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La Tierra y las Personas
Selección de ContraPeso.info
20 marzo 2009
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Peter T. Bauer. Agradecemos a Cato Institute el amable permiso de publicación. El autor (1915-2002) fue profesor emérito de economía en la London School of Economics and Political Science y académico de la British Academy y del Gonville and Caius College, Cambridge. Este ensayo es un comentario crítico del programa de televisión de John Kenneth Galbraith titulado La Edad de la Incertidumbre, transmitido en 1977 en televisión pública. Este documento apareció en el libro From Subsistence to Exchange and Other Essays (Princeton, 2000).

La idea central del escrito es asignar la causa del desarrollo no a los recursos físicos existentes, concretamente la tierra, sino a algo más abstracto y menos valorado, las ideas y cultura. La tesis es una que ContraPeso.info ha apoyado por años.

Es popular la creencia de que la causa fundamental de la pobreza yace en la relación entre la tierra y las personas, es decir, en la escasez de la tierra o la explotación de los agricultores. Esto no es así.

Por ejemplo, en medio de tierras abundantes y vastos recursos naturales, los aborígenes americanos antes de la llegada de Colón seguían siendo miserablemente pobres, sin animales domésticos y sin siquiera la rueda, cuando gran parte de Europa con mucho menos tierra ya era rica y había desarrollado una cultura muy densa.

De igual forma, antes de la llegada de Cortés los aztecas eran muy pobres y practicaban sacrificios humanos a gran escala, lo cual no era bueno para la calidad de vida, especialmente para la de las víctimas.

Tampoco está carente de recursos naturales el Tercer Mundo actual. Gran parte de África y de Latinoamérica, y grandes partes de Asia están poco pobladas. Varios millones de personas extremadamente pobres tienen tierra arable en abundancia. Ni la falta de tierra ni la explotación pueden explicar las hambrunas en los países africanos poco poblados, tales como Etiopía y Tanzania.

Aún en la India mucha tierra es oficialmente clasificada como no arable pero utilizable. El pequeño tamaño y la productividad baja de las haciendas a lo largo del Tercer Mundo reflejan la necesidad no de tierra sino de ambición, energía, y habilidad, lo cual también explica el bajo nivel de capital productivo.

Antes de mediados del siglo 19, cuando muchos de ellos ya se habían enriquecido, los judíos y los disidentes de la fe establecida en sus países de Europa no tenían ni tierra ni derechos políticos.

Además, a gran parte de los pobres y analfabetos inmigrantes chinos en Malasia antes de la guerra no se les permitía poseer tierra, pero ellos sin embargo no solo sobrepasaron de largo a los malasios privilegiados sino también a los inmigrantes indios—uno de los muchos ejemplos de diferencias de desempeño económico entre grupos.

La prosperidad a largo plazo le debe poco o nada a los recursos naturales—fíjense en el pasado de Holanda, gran parte de ella drenada por el mar ya para el siglo diecisiete; Venecia, un rico poder mundial construido encima de unas cuantas islas pequeñas de tierra lodosa; y ahora Alemania Occidental, Suiza, Japón, Singapur, Hong Kong, y Taiwán, para citar tan solo los casos más obvios de países prósperos con muy poca tierra y recursos naturales, pero evidentemente no carentes de recursos humanos.

Si la pobreza fuese auto-perpetuada inherentemente, como muchas veces se dice y como muchas veces es sugerido, un sinnúmero de personas no hubiesen salido de la pobreza a la riqueza alrededor del mundo, visiblemente en Estados Unidos y el Lejano Oriente.

Tampoco las diferencias de ingresos reflejan la explotación, sino las diferencias en el desempeño. Los ingresos y la riqueza usualmente son ganados o producidos, no extraídos de otras personas al privarlos de lo que tenían, o podrían haber tenido.

La manera de entender las diferencias de ingresos es ésta: algunas personas y sociedades han salido del envolvente mar de pobreza más rápido o en mayor grado que otros, pero el surgimiento tempranero de los primeros ayuda, en lugar de obstaculizar, el desempeño y los prospectos de los segundos.

El desempeño económico depende de factores personales, culturales y políticos, de las habilidades, actitudes, e incentivos de las personas, y de instituciones sociales y políticas. Donde éstas son favorables, el capital será generado localmente o atraído del exterior, y si la tierra es escasa, la comida será obtenida mediante el cultivo intensivo o mediante la exportación de otros productos.

La pobreza y la prosperidad no son usualmente cuestiones de tierra. La pobreza o las riquezas y las satisfacciones personales y sociales dependen del hombre, su cultura, y de sus arreglos políticos. Entiendan eso, y entenderán la causa fundamental de la riqueza o de su ausencia.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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