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Mercado, Escuela de Virtud
Selección de ContraPeso.info
6 noviembre 2009
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Stephen J. Grabill Ph.D. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.  El propósito central del escrito es examinar la idea que sostiene que una economía libre es contraria a la moral, que ella fomenta vicio y pecado. La evidencia presentada es convincente, en el sentido opuesto. Al contrario de lo que se suele decir, un mercado libre es una escuela de virtudes.

¿Inspira el mercado la virtud en la gente, o destruye la poca virtud que cualquiera de nosotros tiene?

Lejos de hacer desaparecer la bondad moral de nosotros —como muchos piensan—, el mercado libre sirve como una “escuela de virtudes prácticas”. En lugar de hacer crecer la codicia y la autosuficiencia, el mercado fomenta la interdependencia y la cooperación.

El mercado premia no a esos que son los más aislados, absortos en sí mismos, o separados de la sociedad, sino a esos que mantienen relaciones mutuamente prósperas con los demás.

Adam Smith hizo una observación llamativa hace más de doscientos años en su tratado, La Teoría de los Sentimientos Morales. En una sociedad comercial, escribió, “cada hombre se convierte en algún sentido en un comerciante”.

Si Smith está en lo correcto, ¿qué implica eso para el desarrollo del carácter en una sociedad? ¿Es la economía de mercado algo que más produce conductas deshonestas, o bien conductas ejemplares? ¿Tiende el mercado a erosionar virtudes como la honestidad, la lealtad, el valor y el manejo responsable de los recursos?

Los críticos culturales del mercado libre, de izquierda y de derecha, siempre han atacado los aspectos adquisitivos y de interés propio del mercado, los que supuestamente emanan de su esencia. Dentro de la comunidad religiosa, el interés propio, que no es un pecado, se identifica a menudo con el egoísmo, al que no equivale.

Dependiendo del nivel personal de pesimismo, es válido preguntar si la economía de mercado por necesidad libera al egoísmo de sus restricciones morales; si contribuye a la modificación de las relaciones humanas; su pone en contra al interés privado y las responsabilidades sociales; y si sustituye a la competencia con la cooperación.

La esencia del crítico cultural es que él cree que la economía de mercado socava su propio cimiento moral. La economía de mercado es una escuela del vicio más que una de virtud práctica.

Pero esta historia tiene otro lado, uno que es optimista acerca del efecto moral de una economía de mercado en la cultura. De acuerdo con la visión optimista, la economía de mercado está constantemente en el proceso de renovación del conjunto de virtudes morales. Los pensadores del libre mercado piensan que una sociedad comercial fomentará “una más pulida” (no perfecta) persona humana —una más honesta, confiable, ordenada y disciplinada, como también más amigable y colaboradora.

¿Cómo funciona?

Una posibilidad que los críticos culturales ignoran es que las virtudes prácticas pueden ser no sólo de beneficio social, pero también una fuente de beneficio económico privado. Quienes cultivan las virtudes prácticas pueden ser más exitosos en el mercado que quienes no lo hacen.

El funcionamiento normal del mercado puede recompensar —y por eso, reforzar— las virtudes prácticas. Veamos brevemente cuatro virtudes prácticas para examinar cómo la economía de mercado podría lograr ese resultado positivo.

Confianza. ¿Por qué las personas cumplen sus promesas? De seguro hay muchas razones. De acuerdo con Smith, una de las más prominentes es el interés propio. Escribe: “Donde la gente rara vez trata con otros, encontramos que están algo dispuestas al engaño, porque pueden ganar más con un truco inteligente que perder con el daño que hacen a su reputación”.

Por tanto, la principal sanción que limita a la deshonestidad es la pérdida de negocios que sigue al daño de la reputación del hombre de negocios. Una reputación de confianza creará oportunidades de negocio, mientras que una poca sospecha de desconfianza podrá evitar esas oportunidades.

Autocontrol. La confianza presupone autocontrol. ¿Qué es después de todo el mantenimiento de promesas, sino la habilidad de dejar pasar una ventaja o gratificación inmediatas?

Eso explica porqué, para Adam Smith, “el comando de uno mismo no es de por sí una gran virtud, pero de él todas las demás virtudes parecen derivar su principal lustre”. El autocontrol no es una negociación entre interés propio e interés público. Es en vez de eso, una entre interés propio de corto y largo plazo.

Simpatía. En una economía de mercado, la fortuna de un agente económico depende de satisfacer con éxito las necesidades de otro. Hasta el punto en el que la simpatía —o lo que puede ser llamado empatía— ayuda al emprendedor a anticipar esas necesidades, contribuye a su éxito económico.

Smith sabía que la simpatía está indirectamente ligada al interés propio porque puede ser de beneficio propio esforzarnos en entender las necesidades de otros.

Justicia. Como las otras virtudes prácticas, una reputación de justicia y equidad es probable que cree oportunidades de negocio. Ya que es virtualmente imposible regular transacciones complejas por medio de simples contratos escritos, en muchos casos las partes prefieren limitar sus negocios a esos en los que confían, en el que no se aprovechará de circunstancias cambiantes.

Ahorran gastos considerables de transacción como abogados, auditores e inspectores de todos tipos.

No estamos acostumbrados a pensar de la economía de mercado como una escuela práctica de virtudes. La mayoría de las personas guarda ese título para instituciones como la familia, la iglesia, o la misma escuela. En realidad, muchos van más allá de esto e insisten en que el mercado es la causa de un gran monto de las fallas morales personales.

En contraste, estoy sugiriendo que muchos de los rasgos personales que llamamos virtudes prácticas son recompensadas por una economía de mercado.

Como resultado, la actividad de mercado puede realmente inculcar valores y hábitos morales que nos hacen mejores ciudadanos, colegas, empleados y empleadores. Entonces, lejos de socavar la moralidad, los mercados refuerzan los rasgos de carácter que robustecen el cimiento de una economía de mercado y gradualmente producen una cultura moral que restringe los más atroces efectos colaterales del pecado.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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