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Existe en estos momentos la opinión, más o menos razonada, de que se está saliendo de la crisis económica, lo que La economía, me parece, en un sistema de tal complejidad que pronosticarlo resulta un ejercicio un tanto inútil, y uno en el que equivocadamente se han encasillado a los economistas. Creemos que son los adivinadores profesionales del futuro, fuentes incansables de pronósticos. Normal y equivocado. Me parece que la función de la ciencia económica es más explicar que adivinar. Se conocen relaciones entre variables, pero esa simplificación es alterada por muchas variables simultáneas que pueden ensuciar la relación conocida. Un ejemplo actual es la aparente relación entre gasto gubernamental y recuperación económica. Hay quien dice que sí, que el gasto gubernamental en estos momentos ha reanimado a la economía, pero al mismo tiempo hay otros que dicen lo opuesto, que el gasto del gobierno no ha ayudado y que de hecho puede empeorar las cosas. ¿Quién tiene razón? No creo que exista una respuesta que convenza a todos. Pero sí hay algunas evidencias que sugieren que la razón está del lado de quienes piensan que el gasto gubernamental no sólo no ayuda, sino que podría hacer a la crisis mayor y más larga. Yo soy uno de ellos. En favor de esta opinión, hay un razonamiento que dice que si el gasto gubernamental es bueno para la economía, entonces lo mejor que podría suceder es financiar ese gasto con más impuestos más elevados y con un enorme déficit gubernamental. Es decir, con más impuestos se remedia una crisis, lo que es ridículo. O bien, se remedia pasando el costo al futuro, otro absurdo. Pero, en la discusión puede ofrecerse otra prueba al contestar una pregunta. ¿Ha gastado el gobierno de los EEUU, por ejemplo, lo suficiente como para creer que eso ha logrado tener el efecto de mejora actual? Juzgue usted: unos 120 mil millones, de los planeados casi 900. No es mucho y va en contra de lo que dijeron los proponentes del gran gasto, que se necesitaban más de esos 900, que esa cantidad era muy reducida. El asunto del gasto de gobierno, como factor de corrección de crisis, es uno fascinante. Quizá el origen de esta mentalidad viene de los efectos de las ideas de Keynes y su simplificación a la comprensión de una relación entre variables: que el gobierno gaste significa que llega más dinero a los ciudadanos, los que a su vez gastarán más y eso estimulará a a economía. Muchos creen en esta idea simple y que tiene una sabiduría convencional poderosa: si la gente tuviera más dinero, gastaría más y eso sería bueno para estimular inversiones, y para que la gente tenga dinero el gobierno debe gastar más de lo que ya gasta. Obama es uno de los que así piensan, pero no es el único, desafortunadamente. Otro argumento que se usa para defender el mayor gasto gubernamental dice que sin él no sería posible recuperarse de una recesión. El problema de decir lo anterior es que no explica las recuperaciones de crisis que sucedieron cuando no hubo elevación del gasto gubernamental, todas las anteriores a 1929 en EEUU. Un estudio ha señalado que las recesiones terminan más rápido sin intervención estatal y que las crisis han sido más profundas después de la intervención estatal, como en 1929-1933. Más aún, las crisis más profundas son más propias de países con gobiernos grandes. Todo esto es fascinante. ¿Por qué a pesar de ir en contra de su propio interés, los gobernantes creen que gastar más corregirá recesiones? Hay muy buena evidencia en contra de eso. Peor aún, cuanto más intervención existe, peor será la crisis. Creo que hay una clave para responder a esto. Los gobernantes, siempre muy sensibles a la opinión pública, creen que el votante que no los vea volverse hiperactivos pensará que no están haciendo nada. Consecuentemente harán lo que sea con tal de verse bien frente al electorado, incluso haciendo lo opuesto de lo que debe hacerse. Esta presión pública en una mente simple como la del político le hará creer que efectivamente gastando más se remediarán las cosas. Un realmente buen gobernante no sucumbiría a esa presión de un público que es víctima de un conocimiento falso. Post Scriptum Los datos fueron tomados de Alan Reynolds, “Opinion: Big Government, Big Recession,” wsj.com, August 21, 2009, sec. Commentary (U.S.). El síndrome de una opinión falsa que piensa que el gobierno debe intervenir para solucionar la crisis es uno rampante en México, incluso entre segmentos de alta educación y que sostienen que la mayor intervención estatal remediará una crisis económica. He escuchado eso con frecuencia, afirmando con total certeza que el mayor gasto público remediará la crisis. Es difícil luchar contra esa opinión, no por sus argumentos, sino por haber sido convertido en parte de los clisés que tanto dañan. Existe evidencia que muestra que los más famosos multimillonarios son pobres comparados con los gobernantes. • El NYT, 25 agosto 2009, envió una alerta de noticias:
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