Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Riesgos y Usted
Eduardo García Gaspar
21 julio 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una crítica más o menos común, la de acusar a los especuladores de lo malo que sea que suceda en un mercado, principalmente financiero. Los especuladores forman un grupo útil como chivo expiatorio: es vago, no contiene nombres concretos y tiene una connotación odiosa.

La crítica supone que al quitarse de encima a los especuladores, todo se resolverá y los mercados funcionarán a la perfección. Por supuesto, quitar a los especuladores necesita fuertes regulaciones por parte del gobierno: una serie de disposiciones que eviten lo que sea que el gobierno defina específicamente como especulación, como prohibir las ventas en corto.

El problema, entonces, es uno de definición. ¿Qué demonios es especular? Definámoslo como aceptación de riesgos, grande o mínima. El problema es que no toda especulación es mala. Un ejemplo simple lo aclara.

Cuando usted cruza una calle especula sobre el riesgo de ser atropellado. Acepta el riesgo de manera razonable cuando ve hacia ambos lados de la calle y mide su tiempo. Acepta el riesgo de manera imprudente cuando cruza sin ver. Las dos son especulaciones.

Lo mismo sucede con los actos económicos. Digamos que alguien abre una empresa en la que invierte parte de su capital. Es una especulación, una toma de riesgo, y lo es sin remedio. Pero igual que el cruzar de una calle, puede ser razonable o imprudente. Entre esos dos extremos, más aún, hay niveles en una función continua de riesgo.

Si usted compra acciones de una empresa en bolsa de valores, tendrá que evaluar su riesgo. Si la acción es de poco riesgo, los rendimientos que dará serán bajos. Y lo opuesto, si la acción es de mucho riesgo, sus rendimientos serán altos… si es que se tienen. La pregunta que sigue es la obvia, ¿qué hay de malo en esto?

Obviamente nada. Todo el mundo especula, todos. Lo hacen cuando inician una carrera universitaria, cuando se casan, cuando aceptan un trabajo, compran un coche. Nuestra vida entera es una serie infinita de actos especulativos. Si un gobierno prohibiera la especulación, prohibiría también toda conducta humana.

Creo que, por lo anterior, cuando alguien critica a los “especuladores” no se refiere a las acciones de las personas, sino a grupos notorios por el monto de los recursos que mueven y por lo visible de sus acciones. Son generalmente los financieros que compran y venden, que manejan fondos de inversión y están en mercados de futuros.

Ellos hacen lo mismo que el resto, pero son más visibles. Sus historias son más memorables y, lo peor de todo, manejan recursos ajenos con mecanismos complejos y con compensaciones muy elevadas. Lo que hacen es útil, no hay duda: estabilizan mercados y son especialistas que sirven a otros.

Pero son acusados de codicia y esa codicia se considera causante de crisis. Aceptar esa explicación requeriría también explicar por qué esa misma codicia causa épocas de bonanza. Y, después de todo, también de codicia podría acusarse al que instala un puesto callejero de hamburguesas.

Quizá la crítica a los “especuladores” se basa más en los beneficios que reciben y que suelen ser cuantiosos (si es que no se ven sus pérdidas y se deja de lado el desempeño de largo plazo). Lo que creo es que la crítica a los “especuladores” se sustenta más en esta base, la visibilidad que tienen.

Su desempeño, el que sea, es muy visible. Enormes ingresos, bonos muy elevados, todo eso los hace notorios y parte de los reportes de medios. Si merecen esas compensaciones es una decisión de quien se las da y nada más. Si se equivoca, allá él. Pero hay un problema: sus decisiones afectan al resto porque ellos manejan recursos ajenos.

Con esos recursos pueden cometer fraudes financieros, lo que ya no es especulación, sino mentiras. Pueden también ellos aconsejar mal a sus clientes, por ignorancia o por conveniencia propia, para ganar más bonos. Tampoco es un problema de especulación, sino de mala preparación o de mentiras, otra vez.

Mi conclusión, al final de cuentas, es que culpar a la especulación por los supuestos males que provoca, es un pésimo análisis. A lo que sí podemos culpar es algo más profundo, que se llama moral o ética, y que es algo que la ley no puede sustituir, y dentro de lo que se encuentra una virtud necesaria, la prudencia.

Si se prohibiera toda especulación, nos quedaríamos sin hacer nada… es incluso eso sería especular. Especular es manejar de riesgos y no es posible evitar hacerlo.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Los Riesgos y Usted”
  1. Colombiano89 Dijo:

    Cada vez estas peor , con tus concluciones , es tema es mas ambiguo y de tan poca profundidad que es altamente criticable desde una posición mínima-mente conocedora. NOTA DEL EDITOR: no, el tema no es ambiguo, sino claro, especular es tratar de ver sucesos futuros inciertos y eso es algo que todos los humanos hacemos, incluso sin quererlo. Especular no puede ser tomado como equivalente de dañar.

  2. Drocatvio Dijo:

    Buena aclaración del significado de una palabra común en el idioma castellano (que manda escribir concluSiones y no como se hizo en el comentario anterior al mío). Muchas de las discusiones podrían arreglarse viendo el significado de las palabras y este artículo lo hace muy bien quitando lo ambiguo a expresiones comunes.





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