Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Milagro Multiplicador
Eduardo García Gaspar
19 febrero 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Lo que sigue en en serio. Aclaro esto porque hay personas que piensan que se trata de una broma. Me refiero a un concepto económico que se llama multiplicador y que tiene una particularidad muy especial: supone que el gasto gubernamental multiplica su efecto positivo en la economía.

Es lo que sirve para hacer afirmaciones muy atractivas que gustan a los gobernantes, como la de que el gasto público “creará millones de empleos” y que el gobierno de EEUU ha afirmado recientemente. Cuanto más se gaste, más empleos habrá, se dice, con una lógica curiosa que pone la carreta al frente del caballo (como lo fraseó H. Hazlitt). Y no sólo eso, el gasto será multiplicado por un factor sacado de la manga.

La invención del multiplicador se debe a un lord inglés, J. M. Keynes (1883-1946). Según él, cada peso gastado por el gobierno creará una multpilicación en la economía: el dinero inyectado será gastado y ese gasto será un ingreso multipiicado a los productores. Cuanto más se gaste, mejor y eso creará empleos.

No importa que eso sea más magia que la que se presenta en Las Vegas, la idea de que se comienza por el gasto gubernamental para generar bienestar, le apuesto, es algo que la mayoría de la gente cree a pie juntillas. Pregunte usted a cualquiera y comprobará que se piensa que es cierto que el gasto gubernamental generará más dinero en los bolsillos de la gente y que eso creará más empleos… y todos viviremos mejor.

Debo confesar que la idea tiene un cierto atractivo inicial y que su lógica da la apariencia de ser buena. Pero piense usted un poco y verá que es una idea alocada. No importa que se la crean en los más altos círculos académicos y gubernamentales.

Por principio de cuentas lo que un gobierno gasta lo tiene que sacar de alguna parte y esa parte es usted que paga impuestos de manera directa e indirecta, o sus descendientes que los pagarán para cubrir las deudas del gobierno de hoy. Si usted cree que es bueno que el gobierno gaste más, lo que usted está diciendo es que es bueno que le cobren más impuestos. Considerando esto, sospecho que para usted ya no es tan atractiva la idea.

Y si no cobra más impuestos para gastar más, entonces el gobierno crea dinero, es decir, produce inflación. Por tanto, si alguien cree que es bueno que el gobierno gaste más para animar a la economía, también está diciendo que es bueno que los bienes suban todos de precio y se pierda poder adquisitivo. Lo que sonaba tan atractivo, ya se ve como indeseable

Pero hay más y se refiere a costos de oportunidad: los recursos usados por el gobierno tienen que ser valuados contra posibilidades de otros usos, básicamente los que les hubiera dado usted comparados con los que les dan los burócratas. Todo un problema, porque usted es más cuidadoso son sus recursos que los gobernantes con lo recursos que no son suyos (y que se seguro usarán para comprar lealtades o corromperse).

Si alguien dice que es bueno que un gobierno gaste de más, también está diciendo que los gobernantes son más inteligentes y más honestos que él mismo, un simple tonto que no sabe qué hacer con su dinero.

El multiplicador expresa una relación lineal, e irreal, que favorece el que usted no ahorre. Lo mejor que le puede pasar al país es que usted gaste el cien por ciento de su ingreso. Y que lo peor que puede pasar es que usted ahorre. Créamelo. Quien dice que es bueno que el gobierno gaste de más está diciendo que es una tontería ahorrar y, por lo tanto, invertir.

Para el multiplicador, el ahorro es una falta que causa pobreza. De verdad. Keynes escribió que si usted no sale a cenar hoy a un restaurante, estará dañando a la economía. Si alguien cree en elevar el gasto gubernamental, está también diciendo que las personas deben evitar ahorrar. Es una locura.

Más aún, hay otra cuestión seria también. Lo puedo definir como eso que dijo Hazlitt, lo de poner el caballo detrás de la carreta. Piense en esto. El gasto gubernamental coloca dinero en algunos sectores económicos y eso causa demanda de productos, lo que se supone produce empleos.

La relación causal es al revés. Lo que causa empleos es la producción, no el consumo. Cuando las personas producen primero, entonces cuentan con ingresos para consumir. Primero producen, luego consumen y no al revés, como creen los que apoyan el gasto gubernamental que estimula a la economía.

La explicación de la popularidad de Keynes entre gobernantes es obvia: les está diciendo que gastar es lo mejor que pueden hacer. La misma causa por la que desprecian a Mises o a Hazlitt, porque les dicen lo contrario. Y la explicación de la popularidad de Keynes entre la gente común es también obvia: apela a creencias fáciles de creer, falsas, pero creídas.


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