Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ni Modo, Somos Superiores
Eduardo García Gaspar
21 diciembre 2009
Sección: CRIMEN, DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Quizá todo comenzó en 1975, cuando fue publicado un libro titulado Liberación Animal. Se propuso una idea curiosa, la de los derechos de los animales. Ahora mismo, en México, hay evidencias de terrorismo de esa liberación: siete explosiones de autos en la capital (AP, 18 diciembre 2009).

Todo se basa en algo que se llamó especiesismo y que es, en pocas palabras, discriminación o racismo en contra de los animales. No es broma. Estoy tomando datos de Rice, C. E. (1999). 50 Questions on the Natural Law: What It Is and Why We Need It. Ignatius Press, p. 76.

Según la definición de Peter Singer, el autor de Liberación Animal, una persona es sólo quien es racional y consciente de sí mismo, y esto da cabida a otros seres animales no humanos. Podría especularse sobre la posibilidad de que los pollos fueran personas.

Tampoco es broma. Esto pone en el mismo plano a Hitler y a Kentucky Fried Chicken: “Seis millones de personas murieron en los campos de concentración, pero seis mil millones de pollos morirán este año…” (Washington Post, 2 junio 1986).

La confusión es considerable y quizá pueda ser explicada. Comencemos con la naturaleza humana y si ella es igual a la de, digamos, un chimpancé, un oso panda, o una ballena. No hay mucha necesidad de entrar en filosofía para aclararlo.

Basta pensar en la posibilidad de que una ballena escriba un libro, por malo que sea. O que un gorila descubra una ley de termodinámica. Es claro que existe una superioridad pasmosa del ser humano. A ningún pollo se le ocurriría hacer una bomba. Los humanos somos los únicos que podemos hacer todo eso.

Y esa superioridad nuestra impone responsabilidades que están muy bien concebidas en el Cristianismo: Dios nos ha dejado a cargo de su Creación y por eso, somos algo como co-creadores. La misma conclusión puede ser obtenida por otros medios meramente racionales. Y no está nada mal pensar así.

La conclusión es muy obvia: si tenemos a nuestro cuidado al mundo, entre las cosas que debemos cuidar están no sólo los animales, sino también el resto de las cosas. Somos como una especie de administradores de lo que nos rodea y un buen administrador no es un irresponsable que pone bombas.

Pero de allí a que los animales, o algunos de ellos, puedan tener un rango similar al nuestro, hay un abismo. Sencillamente no pueden ser personas como nosotros porque no son administradores. No tienen la capacidad para serlo. Si los ponemos en igualdad con nosotros, desaparecería nuestra responsabilidad única del cuidado de la Creación.

Hasta aquí, podemos aceptar sin temor dos cosas. Una, somos esencialmente diferentes y superiores a los animales. Dos, el mundo está a nuestro cuidado. Creo que no hay problema en aceptar esto, pero hay un peligro. ¿Qué es cuidar el mundo que Dios nos dejó?

Dependiendo de cómo sea definido, podemos llegar a conclusiones de que es inmoral comer pollos, reses, cerdos. Incluso, he escuchado que las plantas tienen derechos, lo que imposibilitaría comerlas. Pero si “cuidado” es definido en concordancia con nuestra superioridad, las cosas cambian.

Y podemos aceptar que el mundo está a nuestro servicio y cuidado, que no podemos descuidarlo, pero que podemos aprovecharlo y eso significa poder criar pollos como alimento y cosas similares. Lo que se nos exigiría sería lo natural para un ser superior, y que es el ser responsable y cuidadoso que no necesita poner bombas.

De allí, entonces, comienza el verdadero camino que no es el de tomar a los animales y afirmar que tienen derechos, sino el de decir que están a nuestro servicio y cuidado. Podemos servirnos de ellos, como del resto de lo que nos rodea, pero hacerlo con responsabilidad.

Esa es precisamente nuestra labor, la de entender qué es eso de ser responsables y cuidadosos. Serlo sin dejar de pensar y salir con ideas que son absurdas porque dejan de reconocer que somos superiores al resto de la Creación.

Finalmente, para algunos esa idea de que somos superiores será dudosa. Cierto que hay casos en los que esa superioridad se puede poner en duda, pero ese mismo hecho nos demuestra la superioridad humana.

Dejar de aceptar nuestra superioridad es, al final de cuentas, volvernos irresponsables y descuidados y violentos, con pretextos ilógicos.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Ni Modo, Somos Superiores”
  1. Cesar Fernandez-Stoll Dijo:

    Creo que muy sencillamente se puede poner en estos terminnos. Los animales obecen a su instinto, los seres humanos a su razon. El ser humano reconoce la verdad y es capaz de amar; los animales no.
    Solo el relativismo puede ser capaz de encontrar esa equiparidad absurda de poner a un animal a iguales niveles con el ser humano.
    Pienso por tanto que esta no es sino una manifestacion mas de aquella idea de aceptar la verdad como relativa y la libertad como absoluta, cuando es exactamente lo contrario; la verdad es absoluta y la libertad relativa a lo que nos manda Dios.





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