Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Frenos Deben Seguir
Eduardo García Gaspar
18 junio 2009
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: , ,


Conviene regresar y examinar una noticia de hace muchas semanas ya. Ella reportó que Rafael Correa ganó las elecciones en Ecuador con poco más del 50% de los votos, casi el doble de su más cercano opositor. Los resultados, se dijo, dieron a Correa motivo para expresar que expandirá su proyecto de socialismo, ahora más radical.

Aunque la información es aplicable a un caso, de él pueden obtenerse conclusiones universales. Y la más clara de ellas es tratar de ver las cosas del otro lado: poco menos del 50% de los ciudadanos preferirían tener otro presidente, uno que no fuera socialista radical. Es decir, una mayoría de ciudadanos quiere imponerse a otra mayoría que es poco menor.

La democracia verdadera es una herramienta para la defensa de las libertades de todos, especialmente de las minorías. La democracia no es un instrumento de opresión que usa el ganador en una elección para imponerse al resto. No es una credencial que legitima al gobernante para realizar sus proyectos personales. En el caso de Ecuador, esto se ve claro: cerca de la mitad de los ciudadanos sufrirán la imposición de un socialismo que no desean.

Lo anterior ha sido mencionado muchas veces, lo que no ha importado para que se siga diciendo que si las elecciones fueron razonablemente limpias, entonces el ganador de ellas ya tiene el derecho de hacer lo que se le antoje… que es la posición políticamente correcta en organismos como la ONU y la OEA.

Pero quiero añadir otra cosa que bien vale una segunda opinión. Me refiero a la independencia que existe entre tener una democracia con elecciones legítimas y tener un buen gobierno. No es lo mismo. En este caso, como en muchos otros, que alguien haya ganado legalmente unas elecciones no es equivalente a que se haya formado un buen gobierno. La voluntad de la mayoría en unas elecciones no es democracia.

Un buen gobierno es uno que se basa en estado de derecho, con instituciones sólidas que respeten las libertades ciudadanas y protejan los intereses de los ciudadanos.  De todos los ciudadanos, Unas elecciones limpias con un ganador claro no necesariamente crea ese buen gobierno. Es posible que un gobierno elegido democráticamente sea un mal gobierno, que no tenga ese estado de derecho y que implante acciones contrarias a la consecución de la prosperidad. Es el caso de Correa.

Es decir, que un partido gane las elecciones en un país no es igual a que ese gobierno haga lo correcto para elevar el bienestar de la población. En este caso, la regla se muestra con claridad: Correa ganó las elecciones con poco más de la mitad de los votos, pero además su socialismo radical es una política económica que no produce bienestar. Es también el caso de Chávez en Venezuela.

Es perfectamente posible que un gobierno no democrático implante políticas que creen riqueza, como también es perfectamente posible que un gobierno democrático aplique políticas que obstaculicen la elevación del bienestar. Son variables independientes, o casi independientes.

Esto tiene consecuencias serias en el entendimiento de la democracia. Por ejemplo, implica que el electorado no tiene necesariamente la capacidad para distinguir al mejor gobernante futuro de entre los candidatos presentes. En otras palabras, los ciudadanos pueden equivocarse totalmente al elegir gobernantes y llevar al poder a políticos que implanten malas políticas de gobierno.

Lo anterior no es un ataque a la democracia, pero sí es una crítica fuerte a la visión miope que cree que con tener elecciones más o menos limpias ya se tiene democracia. Tener democracia es, en última instancia, poner frenos al poder político que ha ganado las elecciones. Correa es un buen ejemplo de la violación de ese principio.

Él, como muchos otros, piensan que con ganar las elecciones han obtenido un permiso para ejercer el poder sin limitaciones. Es falso y lleva a la dictadura, pero eso es lo que creen muchos. Después de ganar las elecciones, los gobernantes deben seguir siendo frenados para evitar abusos de poder. Por eso se necesitan legisladores y jueces independientes, libertad de expresión, federalismo y elecciones frecuentes.

La distinción que quiero hacer es obvia: tener un gobierno elegido democráticamente no es igual a tener un gobierno democrático, ni a uno que cree prosperidad y tampoco significa que ese gobierno deba ser dejado sin frenos a su poder. Ignorar esto es crear pobreza.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras