Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Liga de Democracias Americanas
Selección de ContraPeso.info
26 enero 2009
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: , ,


ContraPeso.info presenta una idea de Román D. Ortiz. El autor es coordinador del Área de Estudios de Seguridad y Defensa, de la Fundación Ideas para la Paz, en Colombia. La idea central del escrito es plantear una estrategia de defensa de la libertad.

Decir que la democracia atraviesa una profunda crisis en América Latina se ha convertido en un tópico. Ahí está el caso del régimen venezolano que ha convertido el hostigamiento a la oposición en pura rutina. Algo parecido se puede decir de Bolivia donde  los partidarios del presidente Morales en el Congreso aprobaron un nuevo texto constitucional sin presencia de la oposición y se disponen someterlo a referéndum en un clima político hostil a la disidencia.

Entretanto, se acumulan las pruebas que inculpan a los sandinistas de haber cometido fraude en las pasadas elecciones locales de noviembre en Nicaragua. El panorama se hace más oscuro cuando se toma en consideración que el resto de los gobiernos latinoamericanos han permanecido pasivos frente a estos abusos.

La OEA, que durante los años 90 se erigió en guardián de la democracia en el Hemisferio, se ha limitado a declaraciones retóricas. Por su parte, UNASUR, el nuevo experimento de integración sudamericana, ha preferido legitimar el comportamiento de Morales en Bolivia y callar en el caso de Venezuela.

Un comportamiento explicable si se tiene en cuenta que uno de los principales padrinos de esta iniciativa es el presidente Chávez. Sin un compromiso regional con la defensa de la democracia, América Latina podría estar a las puertas de una nueva oleada de autoritarismo como las que padeció en las décadas de 1930 y 1970.

En cualquier caso, el acoso al liberalismo no es sólo un problema latinoamericano. A los viejos sátrapas supervivientes de la Guerra Fría en Corea del Norte o Cuba, se ha sumando una nueva generación de tiranos que incluye desde el tándem Putin-Medvedev en Rusia hasta Bashar al-Assad en Siria.

Como respuesta, la posibilidad de crear una liga de gobiernos democráticos dispuestos a defender las libertades y los derechos humanos está ganando adeptos.

La idea cobró relevancia pública de la mano de uno de los intelectuales más brillantes del movimiento neoconservador como es Robert Kagan. Pero además, cuenta con el apoyo de sectores académicos cercanos al Partido Demócrata como Ivo Daalder, uno de los asesores de Barack Obama.

El proyecto también tiene detractores. El académico británico Robert Skidelsky ha alertado contra la posibilidad de una nueva Guerra Fría entre gobiernos democráticos y regímenes autoritarios. Pero semejante advertencia pierde sentido cuando se contempla como las dictaduras socavan la democracia en los países vecinos para poner en su lugar autocracias afines a sus intereses.

En realidad, la Guerra Fría a la que se refiere Skidelsky ya está aquí. La diferencia es que hasta ahora los regímenes democráticos no tienen herramientas para promover los derechos humanos y las libertades políticas. Una Liga de Democracias llenaría este vacío.

Para otros, como Thomas Carothers del Carnagie Endowment for Internacional Peace, el problema reside en que las democracias tienen intereses demasiado dispares como para formar una coalición efectiva. Sin embargo, esta barrera podría superarse si la construcción de una alianza de democracias se inicia a nivel regional entre países que comparten una esfera geográfica y cultural. América Latina es un espacio fértil para un proyecto de esta naturaleza, una Liga de Democracias Americanas.

Junto con Canadá y EE.UU., América Latina disfruta de una de las tradiciones liberales más antiguas del globo. Sobre esta base, gobiernos latinoamericanos surgidos de elecciones libremente competidas y respetuosos de la separación de poderes como Brasil, Chile, Perú, Colombia o México podrían sumar fuerzas para darse apoyo mutuo en la consolidación de sus instituciones y promover la libertad política en el continente.

Estas capitales latinoamericanas podrían unirse a Washington y Ottawa para formar una coalición que elaborase posiciones comunes sobre cuestiones como el libre comercio o la seguridad. Sería una forma de construir un dique para frenar la actual ola de autoritarismo y garantizar el futuro de la democracia en el continente que la vio nacer.

Nota del Editor

La idea de Ortiz es valiosa a la luz de sucesos como los reportados ayer, 25 de enero de 2009 (Diario Exterior):

Bolivia define en referéndum una nueva Constitución que, si es aprobada, permitirá a Evo Morales aspirar a un nuevo período de cinco años. De allí su interés en que el texto sea sancionado a pesar de las incontables denuncias de la oposición por las irregularidades cometidas durante el “proceso constitucional”.

La propuesta de enmienda constitucional que impulsa el populista venezolano Hugo Chávez para lograr la reelección presidencial ilimitada, ha agudizado la polarización entre los venezolanos que salieron el viernes divididos a marchar en la capital a favor y en contra de la iniciativa.

Un grupo de seguidores sandinistas agredió con puños y piedras a concejales liberales durante un acto conjunto en Managua de toma de posesión de sus cargos tras haber resultado electos en los polémicos comicios municipales del pasado 9 de noviembre, denunció la oposición.

Fuerzas opuestas a la democracia aparecen como intentando asociarse, según reportó CNN (27 enero 2009):

Venezuelan President Hugo Chavez will celebrate 10 years in power next week by holding a rare summit with some of his closest leftist allies in Latin America…. Bolivian President Evo Morales, Nicaraguan President Daniel Ortega, Cuban Vice President Carlos Lage, Honduran President Manuel Zelaya and Dominican Republic Prime Minister Roosevelt Skerrit will attend…


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras