Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nacidos para Gobernar
Eduardo García Gaspar
24 marzo 2009
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Cuando se presenta una recesión, o incluso más, una depresión, y las perspectivas económicas se tornan pesimistas, es natural que todos nos preguntemos qué demonios debemos hacer para solucionar la situación. Una muy lógica reacción humana. En lo general, se presentan dos tipos de acciones posibles y entre ellas debe decidirse.

Una es la más simple, obvia y la que más lógica inmediata tiene. Es la que establece que el remedio se encuentra en una gran serie de acciones gubernamentales que en común tienen la esencia de elevar la disponibilidad de dinero en la nación.

El gobierno, en este tipo de solución, ofrece realizar medidas que faciliten fondos a las personas (por eso se propone reducir tasas de interés) y, también, se propone elevar el gasto de gobierno. La teoría detrás de todo es poner más dinero en manos del que sea, para que eso se traduzca en demanda y así dinamizar de nuevo a la economía.

Este primer tipo de solución fue el aplicado durante la Gran Depresión, durante el gobierno de Hoover y los de Rooosevelt. Esa depresión duró unos once años, la más larga conocida. Es la misma receta esencial que realiza el gobierno de Obama, lo que es curioso: el gobierno que promete un cambio realiza lo mismo que se hizo en los años 30.

Pero hay otro tipo de solución y que es un camino muy diferente. Creo que una buena manera de resumirlo es acudir al libro America’s Great Depression, de M. N. Rothbard. En su capítulo 7 dice. “Si un gobierno desea aliviar y no agravar una depresión, el único curso válido es laissez faire —dejar a la economía sola”.

Sigue diciendo,

“Solamente si no hay interferencia, directa o amenazada, con los precios, los salarios y la liquidación de negocios, procederán los ajustes necesario con prontitud. Cualquier apuntalamiento de posiciones débiles pospone la liquidación y agrava las posiciones débiles. Apuntalar los salarios crea desempleo masivo y reforzar los precios produce inventarios sobrantes. Más aún, un corte drástico en el presupuesto de gobierno —en impuestos y gastos— en sí mismo acelerará el ajuste al cambiar la selección social hacia más ahorro e inversión en relación al ahorro”.

Lo que dice el autor, es fácil ver, resulta lo opuesto a lo que se hizo en los años 30 y se opone a lo que ahora se hace.

“Porque el gasto de gobierno, cualquiera que sea la etiqueta que se le coloque, es solamente consumo: por tanto, cualquier recorte en el presupuesto eleva la razón inversión/consumo en la economía y permite una mejor validación de los proyectos desperdiciados e improductivos”.

La conclusión es la natural, “Por tanto, la acción apropiada de un gobierno en una depresión es recortar el presupuesto y dejar a la economía estrictamente sola”. Más diferencia de opinión no puede tenerse con respecto a la primera y más popular solución inmediata.

El tema bien vale una segunda opinión, no para convencer al lector de que la segunda solución es la que creo que es mejor, sino para al menos establecer que se conocen dos grandes tipos de remedio a una crisis económica. La de hacer que el gobierno crezca más es una de ellas, pero hay otra que tiene mucha más lógica, la de hacer que el gobierno ya no se meta y que decrezca.

Ya es ganancia el saber que hay dos propuestas de solución a las depresiones, como la que vivimos. Y, al menos, el seleccionar una de ellas significa que se conoce la otra y que se ha estudiado y descartado. Es decir, visto del otro lado, se debe evitar el creer que no hay otra opción que la de hacer crecer al gobierno. No es ésa la única opción, ni la automática a seleccionar.

Enfatizo esto porque tengo la sensación de que en la actual crisis, la mayoría de las personas y gobernantes no se detuvieron a pensar siquiera en la posibilidad de que exista otra solución que puede ser mejor. Un buen tomador de decisiones estudia las opciones y no selecciona una de ellas sin pensarlo.

Pero, mucho me temo, eso fue lo que sucedió, por una razón. Obama y la gente que le rodea tiene un marco mental que les hace ver una sola opción, la del gobierno que crece. Ellos son criaturas burocráticas, nacidas y desarrolladas en el seno gubernamental. No se preguntan siquiera si existe alguna otra opción.

Post Scriptum

La cita está en Rothbard, Murray N. America’s Great Depression [1963]. BN Publishing, 2009, p.167. La idea central del autor se apoya en la Escuela Austriaca de Economía, cuya unidad de análisis es la conducta humana, persona por persona, muy lejos de los enfoques agregados y econométricos de otras escuelas económicas.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Nacidos para Gobernar”
  1. Joaquin Dijo:

    No soy un ecónomo o similar, pero creo que lo que se plantea con la segunda alternatica aquí propuesta, es un libre mercado brutal, que si bien la economía puede retomar su equilibrio, esto no supondría un cambio real en la economía de las masas, solo sería un reajuste entre las multinacionales y entidades de poder económico; de manera que no resolvería siquiera las necesidades básicas de la mayoría, y las cosas simplemente pudiesen continuar igual que antes, o peor. Saludos NOTA DEL EDITOR: si le quita la palabra brutal, lo que se plantea es efectivamente una sociedad de personas libres en donde los clisés de masas y demás no son aplicables.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras