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Locura Verde
Selección de ContraPeso.info
12 enero 2009
Sección: ECOLOGIA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Anthony B. Bradley. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. La idea central del escrito es examinar la moda verde y defender el conocimiento objetivo del medio ambiente.

Ser “verde” es la nueva onda cool. La Navidad familiar verde y la compra de juguetes en Greentoys.com permitirá a las personas ser reconocidas entre sus amigos y familiares como preocupadas por el medio ambiente. Pero los ambientalistas están respingando. Dicen que muchas compañías afirman ser verdes y, por tanto, están disfrazando de verde todo (greenwashing).

Greenpeace describe como greenwashing a la acción de engañar a los consumidores en cuanto a las prácticas ecológicas de una empresa o los beneficios ambientales de un producto o servicio. La gran ironía es que el greenwashing fue la táctica original de muchos ecologístas y que ellos usaron para manipularnos y adoptar prácticas que no son sostén del medio ambiente.

Otra palabra para greenwashing sería locura engañosa verde (greenboozled).

Una de las consecuencias no intencionales de la retórica ambientalista del greenwashing es que ser verde se ha convertido en una moda. Los departamentos de marketing han descubierto lo fácil que es vender productos a gente que quiere sentirse bien acerca de su problema de consumo.

El greenwashing funciona porque la mayoría de los estadounidenses no consideran los efectos negativos, los procesos ambientales, las consecuencias de largo plazo en los pobres, ni las implicaciones económicas de propuestas supuestamente amigables al medio ambiente.

Los ambientalistas no quieren que creamos lo que nos dicen las grandes corporaciones acerca de sus afirmaciones verdes en manufactura y producción de energía. Estos ambientalistas son las mismas personas que nos han aplicado el greenwashing para hacernos creer que el etanol es mejor que la gasolina para el medio ambiente, y muchas otras mentiras verdes.

La responsabilidad del medio ambiente es otro campo dando evidencia de lo crítico que es la integridad ética para las acciones efectivas. Necesitamos más honestidad y menos exageración.

La National Ethanol Vehicle Coalition (NEVC) es el principal promotor en EEUU del uso del combustible E85 —85% etanol y 15% gasolina— como una manera alternativa de transportación. Es un greenwashing: el doctor Mark Z. Jacobson de la Stanford University y otros investigadores revelaron nuestra ignorancia. Jacobson demostró que el etanol es tan malo como la gasolina para el medio ambiente.

Debido a sus efectos en el ozono, el E85 puede ser un riesgo publico de salud mayor que el de la gasolina. Y, de hecho, si nos acercamos a las metas propuestas del E85, podrá elevarse la mortalidad y enfermedades relacionadas con el ozono,en un 4% en los EEUU en comparación con el sólo uso de gasolina.

Jacobson y otros han concluido con confianza que es improbable que el E85 mejore la calidad del aire por encima de los vehículos futuros de gasolina. Las emisiones de etanol no quemadas en el E85 pueden resultar en una escala global mayor de acetaldehyde mayor que el de las emisiones directas.

¿Por qué entonces, la NEVC sigue con su greenwashing del público estadounidense?

Quizá el mayor de todos los manipuleos del greenwashing es la mitología que rodea los beneficios ambientales del reciclaje. En realidad, los únicos beneficiarios del reciclaje son los grupos ambientalistas y las empresas recicladoras. De acuerdo con el Progressive Investor, de 1968 a 2008, la industria del reciclaje creció de 4.6 mil millones de dólares en ventas a aproximadamente 236 mil millones.

Sin embargo, William McDonough and Michael Braungart, autores de Cradle to Cradle, usando la razón y acompañados de datos duros, demuestran que la energía, los químicos y las toxinas usados en el proceso de reciclar crean productos y desperdicio ambiental que son tan peligrosos como la producción original.

Esto es verdad en parte porque no manufacturamos productos destinados a ser reciclados. Como tal, el desperdicio que se tiene al reciclar plásticos, metales y papel no rinde beneficios ambientales.

McDonough y Braungart señalan que los productos que nosotros pensamos que estamos reciclando en realidad están siendo “bajociclados” —es decir, transformamos el material en uno de menor calidad cuando reciclamos metales, plásticos, papel y otras cosas.

Por ejemplo, el papel requiere usar un blanqueador intenso y otros químicos para hacerlo de nuevo blanco y ser reusable, resultando en una mezcla de químicos, pulpa y, en ocasiones, tintas tóxicas.

¿Porqué, entonces, la National Recycling Coalition promueve procesos dañinos al medio ambiente y productos reciclados que de todas maneras acaban en rellenos?

Nada mal hay con el reciclaje como una industria, pero el público no debe ser engañado haciéndole creer que el reciclar ayuda al medio ambiente.

Lo que nuestras conversaciones sobre el medio ambiente necesitan es, de todos los lados, la verdad sustentada en el reconocimiento de que las buenas intenciones no hacen una buena política. La verdad en el ambientalismo es un llamado a sopesar los datos, dar prioridad a las necesidades de los pobres y evitar que los burócratas instituyan políticas basadas en la retórica del greenboozling, para así poder lograr metas de bienestar humano y cuidado responsable del medio ambiente.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural. Tiene una colección de más de tres mil textos.





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