Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Maquiavelo y la Libertad
Selección de ContraPeso.info
15 octubre 2009
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Juan Pina. Agradecemos al Instituto de Libre Empresa, en Perú el amable permiso de publicación. La idea central del escrito es examinar una faceta poco conocida de Maquiavelo.

A El Príncipe de Maquiavelo se le ha catalogado como un manual, una guía de los dictadores deshumanizados o para quienes quieren llegar a serlo.

El Príncipe es el manual indicado que sirva de inspiración para hacerse del poder por cualquier medio, mantenerse en el sin importar el precio y los actos que allá que realizar. El Príncipe es la guía para ostentar el poder por el poder mismo.

Por tanto, el texto niega la libertad del ser humano y un sistema que de libertades, ya que serían contrarias al poder dictatorial que Maquiavelo aparentemente legitima. La libertad es algo natural en el ser humano, está en su ser mismo, es necesario igualmente instituciones que beneficien esa libertad.

Una lectura superficial y mal intencionada de El Príncipe se presta a malas interpretaciones y aplicaciones del texto, pero una lectura más profunda, analizando con detenimiento y con una preocupación sincera de mejorar las instituciones del Estado, se capta fácilmente que Maquiavelo no es partidario de un sistema dictatorial y represivo.

Maquiavelo opta, señala un sistema republicano, donde el poder político este limitado por un mecanismo de pesos y contrapesos. Que respete la libertad de los ciudadanos, que no interfiera en demasía en sus asuntos privados. Maquiavelo elige por la libertad, el individualismo y el republicanismo como el principado ideal. Ayuda a la creación del sistema democrático liberal moderno.

En el capitulo XIX El Príncipe, Maquiavelo reflexiona de cómo se ha de evitar el desprecio y el odio, después de haber reflexionado sobre que es mejor si ser temido que ser amado y que ese temor no se debe de convertir en odio, lo cual es contraproducente.

Para ello indica que el Príncipe no debe de usurpar los bienes ni las mujeres de sus súbditos, de esto tienen que abstenerse. Si el príncipe falla en este punto empiezan las intrigas y conjuraciones para eliminarle. A estas intrigas y conjuraciones no ha de temer si goza del cariño, respeto y admiración de los ciudadanos.

¿Cómo se logra esto? Impartiendo justicia, para darle solución a los conflictos privados, donde no se permita que el desorden y el delito imperen en la sociedad. Además de un mecanismo para frenar a los grandes en su deseo de oprimir a los pequeños y poder manejarlos y a su vez los pequeños que odia a los grandes enfrentará a estos directamente.

Este mecanismo será igualmente el lugar donde los grandes controlaran la insolencia de los pequeños. Es necesario  además un tercer juez que coarte a los grandes y favorezca a los pequeños sin perjudicar a Príncipe, esto dará seguridad y libertad al Príncipe para sus propias acciones.

Para esto el Príncipe necesita crear un sistema parlamentario, de pesos y contrapesos que de equilibrio y seguridad además de la libertad que trae a los ciudadanos de resolver por medio de las leyes sus diferencias. Con este sistema de gobierno y táctica política evitará el odio.

Pero Maquiavelo va mas allá, el sistema parlamentario da libertad pero esa libertad política debe ser necesariamente una libertad social, económica e individual, en este punto Maquiavelo en el capitulo XXI indica que tiene que hacer el Príncipe para ser estimado.

Ya en el capitulo XIX da sus recomendaciones para no ser odiado, ahora dirige sus consejos para ser estimado. Exhorta nuevamente en la libertad que el Príncipe les debe dar a los ciudadanos dejando que estos destaquen y exploten sus cualidades innatas, sus virtudes honrando a los que sobresalen en alguna actividad y en sus profesiones.

El Príncipe debe permitir y promover el comercio, la agricultura y cualquier otra actividad humana, que no tengan miedo los súbditos  de acumular riqueza, abrir comercios y enriquecerse, por temor de ser expropiados de sus bienes.

Maquiavelo dice que no se debe atemorizar al comerciante a invertir su riqueza en el principado,  por una excesiva carga de impuestos. Por el contrario si alguien quiere enriquecerse no solo se le debe de dar libertad para hacerlo, sino que además se debe de premiar a los ciudadanos por destacar en alguna actividad en especial.

En este punto Maquiavelo se adelanta a los liberales clásicos al acuñar aquella famosa y certera frase laissez faire, laissez passer, dejar hacer dejar pasar.

Premie, beneficie, deje a los súbditos vivir sus vidas y dedicarse a sus actividades pacíficamente, no interfiera en sus asuntos privados hasta donde le sea posible y cree las instituciones para qué resuelvan sus asuntos sin que el Príncipe interfiera en ellos directamente.

Esta institución y sistema de gobierno es el Parlamento, poder legislativo  y el tercer juez, como así le llama, o sea poder judicial. De esta forma el Príncipe, poder ejecutivo abra logrado no dos, sino tres  objetivos indispensables para conservar el poder ser amado, ser temido y no ser odiado.

[Véase Amor por la Libertad, con una idea de Maquiavelo de su otra obra, Los Discursos]


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