Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Legalización, Por Favor
Eduardo García Gaspar
17 marzo 2009
Sección: CRIMEN, GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La idea de un mundo sin drogas inició hace más o menos un siglo. Fue otra promesa política, de las que creen en milagros y no se preocupan de las consecuencias que provocan. Son idealistas al punto de parecer un cuento de hadas. Nuestro mundo no es perfecto y querer hacerlo, conduce a pesadillas.

La ONU, por supuesto, en 1998, de nuevo prometió eso de un mundo sin drogas, que podría alcanzarse en 2008. Lo que se ha alcanzado, entre otras cosas, es una guerra abierta en México, donde los narcotraficantes atacan al gobierno del país. Ya no es narcotráfico, es terrorismo.

Es urgente, como lo he afirmado por años, que las drogas sean legalizadas y consideradas como un problema de salud, no de seguridad. La propuesta es sostenida en tres puntos.

Uno, es obvio que un siglo después el problema no ha sido resuelto. Dos, el problema ha sido mal entendido. No se trata de un problema de seguridad, ni de criminalidad, sino uno de salud que no requiere el uso de la policía. Y tres, los efectos colaterales han sido terribles, mucho peores a los males que se habrían tenido de no haber implantado la prohibición.

Las bandas criminales, que de todas maneras habrían existido, reciben gracias a la prohibición fondos enormes. La prohibición ha financiado al crimen, dándoles, se estima, ingresos que son cien veces el costo de producción de las drogas. Es difícil tener una miopía mayor que ésta. ¿Qué impide legalizar las drogas? Varias opiniones.

Una de ellas es la que dice que su consumo se elevará al hacerse disponibles a menores costos. Es cierto, pero las proporciones no se pueden saber y el escenario en el que todos se drogan es irreal. Las lecciones de la Prohibición no muestran ese efecto, una vez legalizado el alcohol.

Otra opinión, más pragmática, señala que es demasiado tarde, que las bandas criminales ya existen y que la legalización provocaría que ellas se diversificaran a otros negocios también criminales con dinero para financiarse. Es posible, pero no es una crítica sólida. Ignora que se retiraría el financiamiento principal a los criminales y que sus nuevas actividades podrían ser atacadas en mejores condiciones.

Peor aún, esa opinión que se opone a la legalización ignora la realidad del fracaso del combate a las drogas: cien años de fracaso consistentemente y miles de millones de dólares desperdiciados en una lucha sin resultados. Y si se insiste en esa opinión, debería verse la realidad mexicana: miles de muertos en un combate que usa al ejército en zonas que pueden considerarse de guerra, en las que la vida económica se lastima severamente.

En adición a gobernantes corrompidos y amenazados. A tal punto llega la situación mexicana que se ha hablado de poder ser un estado fallido. Que lo sea o no es lo de menos. Que se haya hablado de ello es lo que importa. Con la legalización de las drogas, México estaría en un rumbo razonable de prosperidad.

El origen de tales calamidades está en las ambiciones irrealizables de proponentes de sueños utópicos que terminan en pesadillas terribles. Es tiempo de cambiar drásticamente y convertir esto en lo que siempre debió ser, un problema de salud y no un asunto penal. El precio pagado ha sido enorme y todo por evitar el consumo de sustancias en un 5 por ciento de la población o algo similar. No tiene sentido.

Lo único que nos detiene es una inercia mental. La opinión pública, en buena proporción, tiene la idea equivocada. Sigue creyendo que es posible tener un mundo sin drogas, lo que es una fantasía igual a la de un mundo sin prostitución. Ella no entiende que se debe aceptar la menos mala de las opciones. Ambicionar la perfección ha dañado ya lo suficiente.

Creer que debe seguir la prohibición porque los traficantes se dedicarán a otros actividades criminales con los fondos que ya tienen, es absurdo. Lo que eso provoca es aún más financiamiento y agravamiento del problema.

Si con los sucesos que han sucedido en México, no se cambia de opinión y se acepta la legalización lo más pronto posible, el siguiente escenario será el de un país destruido y, las lamentaciones tardías. Aún es tiempo de entender que no es un problema criminal, sino de salud y que se trata de optar por el menor de los males.

La legalización de las drogas es indeseable, pero mucho más lo es su prohibición.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Legalización, Por Favor”
  1. Helena Dijo:

    Apoyo lo que la columna dice y cómo lo dice, pero agrego que la legalización tiene un problema adicional y que es el requisito de poner de acuerdo a varias naciones es decir, se trata de un problema de salud, pero también de uno de diplomacia internacional.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras