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La Verdad Importa
Selección de ContraPeso.info
14 julio 2009
Sección: ETICA, LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Samuel Gregg. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.

Relativistas, tengan cuidado. Les guste o no, la verdad importa —incluso en la economía. Ese es el mensaje central del Papa Benedicto XVI en su nueva encíclica social Caritas in Veritate.

Durante 2000 años la Iglesia Católica ha perseverado en ideas, no populares en estos tiempos, pero centrales para el florecimiento de la civilización humana: que la verdad existe; que la verdad no es sólo del tipo científico; que la verdad puede ser alcanzada por la fe y la razón; que la verdad no es lo que uno quiere o “siente”.

Durante toda su vida, Benedicto XVI ha enfatizado esos temas, precisamente porque mucho del mundo, incluyendo a muchos cristianos, ha perdido la noción de su importancia.

Quizá la aseveración más importante de Caritas in Veritate, sobre la vida económica, es que la economía de mercado no puede estar basada en cualquier sistema de valores. Contra todos los relativistas de izquierda y derecha, Benedicto sostiene que las economías de mercado deben estar apuntaladas con compromisos de bienes morales particulares y con una cierta visión de la persona humana, si es que se quiere servir y no destruir el bien común de la humanidad:

“La economía necesita ética para funcionar correctamente —y no cualquier ética, sino una que sea centrada en la persona” (no. 45)

“Sin formas internas de solidaridad y confianza mutua”, escribe además el Papa, “el mercado no puede cumplir completamente su función económica propia” (no. 35). Sin duda esto ha sido ampliamente confirmado con la reciente crisis financiera.

La caída del mercado estadounidense de hipotecas subprime ha sido al menos parcialmente atribuido a la realidad de que literalmente miles de personas mintieron en sus formas de solicitud. ¿Debemos sorprendernos de que una violación masiva de la prohibición moral de mentir tenga consecuencias económicas devastadoras?

“La esfera económica”, nos recuerda el Papa, “no es ni éticamente neutral, ni inherentemente inhumana y opuesta a la sociedad. Es una parte y una parcela de la actividad humana y precisamente porque es humana, debe estar estructurada y gobernada de una manera ética” (no. 36).

Contrario al alboroto, previo a su publicación, de ciertos comentaristas estadounidenses y de la siempre poco fidedigna prensa británica, las predicciones de anatemas papales en contra del “capitalismo global” han —como siempre— resultado falsas.

En términos económicos, el papa describe como “errónea”, la cansada noción de que la riqueza de las naciones desarrolladas es debida a la pobreza de las naciones pobres (no. 35) y que uno escucha por costumbre de Hugo Chávez y similares, y lo que sea que quede de la menguada banda de teólogos envejecidos de la liberación.

Eso es un golpe pontificio fuerte a la hipótesis del trabajo de muchos “activistas” profesionales de la justicia social.

Tampoco estarán felices con las preocupaciones papales sobre las maneras en las que la ayuda externa puede producir situaciones de dependencia (no. 58), por no mencionar las constricciones en contra del proteccionismo (no 42). También, su énfasis en que ninguna cantidad de cambio estructural puede sustituir a la gente que con libertad opta por el bien:

“El desarrollo integral humano presupone la libertad responsable del individuo y las personas: ninguna estructura puede garantizar este desarrollo por encima y a pesar de la responsabilidad humana” (no.17).

Benedicto tampoco ve al mercado como moralmente problemático en si mismo. “En y por sí mismo”, dice el Papa, “el mercado no es… el lugar en el que los fuertes dominan a los débiles. La sociedad no tiene que protegerse del mercado, como si el desarrollo de éste ipso facto significara la muerte de las auténticas relaciones humanas”. (no. 36).

Lo que importa, afima Benedicto, es la cultura moral en la que el mercado existe. Las personas están en el corazón de la economía. Las personas cuyas mentes están dominadas por crasas culturas hedonistas harán elecciones económicas crasamente hedonistas. “Por tanto”, comenta Benedicto, “no es el instrumento el que debe tomarse en cuenta, sino los individuos”. (no. 36).

Las implicaciones de la verdad en la vida económica, sin embargo, no paran aquí. Para Benedicto, la verdad es un lente a través del cual se valoran ideas como las de “ética de negocios”, “inversión ética” y “responsabilidad social corporativa”. La noción de que la inversión y decisiones de negocio tienen una dimensión moral es difícilmente nueva. Lo que importa para Benedicto es el entender a la moral subyacente de esos conceptos.

