Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Liberales Contra Aborto
Leonardo Girondella Mora
3 septiembre 2009
Sección: ETICA, LIBERTAD GENERAL, Sección: Análisis
Catalogado en: ,


Quienes somos liberales —defensores de la libertad humana— solemos ser acusados por los conservadores y religiosos de sostener opiniones que no tenemos. Uno de esos casos es el etiquetarnos como partidarios del aborto.

En verdad no lo somos e incluso podemos ser fuertes oponentes al aborto —el siguiente es un intento analítico de crear una plataforma liberal en contra del aborto; reconociendo, sin embargo que algunos liberales lo han apoyado.

La tesis que sostengo a continuación usa principios liberales que sirven para establecer que el aborto es una práctica en contra de las creencias liberales. Primero defino términos y después señalo esos principios.

Mentalidad liberal: establecimiento de posición

El liberalismo defiende la libertad humana y sus manifestaciones en terrenos políticos, económicos y culturales —por lo que resulta obvia su oposición a posiciones como el socialismo, el totalitarismo, el intervencionismo, el estado de bienestar que limitan a la libertad de la persona.

El liberalismo cree que las personas tienen capacidad y razón suficiente como para llegar a acuerdos de mutuo beneficio en los que las partes aceptan responsabilidad de sus acciones. No acepta violencia, ni fuerza en esos acuerdos de colaboración.

Aborto: una definición

Es la terminación del embarazo, dentro del vientre de una mujer, y que produce la muerte de la persona que se encuentra en su interior —la que puede recibir diversos nombres en esa etapa de su vida. En la realización de un aborto participan varias personas: quienes realizan el aborto, quien está embarazada y quien está dentro del vientre.

6 principios liberales contra el aborto

Los siguientes seis puntos son creencias o principios básicos del liberalismo —que en este caso se usan para demostrar la oposición que existe entre quienes defendemos a la libertad humana y quienes apoyan la realización de abortos.

1. Acuerdos voluntarios entre los participantes

Es un principio liberal que los acuerdos mutuos deben contar con aprobación de todos los que participan —esto es el consenso de las partes al realizar una acción cualquiera conjunta. Si se trata de la compra-venta de un bien, el comprador y el vendedor deben acordar esa acción con mutuo consentimiento sin que ninguno de ellos se imponga al otro.

Un aborto no puede ser voluntario porque carece de la aprobación de una de las partes que en él participan, la persona que se encuentra dentro del vientre materno. Por definición el aborto es un acto contrario al liberalismo porque no cuenta con el consentimiento de una de las partes que intervienen.

2. Acuerdo de no violencia entre las partes

Otro principio liberal señala que no puede haber violencia entre las partes que llegan a un acuerdo. En una acción libre y voluntaria no cabe la violencia, ni el uso de la fuerza en las partes que intervienen. Las partes que realizan una acción libre lo hacen voluntariamente, sin que entre ellas exista daño.

Un aborto es por naturaleza violento en extremo, ya que significa la muerte de una de sus partes. Es innegable que una de las partes, después de la acción del aborto, será lastimada de modo irreversible —una situación que sólo puede ser implantada por medio del uso de la fuerza. Por definición, el aborto es una acción violenta en contra de una de las partes y, por ello, es contrario a los principios liberales.

3. Acuerdo de beneficio mutuo entre las partes

Por necesidad, los acuerdos voluntarios sin violencia se realizan porque las partes que en ellos participan presuponen que terminaran en una situación mejor posterior al acuerdo. Un comprador, en un mercado libre, adquiere un bien porque piensa que así su bienestar posterior será mayor —el mismo objetivo que tiene quien ofrece un bien en venta: su situación posterior a la venta será mejor que la situación previa. Todos ganan.

El aborto viola este principio, ya que una de sus partes terminará en una posición claramente peor, muerto. Es imposible aceptar que de manera voluntaria y consciente alguien aceptará realizar una acción en conjunto con otras personas, para terminar en una situación notablemente peor que la original.

4. Acuerdo de suficiencia de las partes

Se admite y reconoce que las partes tienen suficiencia para acordar entre sí, lo que previene la participación de un agente adicional que modifique el acuerdo. Las personas son capaces de reflexionar sobre las acciones que realizan y atender sus problemas buscando las soluciones que ellas crean mejores. Impedir que ellas realicen esas acciones daña el bienestar de la persona y limita sus libertades.

El aborto viola este principio de libertad porque una de las partes aún no tiene suficiencia para llegar a acuerdos libres por ella misma —de lo que se deduce que en esas condiciones nadie tiene derechos para alterar su vida futura, cuando sí tenga esa suficiencia. Ninguna persona o institución puede alterar irreversiblemente su vida futura.

Una persona, menor de edad, dentro y fuera del vientre materno, sin embargo puede tener representantes legales y tutores que se guían por el bienestar del representado, no pueden causarle daño alguno de manera intencional y directa.

5. Acuerdo de aceptación de responsabilidad

La libertad humana y su ejercicio supone necesariamente que las personas son responsables de las consecuencias de sus actos. La contrapartida de la libertad es la responsabilidad. En una acción comercial, como la firma de un contrato de trabajo, las personas tienen la libertad de firmarlo, pero también la responsabilidad de realizar las acciones a las que se comprometieron.

La concepción de una persona es consecuencia de la realización de actos libres, realizados por dos personas que implícitamente aceptan la responsabilidad de sus actos (la concepción producto de una violación, obviamente no opera en este caso, que debe tratarse como una excepción de este principio pero de acuerdo con el resto).

La realización del acto sexual, de manera libre y acordada sin uso de fuerza, no puede estar exenta de la responsabilidad de aceptar las consecuencias que tiene en ambas personas —el aborto es un medio que retira artificialmente una de esas consecuencias y, por eso, socava a la libertad.

6. Acuerdo sobre el valor intrínseco de la persona

Es un principio liberal sólido y principal aceptar que cada persona tiene en sí misma valor y dignidad igual que el resto —todas las personas son iguales en su libertad intrínseca y tienen capacidad para realizar acciones voluntarias entre sí. Todas tienen derecho a la vida en el sentido de que ninguna otra persona puede quitarles su vida.

El aborto viola este principio, al no reconocer que dentro del vientre materno se encuentra una persona, a la que se mata intencionalmente y se violan estos seis principios liberales.

El centro del desacuerdo

El reconocimiento de los seis principios liberales anteriores tiene la capacidad de solucionar la discusión sobre el aborto, concluyendo que es una acción inmoral, que va contra la ética racional y que es contraria al espíritu que las leyes deben tener como herramientas de creación de bienestar.

Pero, obviamente, la discusión no queda solucionada en la práctica con los seis principios liberales —lo que se debe a una causa: no existe un acuerdo sobre el momento en el que existe una persona. Sobre este punto, se tienen dos creencias distintas:

• Quienes defienden el aborto se justifican sosteniendo que quien está dentro del vientre materno no puede considerarse una persona con derechos hasta pasado cierto tiempo desde su concepción —un cierto número de semanas, o incluso hasta que nace.

• Los opositores del aborto señalan que desde el momento de la concepción se es una persona completa y con derechos —estar dentro del vientre materno es una de las diversas etapas de desarrollo por las que todas las personas pasan.

Las dos posiciones, por tanto, difieren en un punto central y que es el origen básico del conflicto —si pudiese determinarse el momento en el que alguien ya es persona con derechos, la discusión estaría prácticamente resuelta.

Sostengo que la posición más razonable es la de aceptar que la vida da comienzo en el momento de la concepción —lo hago cimentado en dos argumentaciones.

Primero, si se acepta que existen dudas y diversas opiniones que están en desacuerdo sobre el momento del comienzo de la vida de la persona, la posición más razonable es la de aceptar la posición que menos daño causa. Es obvio que la posición que menos lastima es la que dice que la vida comienza desde la concepción —si se aceptara que la vida comienza, por ejemplo, a las 12 semanas y eso es erróneo, el resultado inevitable sería el matar a personas.

El anterior es un argumento de precaución, basado en aceptar la duda sobre el momento en el que comienza la vida y actuar en consecuencia: es mejor no abortar porque no se sabe si el cigoto, el feto es ya una persona o no.

Es el argumento que esgrime Tadeusz Pacholczyk al decir que “el embrión humano debe ser tratado como si ya tuviera alma, aun y cuando pudiera no ser así. Debe ser tratado como si ya fuera una persona desde el momento de la concepción, aun y cuando exista la posibilidad teórica de que no sea así”.

El segundo argumento se sustenta en otra idea —la de que desde su concepción, en ese mismo instante, el cigoto es una persona que está en una de las etapas de su vida. Existen etapas de vida, como niñez, vejez y otras; y una de ellas es la caracterizada por estar dentro del vientre materno. No tiene relevancia ni consecuencia, para ser considerada persona, que ella esté dentro o fuera del vientre materno.

Además, la aseveración de que la vida comienza a las 12 semanas, o en cualquier otro momento exacto, requeriría una prueba científica que no existe —tendría que probarse que antes de ese tiempo no existe vida en lo absoluto. Por igual, decir que la vida como persona inicia en el momento del nacimiento, supondría que lo que está dentro del vientre materno no tiene vida anterior. Pueden verse más razonamientos biológicos.

La práctica del aborto sólo podría ser legitimada aceptando que la vida de una persona carece de derechos mientras está dentro del vientre materno y los adquiere en la semana 12, o en el momento de nacer; pero no antes —una postura sin fundamento sólido y equiparable a la definición legal de mayoría de edad, que es arbitraria.

En resumen

Primero, he mostrado que los principios del liberalismo se oponen al aborto —seis creencias liberales pueden ser usadas como argumentos en contra de la práctica. Segundo, definí que el centro de la controversia sobre el aborto se encuentra en la discusión de cuándo se es una persona con derechos —y en este punto argumenté en pro de dos razones que van en contra del aborto.

Algunas de las condiciones fueron ya señaladas en The Free Market Case Against Abortion. Este texto me fue básico en la escritura de ésta columna.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


2 Comentarios en “Liberales Contra Aborto”
  1. Miguel A. Dijo:

    Usualmente el liberalismo ha sido asociado con los proponentes del aborto, que es lo que esta columna trata y demuestra como una falsedad. Buen tema y buena realización. Gracias por demostrar que los liberales NO fomentamos el aborto. NOTA DEL EDITOR: quienes fomentan el aborto son los progresistas que son opuestos a los conservadores.

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