Un examen de los principales argumentos y defensas en pro del aborto. Diez razones que se usan para lograr la aprobación del aborto son analizadas. Más las preguntas que los reporteros deberían hacer.

Quienes son partidarios del aborto usan argumentaciones en defensa de su posición. El objetivo de lo que sigue es hacer un examen de la serie de esas defensas en favor del aborto.

1. Aunque la ley no lo permita, se harán abortos

Esta justificación del aborto tiene base en el razonamiento de aceptar la realidad. Es mejor que la ley autorice los abortos y que ellos se hagan bajo condiciones médicas vigiladas. De no hacerlo, los abortos se realizarían en la clandestinidad y en condiciones malas.

Esta justificación es más débil. Justificar la legalización de un acto porque de todas maneras se hará, puede ser reducido al absurdo de que se legalice todo acto por el simple hecho de que está realizándose.

Sería absurdo autorizar los fraudes basándose en el hecho de que efectivamente suceden.

Es una justificación superficial, y que sería sujeta fácil de burlas. Se permite asesinar a otros, pero la ley pediría al asesino que el cuchillo con que mate deba estar desinfectado.

2. Permitir el aborto va de acuerdo con la opinión pública

Este argumento en favor del aborto se sustenta en el número de opiniones, sean de una mayoría o un número importante de personas —e incluso en la opinión de intelectuales.

El sustento central radica en suponer que lo que la mayoría, según alguna encuesta, haga o piense es lo correcto e inapelable.

Es un argumento ingenuo y que puede funcionar en contra si es que la opinión mayoritaria es opuesta al aborto. Pero lo central es la debilidad de suponer que las mayorías tienen la razón inevitablemente.

El examen de esta segunda de las defensas del aborto indica que es una argumentación inestable que, en su extremo, volvería a los asuntos morales un tema decidido por mayorías.

3. «Yo sí creo en el aborto y tú no. Déjame libre»

Este argumento a favor del aborto se basa en la tolerancia a opiniones diversas —cada persona hace lo que ella cree que debe hacer y nadie debe interferir.

Es un argumento relativista, sustentado en la creencia de que no hay absolutos morales y todas las opiniones tienen igual legitimidad. Si la persona A no quiere abortar que no lo haga, pero si la persona B lo quiere hacer, nadie puede impedirlo.

Contiene los errores del relativismo —los que ya no trato aquí. Pero también un error adicional, el de aplicar una creencia personal en otra persona a la que no se pide su opinión: matar a otra persona por creer que es permitido, sin tomar en cuenta la opinión de quien es asesinado; pedir las opiniones de otros obligaría a considerar la opinión de aquél a quien se va a matar.

Esta defensa del aborto argumenta que cada persona es libre de hacer lo que ella crea, por ejemplo abortar, sin que nadie pueda impedirlo. Este principio es riesgoso por abrir la puerta a justificar de la misma manera a quien quiera hacer otra cosa, por ejemplo robar.

4. La prohibición del aborto es una opresión capitalista, liberal, conservadora, etc

Más que un argumento lógico, esta defensa del aborto es objeción basada en ideología. Se coloca a la prohibición del aborto dentro del contexto general de luchas políticas y económicas, y se le convierte en una defensa o ataque de doctrinas ideológicas.

No tiene mucho sentido agrupar al aborto dentro de causas o movimientos políticos y económicos, cuando es perfectamente posible examinarlo con más lucidez si se mantiene separado de otras cuestiones.

Es un error considerable convertir al tema del aborto en una bandera de conflicto ideológico y luchas sociales.

Esta defensa del aborto no es en realidad un argumento en sí mismo, sino un aprovechamiento de conveniencia ideológica —un mecanismo de defensa retórica que descalifica a quienes no piensan como él.

El examen de esta cuarta de las defensas del aborto es posible de clasificar como una falacia ad hominem. Esquiva las argumentaciones para insultar o descalificar al opositor.

5. La prohibición del aborto es una imposición religiosa

Este argumentación supone que el tema es uno de imposición de creencias religiosas, por lo general cristianas. Argumenta que el cristianismo se opone al aborto, lo que es cierto, y que si el aborto no es permitido, eso es igual a una imposición religiosa indebida.

Su razonamiento es primitivo en sí mismo ya que su justificación única es la de ir en contra de una creencia religiosa. El cristianismo está también en contra del robo y el asesinato y difícilmente puede calificarse como una imposición religiosa el que las leyes humanas los prohiban y castiguen.

Además, al reducir todo a una cuestión de imposiciones, este argumento se acusa a sí mismo de lo que culpa al otro: impondré el aborto porque no quiero que se imponga su prohibición. Cuando un tema se reduce a una cuestión de imposición, se hace de lado la posibilidad de analizarlo y razonarlo.

Reduce el tema a una cuestión religiosa, aunque también a un conflicto de poder e imposición, que pone de lado discusiones posibles posibles. Es vociferante, pero no tiene base importante.

La quinta de las defensas del aborto, en este examen, tampoco resulta ser un argumento sólido.

6. La legalización del aborto confirma la propiedad de la mujer sobre su cuerpo

Aquí, todo se reduce al tema de propiedad —las personas son dueñas de su cuerpo y están en su total derecho de expulsar de su propiedad a quien sea que lo invada.

Igual que se toman medicinas para deshacerse de virus y bacterias que han invadido el cuerpo, el que lo quiera puede deshacerse de la persona que ha invadido su cuerpo: el niño dentro del vientre materno. 

Es un argumento de invasión que se legitima con un derecho de propiedad. Se tiene perfecto derecho de matar al invasor, según esta argumentación en favor del aborto. Algo como el matar al ladrón que entra en la casa ajena.

El argumento es interesante y diferente aunque tiene fallas.

Supone que la persona que está dentro del vientre materno ha entrado allí por su propia voluntad —una hipótesis en extremo falsa. Ha entrado allí no por voluntad propia, sino como consecuencia de una acción que dos personas han realizado y de cuyas consecuencias estaban conscientes. 

La entrada al cuerpo propiedad de la madre, su cuerpo, no ha sido una invasión, sino más bien una invitación. El ser dentro del vientre no existía antes. No es un virus que invadió el cuerpo de la madre.

Adicionalmente, es un argumento discriminatorio. Ignora a la dignidad humana y de facto crea una categoría de personas inferiores a las que puede matarse con legitimidad —la hipótesis que justifica la inferioridad de grupos humanos sobre la que se hace permisible su eliminación.

Reduce la discusión al tema de la propiedad del cuerpo femenino —ignora aspectos básicos que también tienen influencia en el tema, como la dignidad de todas las personas. ¿Sería moralmente permitido matar a todo ladrón que entre en cualquier propiedad ajena?

Introduce la posibilidad de dejar la decisión del aborto a la opinión subjetiva de la madre —lo que equivale a aceptar un relativismo moral sustentado en reglas absolutas, una contradicción lógica. Dependería de la madre el evaluar a su hijo como un parásito o no.

Presupone que la persona dentro del vientre materno no tiene propiedad sobre su cuerpo, lo que niega su hipótesis básica de propiedad personal. Y niega la realidad de la manera en la que los humanos se reproducen —no hay otra manera que la de tener un embarazo.

7. Si la ley lo permite, el aborto es moral y ético

Este argumento dice que la ley que permite abortos es un justificante moral válido para realizarlos, sin que tenga que acudirse a otra fuente que lo legitime. Es un argumento que hace a la ley humana el origen de lo moral y ético.

Este argumento es más complejo y adolece al menos de un defecto menos sencillo de explicar que los anteriores.

La ley como una creación humana tiene siempre un origen externo a ella —es decir, una ley no puede ser su propio origen y fundamento. Necesariamente parte de supuestos, creencias y principios que están fuera de ella. Es lo que establece la diferencia entre leyes justas e injustas.

Una ley prohibe y castiga acciones como el asesinato, los robos y otras más, incluso penaliza la desobediencia a las señales de tránsito, porque parte de creencias acerca de las personas: valor de la vida, derechos de propiedad, libertades, dignidad y demás.

La visión sobre la persona humana es una que se refiere a su dignidad y su valor intrínseco —la base sobre la que se sustentan leyes que prohiben la esclavitud, el abuso infantil, el tráfico de blancas y otros actos considerados contrarios a la dignidad humana. La ley no es el origen de esos valores, sino una manifestación de ellos.

Si una ley autoriza la realización de abortos, ella tendría que ser legitimada por una fuente externa —un valor, creencia o principio sobre la persona humana. No existe tal posibilidad y, por tanto, la ley que autoriza abortos carece de legitimidad externa. Es injusta.

8. La prohibición del aborto va en contra de la libertad femenina

El argumento establece que la maternidad es opresiva para la mujer, pero no para el hombre, y que ya que es inevitable que el embarazo suceda, la liberación femenina solo puede darse permitiendo el aborto.

El examen de esta octava de las defensas del aborto se sustenta en la falta de reconocimiento de la realidad que diferencia a los dos sexos —si se quisiera esa liberación y ella fuera posible, el hombre tendría que tener un útero, o bien la mujer próstata.

De esta manera, ambos serían iguales en cuanto a las enfermedades que pueden sufrir en ese sentido.

Otra es el presuponer que el tener hijos no acarrea obligaciones masculinas —es obvio que lo hace por el principio que establece la aceptación de las consecuencias de los actos propios. El hombre que embaraza a una mujer es absolutamente responsable de lo que eso acarrea. Es inexacto suponer que solo la mujer lleva responsabilidades.

Más aún, este argumento en favor del aborto quiere evitar la aceptación de las consecuencias de la libertad —es decir, va en contra de la misma libertad y fomenta la irresponsabilidad al crear un medio por el cual esa responsabilidad puede ser evitada.

Otra consecuencia indeseable del argumento es el crear un ambiente de conflicto, lucha y combate entre hombres y mujeres —no muy diferente a la lucha de clases en la concepción marxista y que solo puede tener una salida: la victoria de uno sobre otro.

El argumento enfatiza a la libertad que llega a legitimar el asesinato. Una defensa del aborto que es exagerada, pues razonando de igual manera podría decirse que la libertad de cualquiera legitimaría el robo.

9. La prohibición del aborto es una violación de los derechos de la mujer

El argumento es uno muy básico y primitivo: consiste en afirmar, sin mayor justificación, que terminar un embarazo es un derecho humano —que la mujer tiene derecho a su vida y como parte de ese derecho ella puede abortar para vivir como quiera.

Esto puede ser negado con mucha facilidad: si se cree que la persona tiene derecho a vivir su vida como quiera, necesariamente se presupone que el resto gozan de los mismos privilegios y que por tanto, ninguna persona puede afectar a otra. 

El que yo quiera vivir mi vida como deseo, no puede darme la facultad de robar dinero de otros, o amenazar de muerte a quien fue preferido por la mujer que amo.

10. La prohibición del aborto no reconoce la diferencia entre potencial y realidad

Este argumento sostiene que el aborto debe estar justificado porque quien está dentro del vientre materno es solamente el potencial del ser humano y no un ser humano real —entonces, es inaceptable que un ser humano en potencia tenga derechos.

Esta argumentación toca un tema central, el de la discusión sobre el momento en el que se es persona —si desde el instante de la concepción, o en algún momento posterior.

El uso de términos como «ser humano potencial» y «ser humano real» es un artificio y sólo admite definiciones arbitrarias o circulares.

Pero, fuera de esos términos sin sentido, el mérito del argumento es poner la atención sobre el centro de la discusión —el momento en el que existe la vida y por tanto, un aborto significaría realizar un asesinato.

Ya que no es posible determinar con certeza para todos el momento en el que se es una persona, la mejor decisión es la del principio de precaución y aceptar que es mejor cometer el error de pensar que es una persona real y no debe ser asesinada.

Concluyendo

He hecho un examen de 10 de las defensas que se hacen usualmente del aborto. Ninguna de ellas tiene solidez como para justificarlo. Quienes lo defienden tienen el deber de reforzar sus argumentaciones para fortalecerlas.

Es desafortunado que, en mi impresión, en lugar de hacer eso, sus defensores han preferido la alternativa de marchas y protestas que persiguen imponer sus ideas en las autoridades.

Bonus track: más acerca del examen de las defensas que se usan para justificar el aborto.

Preguntas Sobre el Aborto

Por Leonardo Girondella Mora –   10 enero, 2013

«El último reporte anual de Planned Parenthood Federation of America [en EEUU] de 2011-2012 dice que sus clínicas afiliadas realizaron 333,964 abortos en el años fiscal 2011. Eso significa un aborto cada 94 segundos». CNSNews.com, 7 enero 2013.

Es haciendo preguntas —no evitándolas— que el conocimiento avanza y un ejemplo de esto es un texto reciente de Juanjo Romero, en el que cita un artículo de Trevin Wax, titulado «10 preguntas que nunca hacen a los candidatos abortistas».

La idea central del texto es realista: existen preguntas que un reportero debe hacer a gobernantes que están a favor del pro-choice, pero que no se le hacen.

En lo que sigue menciono algunas de esas preguntas y a continuación hago comentarios. Mi idea es continuar el examen de las defensas del aborto por medio de la información que deben proveer sus partidarios.

Pregunta de la contradicción

Una de las preguntas presenta una contradicción que no es infrecuente entre dos opiniones.

• Hay consenso en el sentido de reprobar el feminicidio de niñas —el uso del aborto para dar preferencia al nacimiento de varones, la llamada «guerra contra las niñas».

• La postura del abortista que sostiene que la mujer tiende el derecho a abortar por decisión libre y personal de ella —pudiendo por tanto ella estar en posición de abortar niñas si es que así lo desea.

Reprobar el aborto de niñas y al mismo tiempo aprobar el aborto es una posición contradictoria —una que merece que el reportero haga. La respuesta aportaría elementos que enriquezcan las defensas del aborto.

Pregunta del comienzo de vida y por qué

Otra pregunta que debía ser hecha es simple —es simplemente preguntar a quien apoya el aborto en qué momento, según él, comienza la vida humana.

Quienes se oponen al aborto sostienen que la vida comienza en el momento de la concepción, pero esta claridad no la tienen los abortistas.

Es dar un dato sencillo y en pocas palabras. ¿Cuándo, en qué momento o etapa, llega eso que da derecho a la vida?

Algunos responden que en el momento del nacimiento, otros que 12 semanas después de la concepción, o 16 —lo que genera otra pregunta, ¿por qué en ese momento justo?

Pregunta de la eugenesia

Existe otra pregunta, más específica, que forzaría a recordar al movimiento eugenésico —el que deseaba que la sociedad no estuviera afectada por personas con discapacidades.

¿No es este movimiento siquiera parecido a las propuestas de abortar niños con defectos como el síndrome de Down?

El trasfondo de la pregunta es lo que la hace valer por la contradicción que habría entre quienes reprueban la idea de deshacerse médicamente de los incapaces y, al mismo tiempo, son partidarios del aborto por razones de enfermedades en el feto.

El autor cita otras preguntas entre las que destaco, finalmente, esta: «¿Cree usted que el aborto debe ser legal una vez que feto es viable, es decir, capaz de sobrevivir fuera del útero?»

Sería realmente un adelanto en el tema conocer las respuestas a esta pregunta.

En resumen

Mi intención al repetir algunas de esas preguntas es doble. Por un lado, son preguntas valiosas por la información que contendrían sus respuestas —y es una pena que no sean hechas por los reporteros.

Por otro lado, es haciendo preguntas y justificando sus respuestas que existe la posibilidad de entender opiniones varias y opuestas, para de esa forma poder tener la esperanza de llegar a lo razonable y verdadero.

Después de todo, hacer un examen de las argumentaciones y defensas del aborto persigue usar la razón para llegar a discusiones productivas.

Nada de esto podrá lograrse cuando la discusión razonada es sustituida por cascadas de insultos personales y frases prefabricadas.

Cuando se hace imposible la discusión que busca la verdad, el único recurso que queda a los partidarios de ambas posiciones es acudir a la fuerza gubernamental e inclinarla a su favor —una desafortunada consecuencia que termina por dar más poder aún a los gobiernos.

He enfatizado el caso de una situación, la de reporteros y medios que no hacen las preguntas más relevantes. Creo que, en parte, no las hacen porque ellas irritarían a su entrevistado.

  • Si simpatizan con él, las evitarán. 
  • Si les es indiferente, tampoco para ganar su simpatía y mantener el contacto para el futuro. 
  • Si les es antipático, estarán dispuesto a ponerlo en apuros, a veces con preguntas que son valiosas.
  • Si las preguntas son políticamente incorrectas, las evitarán.

Sobre el argumento de que la Iglesia Católica aprobaba el aborto en las primeras semanas conviene ver el origen de eso en un análisis sobre lo escrito por San Agustín.

[La columna fue revisada en 2019-11]