La mera acción de etiquetar a algún esquema como “ético”, hace notar Benedicto, difícilmente nos dice si es moral. (no. 45)

Una segunda gran verdad subrayada por Benedicto es lo indispensable de una sociedad civil fuerte para dar soporte y al mismo tiempo limitar al mercado y al estado. Con esto, no quiere él decir una plétora de ONGs financiadas por el gobierno, muchas de las cuales Benedicto identifica como intentando imponer en las naciones en desarrollo algunos de los peores rasgos del estilo de vida occidental progresista. (no. 28).

Ciertamente, Benedicto cree que hay una necesidad de revaluar (no. 24) cómo el estado regula diferentes partes de la economía. Al final, sin embargo, Benedicto enfatiza que la virtud de la solidaridad es acerca de la gente amando específicamente a su prójimo, lo que “no puede ser delegado en el estado”. (no. 38)

Esto recuerda a Alexis de Tocqueville y su atención a la manera en la que el hábito de la asociación libre limita el tamaño del gobierno al mismo tiempo que desanima a las personas a recluirse dentro de sus propias y pequeñas burbujas.

El economista John Maynard Keynes es famoso por muchas cosas, incluyendo el dicho de que “en el largo plazo todos estaremos muertos”. El horizonte de Benedicto XVI, en su perspectiva de la vida económica es muy diferente.

El Papa pide a las personas vivir su vida económica en el plazo corto, el medio y el largo, como si vida en la verdad fuese eternamente importante, por no decir eternamente relevante para la salvación de sus almas.

Este es un cambio en el que puede creerse.

Post Scriptum

Las citas de la encíclica fueron traducidas a partir de la cita en inglés que hizo el autor y no necesariamente corresponden a las de la versión oficial en español. Las siguientes son algunas partes de la encíclica en cuestiones relevantes a esta columna:

17. … El desarrollo humano integral supone la libertad responsable de la persona y los pueblos: ninguna estructura puede garantizar dicho desarrollo desde fuera y por encima de la responsabilidad humana. Los «mesianismos prometedores, pero forjados de ilusiones» basan siempre sus propias propuestas en la negación de la dimensión trascendente del desarrollo, seguros de tenerlo todo a su disposición… Sólo si es libre, el desarrollo puede ser integralmente humano; sólo en un régimen de libertad responsable puede crecer de manera adecuada.

24. … Hoy, aprendiendo también la lección que proviene de la crisis económica actual, en la que los poderes públicos del Estado se ven llamados directamente a corregir errores y disfunciones, parece más realista una renovada valoración de su papel y de su poder, que han de ser sabiamente reexaminados y revalorizados, de modo que sean capaces de afrontar los desafíos del mundo actual, incluso con nuevas modalidades de ejercerlos. Con un papel mejor ponderado de los poderes públicos, es previsible que se fortalezcan las nuevas formas de participación en la política nacional e internacional que tienen lugar a través de la actuación de las organizaciones de la sociedad civil; en este sentido, es de desear que haya mayor atención y participación en la res publica por parte de los ciudadanos.

28. … En los países económicamente más desarrollados, las legislaciones contrarias a la vida están muy extendidas y han condicionado ya las costumbres y la praxis, contribuyendo a difundir una mentalidad antinatalista, que muchas veces se trata de transmitir también a otros estados como si fuera un progreso cultural. Algunas organizaciones no gubernamentales, además, difunden el aborto, promoviendo a veces en los países pobres la adopción de la práctica de la esterilización… existe la sospecha fundada de que, en ocasiones, las ayudas al desarrollo se condicionan a determinadas políticas sanitarias que implican de hecho la imposición de un fuerte control de la natalidad. Preocupan también tanto las legislaciones que aceptan la eutanasia como las presiones de grupos nacionales e internacionales que reivindican su reconocimiento jurídico.

35. Si hay confianza recíproca y generalizada, el mercado es la institución económica que permite el encuentro entre las personas, como agentes económicos que utilizan el contrato como norma de sus relaciones y que intercambian bienes y servicios de consumo para satisfacer sus necesidades y deseos… Sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica… No se trata sólo de remediar el mal funcionamiento con las ayudas. No se debe considerar a los pobres como un «fardo», sino como una riqueza incluso desde el punto de vista estrictamente económico. No obstante, se ha de considerar equivocada la visión de quienes piensan que la economía de mercado tiene necesidad estructural de una cuota de pobreza y de subdesarrollo para funcionar mejor. Al mercado le interesa promover la emancipación, pero no puede lograrlo por sí mismo, porque no puede producir lo que está fuera de su alcance. Ha de sacar fuerzas morales de otras instancias que sean capaces de generarlas.

