien algunos libros de texto que dicen que tenemos derechos porque existe una declaración de la ONU que los confirma. O que dicen que los tenemos porque nos los otorga, como en México, la constitución del país.

Y, también, aunque sea igual de ridículo, se dice que tenemos derechos porque eso se dijo en alguna ciudad del mundo en la que se reunieron delegados de unos países y declararon algunos derechos.

Esta posición, que es la más débil de todas, se refuta a sí misma. Su misma lógica indicaría que no tendríamos derechos si la ONU no los hubiera declarado en 1948, o peor aún… si la ONU decide que ya no hay derechos, entonces ellos desaparecerían. Imagine usted la posición mexicana, que es absurda: si la constitución del país no nos otorgara derechos, no los tendríamos.

Es una cuestión de fe en la ONU, en los legisladores, o en alguna declaración en Argel en julio de 1976, en la que se dijo que existían tales o cuales derechos. Es ridículo colocar fe en lo que diga o deje de decir una reunión de ciertas personas.

Pero existen otras dos posiciones mucho más sólidas. Lo son porque no acuden a las opiniones de los representantes en la ONU, ni de los legisladores de un país. Las dos posiciones usan una base ajena y externa a la persona y lo que ella opine o deje de opinar.

La posición cristiana es la más sencilla de entender, aunque usted no tenga fe en ella. Su razonamiento es directo: cada persona es una obra individual de Dios, hecha a su semejanza, y por ello tiene valor y dignidad. De aquí se derivan derechos y obligaciones individuales, se quiera o no, lo diga la ONU o no.

La otra posición, la racional, señala que se toman como verdades evidentes en sí mismas que las personas tenemos dignidad y valor igual, de lo que se derivan esos derechos humanos, aunque la ONU no los reconozca, aunque una constitución no los otorgue. Y, más aún, esta posición permitiría sostener lo escasamente lógico que puede ser convertir a los derechos humanos en una larga lista que crece con cada nueva declaración de la ONU y sus acólitos.

La diferencia es notable. Unos razonan que tenemos derechos porque la ONU lo dice, o porque la constitución los otorga. Los otros dos razonan que independientemente de lo que diga la ONU, o digan los legisladores, las personas tienen derechos, se reconozcan o no.

El asunto es de los que pasan desapercibidos con facilidad y más consecuencias tienen. Si usted confía en la ONU entonces usted ha colocado su fe en ella y lo que ella diga. Si llegara a decretar que usted tiene un nuevo derecho, digamos a la diversión, usted tomaría eso como un dogma. ¡Buena suerte!

Pero si usted no es tan ingenuo como para colocar su fe en la ONU o sus legisladores, antes de aceptar ese derecho a la diversión, examinaría racionalmente tal derecho comparándolo contra los valores centrales externos y objetivos… y quizá ese derecho a la diversión resulte una patraña sin sentido.

Mi temor es que tener fe en la ONU o en los legisladores, produce en las personas la renuncia al uso de su razón y su sumisión ilimitada a lo que diga o deje de decir la elite que domina esos organismos.

Post Scriptum

Conviene considerar piezas adicionales de información como, por ejemplo, el reporte de Diario Exterior que dice:

“Según informan varios medios oficiales tanto cubanos como bolivianos, Miguel D´ Escoto dijo en Boliva que “Bajo mi Presidencia, la ONU ha comenzado a proponer esa nueva cultura al ponderar la labor de hombres como Fidel Castro, Evo Morales y el líder africano Julius Neyrere, paradigmas que encarnan virtudes y valores que todos debemos asumir para sobrevivir”. A los reconocimientos dados a Castro y Morales se suma el que el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas quiere otorgar a título póstumo al considerado padre del “socialismo a la africana” como “Héroe Mundial de la Justicia Social”.”

Otra noticia relacionada :

“El militante y ex ministro sandinista que actualmente ocupa la presidencia de la Asamblea General de la UN, Miguel D´ Escoto, ha vuelto a expresar una vez más su admiración por Fidel Castro. La dictadura cubana le ha impuesto la denominada Orden de la Solidaridad, con la que premia a sus fieles amigos. En la ceremonia celebrada en la Habana, D´ Escoto dijo que el mayor de los hermanos Castro “para mí siempre ha sido una tremenda inspiración”.”

Conviene también tener otras referencias sobre la ONU, como ¿Quién es Jean Ziegler?, No Muy Feliz Cumpleaños, Un Club de Poderes Ejecutivos. Todas estas piezas de información pueden ser usadas para examinar el grado de confianza que puede ponerse en lo que decreta la elite progresista que domina esa institución.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras