Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
México en 2009
Eduardo García Gaspar
9 enero 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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Ha sido llamado La Tormenta Perfecta y el Mexican Meltdown (Forbes, 22 diciembre 2008). Se refiere a la reunión de una serie de condiciones simultáneas que elevan los riesgos de daños severos al país.

Las condiciones que crean un riesgo grave se presentan en diversos frentes y al mismo tiempo, quizá con un efecto multiplicativo. Es algo grave e importante, que debe ser apuntado con anticipación. Veamos esas condiciones de riesgo simultáneo.

Una de ellas es la del crimen, inseguridad, narcotráfico, o como usted quiera llamarle. La seguridad de los ciudadanos está amenazada como nunca antes en los desde el principio del siglo pasado. Es un problema gubernamental severo en la misma razón de su existencia.

La segunda condición es muy obvia, la de la crisis económica mundial y que repercute en un desempeño económico pobre, que pone presión en la creación de empleos e incluso en el monto de las remesas de trabajadores mexicanos en el extranjero.

Otra condición es el estado del monopolio estatal petrolero mexicano, una empresa que no es bien manejada, que tiene limitaciones grandes en su margen de acción y que sufre de precios a la baja y de reservas disminuidas. Es un problema que ataca a las bases financieras del gobierno.

Y, por último, la cuarta condición que se presenta al mismo tiempo que las tres anteriores es la de las elecciones intermedias. Esta condición abre las puertas al fenómeno de la lucha por el poder entre partidos. Las elecciones y sus campañas se encargarán de aumentar la visión percibida negativa de las otras condiciones.

Es decir, los mexicanos recibirán a diario mensajes electorales que enfatizarán lo negativo y empeorarán la percepción de la crisis, el petróleo y la inseguridad. Adicionalmente, las elecciones provocarán otro efecto, la parálisis gubernamental: los partidos políticos que gobiernan al país suspenderán sus acciones de gobierno para concentrase en las elecciones y lograr más poder.

En términos médicos se llama acinesia o akinesia y define la carencia o pobreza de movimientos, una especie de parálisis del gobierno mexicano. En este caso, el gobierno mexicano, es decir, los partidos políticos, suspenden toda actividad y su atención se concentra en las elecciones de 2009. Decisiones y acciones claves son pospuestas y se deja para después toda la serie de pendientes serios: inseguridad, petróleo, energía, economía, impuestos, todo.

Incluso puede ser visto como una especie del síndrome de atención, manifestado por la fácil distracción de los aspectos importantes.

Las cuestiones de inseguridad y criminalidad, de mala administración del monopolio estatal petrolero, de la economía, pasan a un segundo plano ante la prioridad extrema que tienen las elecciones. Son ellas una nueva oportunidad de los partidos para alcanzar su real meta, el poder. El gobernar para el bienestar de la gente es secundario.

El tema bien vale una segunda opinión para intentar proveer un marco de comprensión política. Se está en condiciones serias, de riesgos severos, que podrían ser atendidos mejor con un gobierno concentrado en ellos. Pero la existencia de las elecciones intermedias impedirá esa concentración.

Eso es lo que incrementa los riesgos del país, no tanto las condiciones malas, sino las elecciones intermedias. Se sufrirá de dos situaciones en el futuro cercano de México. Una, desde luego, esa distracción padecida en las mentes de los gobernantes. Pero hay otra que es de consideración.

Los ciudadanos esteremos recibiendo mensajes electorales cuyo contenido principal será el de lo mal que está la situación del país. En eso estarán centradas las campañas, en enfatizar lo malo de la situación actual, con exageraciones, medias verdades y mentiras. Así son las elecciones en una democracia y poco puede hacerse al respecto. Terminaremos creyendo que la situación es peor de lo que en realidad es.

En resumen, creo razonable entender que en 2009 la naciente democracia mexicana pasará por otra prueba dura y en cierto sentido más compleja que la de las elecciones de 2006. La conjunción de condiciones es una mezcla que de antemano sabemos difícil. Tanto así, como para haberse mencionado lo de la tormenta perfecta de 2009.

Post Scriptum

El 12 de enero de 2009, en El Universal, fue reportado que,

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) planteó un escenario de “eventual ingobernabilidad” en un plazo no lejano por distintos elementos de la crisis económica que afectan a nuestro país. El líder del sol azteca, Jesús Ortega, afirmó que … [debe darse la] “congelación del precio de la gasolina y la disminución en un 10% el precio de las gasolinas [sic], el diesel  el gas natural… [además] una estrategia sostenida en la recuperación salarial superior a la inflación…. un aumento del 8% al salario mínimo…

Ya se cumplió el pronóstico de mensajes partidistas que ennegrecen el panorama y, lo peor, se dan remedios que son contrarios a lo necesario. López Portillo, por ejemplo, elevó de urgencia los salarios al estallar la crisis de 1982 y con eso empeoró la situación.

El 18 de enero de 2009, en Grupo Reforma, la columna de Luis Rubio trata la misma idea, diciendo que,

México se ha convertido en tema de discusión dentro de Estados Unidos, y no precisamente por sus lindas playas. Ahora el debate, que incorpora ya no sólo a analistas civiles sino a estudiosos dentro de su aparato militar, se refiere a la posibilidad de que el gobierno mexicano acabe siendo un “Estado fallido”… [definido como]… aquel que ha perdido control sobre partes de su territorio o el monopolio sobre el uso legítimo de la fuerza; ha visto erosionada la legitimidad de su autoridad para tomar decisiones sobre la colectividad; no tiene capacidad para proveer servicios públicos de una manera razonable; y no tiene capacidad para interactuar con otras naciones como un miembro de la comunidad internacional. Algunos le agregan temas como capacidad para generar bienestar y satisfacer a su población.

Aunque la terminología aceptada es la de “estado fallido”, la verdad es que debe hablarse de gobierno fallido, es decir, ocupado por gobernantes impotentes. Por eso insisto en mi punto: sí, el crimen organizado es un gran poblema, enorme, pero podría atacarse con efectividad si no existiera en los partidos la distracción de la lucha por ganar elecciones. Un punto que no ha sido hecho explícito y lo merece.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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