Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Persona y Sus Acciones
Eduardo García Gaspar
1 diciembre 2009
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Era un programa de televisión. Una de esas series en las que unos policías capturan a los culpables de algún crimen y el abogado defensor esgrime un argumento curioso para evitar que sean condenados: el de que no pueden ser culpables porque no tienen sentido de su culpabilidad.

No es un mal tema a tratar. Claro que vistos en un programa de televisión, los temas importantes no son presentados en su totalidad y la trama se los come. Tomar a la televisión como fuente completa de información es como tomar una novela de Dan Brown y después de leerla creer que ya se sabe algo de historia. En fin.

Mi punto es que la defensa de un delincuente sustentada en carencia de sentido de culpa es muy débil. Y es que ella confunde dos cosas que deben ser separadas. Una, es la conciencia subjetiva sobre la culpabilidad del acto realizado. La otra es el acto en sí mismo, la acción cometida.

Simplifiquemos la cuestión con un situación sencilla: un robo a un banco (podría ser cualquier otro delito). Se captura al autor del robo y se tienen pruebas indudables, como un video del asalto. Va a juicio, se presentan las pruebas condenatorias que el defensor reconoce, pero introduce un nuevo argumento de defensa: su cliente no puede ser culpable porque carece del sentido de culpabilidad.

Subjetivamente el ladrón piensa que hizo lo debido y correcto (lo mismo que argumentan en su defensa los terroristas). El ladrón, en otras palabras, no sabía que el asalto era malo, es más, creía que estaba haciendo algo bueno. Por eso lo hizo. ¿Es válida esa defensa? No.

Si se separan los elementos, tenemos a la acción cometida: un asalto violento con amenazas y un botín cualquiera. Nadie podría dudar de que se trata de un delito legal y una falta moral. Muy bien, entonces, la acción cometida debe ser castigada de acuerdo con la ley. No hay remedio.

¿Qué papel juega la carencia de sentido de culpabilidad del acusado? Uno muy irrelevante. Primero, si se le declara inocente por ese motivo, ello abriría la puerta a que muchos más acusados usaran ese mismo argumento de defensa.

Segundo, aún a pesar de que efectivamente el acusado no entendiera su culpabilidad, la acción fue cometida y la sociedad necesita protección contra futuras acciones potenciales de esa persona. Saliendo libre se le da un permiso implícito de ir y asaltar otro banco. Tercero, no hay forma de saber si miente o no.

La utilidad de todo lo anterior es grande. Nos sirve para evaluar situaciones diarias de nuestros actos y los de otros. Quizá lo más valioso de todo es esa separación entre la acción realizada y la persona que la realiza.

Los humanos tenemos en nuestra esencia algo que llamamos conciencia y que nos da indicaciones de lo que es bueno y lo que es malo. Esa conciencia la pulimos durante nuestra vida y, con nuestra capacidad para pensar, estamos en una buena posición para juzgar los actos de las personas y los nuestros.

Podemos distinguir entre acciones buenas y malas. Por eso es posible castigar a culpables de delitos y reprobar, por ejemplo, al político corrupto. Pero debemos recordar que lo que podemos hacer es juzgar al acto cometido. Juzgar a la persona es otro asunto mucho más complicado y si lo hacemos, es difícil realmente llegar a conclusiones diciendo que tal o cual persona es en sí misma buena o mala.

Sí, en algunos casos es posible afirmar que una persona es mala (como Hitler, Stalin, Idi Amín), y lo hacemos porque el cúmulo de acciones es de tal magnitud que la conclusión parece absoluta. Pero con el resto de la gente, hacer eso mismo es una tarea imposible. Lo único que nos queda es calificar sus acciones, no sus personas.

En el caso del asaltante, sin dudas podemos calificar a su robo como ilegal e inmoral. Pero juzgarlo como persona es otro asunto. No tenemos la información necesaria, ni la podremos tener jamás realmente. Nuestra única opción ante la imperfección de nuestro conocimiento es tratar a la persona en consecuencia de sus acciones: condenarlo a prisión por una acción cometida, tenga o no comprensión de su falta.

¿Quién tiene ese conocimiento perfecto de las personas? Ninguno de nosotros los humanos. El único que lo posee es Dios, quien por eso puede juzgar personas. Nosotros sólo podemos juzgar acciones, es decir, podemos distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo. Ya es algo importante.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “La Persona y Sus Acciones”
  1. Angel Castillo Dijo:

    El articulo toca un tema muy importante y de actualidad, culpar a otros por nuestros actos ya que nuestros actos son consecuencias de abusos que sufrimos en la infancia, en la escuela, el trabajo, el matrimonio, etc. Eliminamos de nuestra persona la parte que nos hace humanos, la cosciencia que tenemos de nuestro ser y actuar, y nos declaramos como animalitos silvestres en busca de un lider que nos diga eternamente que hacer. Pero sin sufrir las consecuencias de vivir de esa forma, queriendo seguir siendo humanos por que fisicamente nos parecemos. Solo tomando lo que nos da felicidad y alegria facil, sin pagar por ello.





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