36. La actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política. Por tanto, se debe tener presente que separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios. La Iglesia sostiene siempre que la actividad económica no debe considerarse antisocial. Por eso, el mercado no es ni debe convertirse en el ámbito donde el más fuerte avasalle al más débil. La sociedad no debe protegerse del mercado, pensando que su desarrollo comporta ipso facto la muerte de las relaciones auténticamente humanas… En efecto, la economía y las finanzas, al ser instrumentos, pueden ser mal utilizados cuando quien los gestiona tiene sólo referencias egoístas. De esta forma, se puede llegar a transformar medios de por sí buenos en perniciosos. Lo que produce estas consecuencias es la razón oscurecida del hombre, no el medio en cuanto tal. Por eso, no se deben hacer reproches al medio o instrumento sino al hombre, a su conciencia moral y a su responsabilidad personal y social…

38. … Se requiere, por tanto, un mercado en el cual puedan operar libremente, con igualdad de oportunidades, empresas que persiguen fines institucionales diversos. Junto a la empresa privada, orientada al beneficio, y los diferentes tipos de empresa pública, deben poderse establecer y desenvolver aquellas organizaciones productivas que persiguen fines mutualistas y sociales…

42. … es bueno recordar que la globalización ha de entenderse ciertamente como un proceso socioeconómico, pero no es ésta su única dimensión. Tras este proceso más visible hay realmente una humanidad cada vez más interrelacionada; hay personas y pueblos para los que el proceso debe ser de utilidad y desarrollo, gracias a que tanto los individuos como la colectividad asumen sus respectivas responsabilidades… «la globalización no es, a priori, ni buena ni mala. Será lo que la gente haga de ella». Debemos ser sus protagonistas, no las víctimas, procediendo razonablemente, guiados por la caridad y la verdad. Oponerse ciegamente a la globalización sería una actitud errónea, preconcebida, que acabaría por ignorar un proceso que tiene también aspectos positivos, con el riesgo de perder una gran ocasión para aprovechar las múltiples oportunidades de desarrollo que ofrece… la difusión de ámbitos de bienestar en el mundo no debería ser obstaculizada con proyectos egoístas, proteccionistas o dictados por intereses particulares.

45. … la economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento; no de una ética cualquiera, sino de una ética amiga de la persona. Hoy se habla mucho de ética en el campo económico, bancario y empresarial. Surgen centros de estudio y programas formativos de business ethics; se difunde en el mundo desarrollado el sistema de certificaciones éticas, siguiendo la línea del movimiento de ideas nacido en torno a la responsabilidad social de la empresa… Dichos procesos son apreciados y merecen un amplio apoyo… Conviene, sin embargo, elaborar un criterio de discernimiento válido, pues se nota un cierto abuso del adjetivo «ético» que, usado de manera genérica, puede abarcar también contenidos completamente distintos…  Conviene esforzarse —la observación aquí es esencial— no sólo para que surjan sectores o segmentos «éticos» de la economía o de las finanzas, sino para que toda la economía y las finanzas sean éticas y lo sean no por una etiqueta externa, sino por el respeto de exigencias intrínsecas de su propia naturaleza. A este respecto, la doctrina social de la Iglesia habla con claridad, recordando que la economía, en todas sus ramas, es un sector de la actividad humana.

58. El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado. Esta regla de carácter general se ha de tener muy en cuenta incluso cuando se afrontan los temas sobre las ayudas internacionales al desarrollo. Éstas, por encima de las intenciones de los donantes, pueden mantener a veces a un pueblo en un estado de dependencia, e incluso favorecer situaciones de dominio local y de explotación en el país que las recibe. Las ayudas económicas… [han] de ser concedidas implicando no sólo a los gobiernos de los países interesados, sino también a los agentes económicos locales y a los agentes culturales de la sociedad civil, incluidas las Iglesias locales… sigue siendo verdad que el recurso humano es más valioso de los países en vías de desarrollo: éste es el auténtico capital que se ha de potenciar para asegurar a los países más pobres un futuro verdaderamente autónomo. Conviene recordar también que, en el campo económico, la ayuda principal que necesitan los países en vías de desarrollo es permitir y favorecer cada vez más el ingreso de sus productos en los mercados internacionales, posibilitando así su plena participación en la vida económica internacional.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


No hay comentarios en “La Verdad Importa”
  1. droctavio Dijo:

    Pocas veces he visto en su página una columna de tan gran profundidad y eso que la leo con frecuencia y me gusta. Eso de lo políticamente correcto y de los valores morales que tienen su fuente en lo que el gobienro dice, es un veneno intelectual.





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