Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Libertad De Lenguaje
Eduardo García Gaspar
27 enero 2009
Sección: EDUCACION, MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En una conversación con personas de medios de comunicación, hace no mucho tiempo, surgió una discusión que comparto con usted. Fue en mi opinión interesante. Las personas a las que me refiero son muy conocedoras del tema y tienen su buen talento. El tema fue uno muy específico.

Dentro de los contenidos de los medios, de seguro usted habrá notado el ahora más común uso de un lenguaje vulgar. No sólo palabras mal usadasy gramática mediocre e incluso pésima, sino expresiones de muy escasa categoría, muchas veces con doble sentido. Las groserías no escasean y de hecho son parte de muchos contenidos, en los que Internet destaca. Pero sucede en otros medios también y muy claramente.

Tomando lo anterior como un hecho real y verificable, el tema a discusión es si eso es justificable o no. ¿Debe verse como algo normal en muchos medios, o es algo fuera del estándar debido?

La discusión se dividió en dos posturas más o menos claras. Unos defendían la existencia de ese lenguaje, y los otros estaban en desacuerdo.

Quienes lo justificaban, argumentaron que eso era parte ya del lenguaje normal, que era la tendencia general, que así se habla hoy en día, especialmente los jóvenes. Dijeron que no había que escandalizarse al escuchar palabras altisonantes, pues todo es parte de la expresión humana. Prohibir ese lenguaje sería igual a censura.

En algunos puntos tienen razón. Es cierto que ese lenguaje vulgar existe y es ya parte de conversaciones, del hablar de locutores, artistas y conductores de programas, además del escribir de algunos columnistas y en conversaciones informales. Pero que algo exista no es un argumento para su justificación y uso aprobado. Si la corrupción es común, no podría validarse su práctica.

Quienes negaban la conveniencia del uso del mal lenguaje, argumentaron eso precisamente, tomando al medio como responsable de su propio lenguaje. Nadie quería una censura gubernamental, pero estos sí justificaban un control interno de cada uno de los medios para evitar el uso de expresiones que son en exceso corrientes.

No hubo un acuerdo al respecto, pero es un buen ejercicio para continuarlo en la mente, que fue lo que hice. Creo que usted también estará de acuerdo en las dos premisas del problema.

Una, ese lenguaje soez existe, es real y se usa mucho en los medios más ahora que hace años. Y si no me cree, vea la película Rudo y Cursi, un festival de lenguaje soez y bajo.

Dos, que algo exista y sea real, no significa que sea aprobado en automático. ¿Qué hacer entonces?

La única respuesta razonable que encontré es la decisión propia de los medios, lo que significa que ellos abiertamente tomen una decisión al respecto como política de sus contenidos: van a emplear ese lenguaje o no lo van a emplear. Lo que no creo que sea correcto es que la decisión no se plantee y el medio se deje ir con la inercia de lo que existe.

Entonces, cada medio tomará una mejor y más clara posición, que le dará a sus audiencias un criterio de selección: sabrá que en ciertos medios no se emplea ese lenguaje y que en otros sí, para que la persona decida qué medios ver, leer, o escuchar. En nada de esto interviene el gobierno y la libertad impera en los medios y sus audiencias.

Todo mi punto es el de definirse ambos, especialmente los medios sobre el tema. Deben ellos tomar una decisión de empresa y aceptar o no ese lenguaje. Evitar la decisión es al final tomar la decisión de ser mediocre.

A lo anterior, sólo puedo añadir algo que me parece importante: el lenguaje vulgar no es un buen vehículo de comunicación. No me puedo imaginar una explicación de la teoría de la relatividad usando ese lenguaje, como tampoco una del funcionamiento de la oferta y la demanda. Pero sí puedo imaginarme una discusión llena de esas palabras y que a nada llega entre dos legisladores.

Un lenguaje sin esas palabras, necesita más vocabulario y uso cerebral que la emisión vocal de una expresión de doble sentido o un insulto o una vulgaridad. En una novela o una película, el lenguaje puede ayudar a la historia, o un comediante quizá pueda ser gracioso en algunas ocasiones usando ese lenguaje. Pero estas son ocasiones aisladas de diversión y entretenimiento.

Cuando se explica una idea, como la del manejo de probabilidades, o la de la personalidad del Quijote, el uso de expresiones soeces no ayuda, y más aún, puede obstaculizar el entendimiento. La educación y la transmisión de información no admite ese lenguaje. Las estorba.

En otras palabras, que cada persona sea libre de usar el lenguaje que quiera, pero que la persona sea advertida de que el lenguaje vulgar, cuando de él se abusa, lleva a consecuencias negativas que alteran la trasmisión de conocimiento y elevan las condiciones de violencia.

Post Scriptum

Una explicación breve y más técnica de este tema está en Lenguaje Que Estorba, donde se plantea que el uso de un lenguaje procaz puede ser una patología: usa otra parte del cerebro que las del lenguaje normal y conduce a la violencia.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



No hay comentarios en “Libertad De Lenguaje”
  1. Roberto Dijo:

    Es una realidad. El lenguaje soez ha estado ahi siempre. Cada quien ha sabido tambien siempre, donde, como y con quien usarlo. No hay regla para ello, pero, curiosamente, se usaba en el arrabal, en el lugar sordido, en las calles calificadas de peligrosas y corrientes, no necesariamente pobres.
    Pero cuidado, el narco empezo asi, y quienes lo notabamos, mirabamos hacia otra parte, deciamos a mi no me afectara, es cosa entre ellos por eso se matan, ahora, echen un vistazo a su alrededor, ahora visualicen a su niño de 6 año diciendole a mama,.¨Chingado, jefa, ya dame mi pinche desayuno´





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