Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No hables, Yo Te insulto
Leonardo Girondella Mora
26 noviembre 2009
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Nunca es tarde para mostrar un ejemplo de razonamiento erróneo —lo hago por una razón sencilla: Dios dio a los humanos el don de la razón y se tiene el deber de usarlo. Pero para aprender a usarlo, quizá nada tan útil como mostrar un mal uso de ese don.

En una columna de opinión, de hace ya tiempo, que trató sobre el actual presidente de EEUU y el haber ganado el Premio Nobel de la Paz, se escribió (A. Rangel, Del terror a la paz, El Norte 17 octubre 2009):

[El premio a Obama] ha representado un motivo de esperanza para ciertos grupos sociales y organismos públicos y privados, mientras que otros provenientes de sectores racistas y de extrema derecha han aprovechado para externar reclamos argumentando la falta de motivo para tal merecimiento.

La falacia es notable —un evento, no importa cual, es positivo para unos; pero si es negativo para otros, esos otros son llamados “racistas” o cualquier otro adjetivo similar, como fascista o nazi. Los adjetivos al grupo opuesto a la opinión de la columnista siguen en la columna:

• Los grupos conservadores no salen de su asombro no sólo ante este logro del estadista…

• Después de las mentiras y campañas de rechazo… la segregación latente de las élites conservadoras estadounidenses que dominan la opinión pública y transmiten a través de sus grupos sociales, instituciones y organizaciones, una serie de prácticas sociales discriminatorias visibles mediante los prejuicios y las ideologías excluyentes que van influyendo vía los medios de comunicación, donde se difunden y aprenden las creencias sobre las razas y las minorías…

• Obama ganó su posición en un país dominado por los blancos y la reacción contra su mandato reproduce el racismo desde tiempos ancestrales y revela las huellas históricas en la formación de una nación. ¿Cómo fue posible que un negro [sic] en el siglo 21 accediera a la cúspide del poder?…

•Tal vez tenemos que considerar a los pequeños grupos de élite políticos y económicos cuyos discursos son antirracistas, a los jóvenes y a los afroamericanos quienes demostraron una presencia intensa en los procesos de equilibrio.

Entonces, si alguien no está de acuerdo con el premio dado al presidente de EEUU, ello es causa suficiente como para merecer varios calificativos: conservador asombrado, segregacionista, elitista, discriminador, prejuicioso y no podía faltar, racista.

Tan conocida es la falacia cometida por la editorialista, que tiene un nombre en latín —argumentum ad hominem: consiste en un desvío de la discusión a otros terreno, por medio del lanzamiento de acusaciones personales. Creo que hacer estas exploraciones de columnas resulta un ejercicio de utilidad para el lector, que así puede ejercitar su sentido crítico de manera más disciplinada.

La falla del argumentar así está en ese desvío del tema que en este caso es el de si Obama merece ese premio o no —en una discusión ordenada, se establecerían argumentos en pro y en contra, intentado llegar a una conclusión. En esta falacia no se hace eso, sino que se lanzan insultos a la parte contraria. Es pueril y muy usado.

La columnista da sus razones para defender el otorgamiento del premio:

• un motivo de esperanza para ciertos grupos sociales y organismos públicos y privados…

• premiar el valor de un hombre dispuesto a enfrentar los campos minados del odio y los discursos del mal…

• acabar con el terror protagonizado por su antecesor como arma de entrada en las relaciones internacionales…

• combatir el rechazo mundial hacia Estados Unidos por una pésima política diplomática…

• un hombre de conciliación, respetuoso de la diferencia de credos e ideologías, un estadista sensible hacia las naciones del planeta, capaz de pronunciar un inteligente discurso de apertura y acercamiento con el Islam durante su estancia en El Cairo…

Ahora que ya mencionó ella sus razones, y por tanto, quien se oponga al premio podrá esgrimir otras —tal vez las siguientes: el premio no se da por intenciones, sino por logros tangibles; las inscripciones al premio se terminaron cuando Obama llevaba un par de semanas en la presidencia y no pueden considerar lo que hizo después si no se hace lo mismo con el resto de los candidatos; el premio no puede darse por actuación diplomática destinada a lograr aprobación del propio país; carencia de experiencia internacional; y otros más.

Pero lo más interesante de exponer esto, no es el llegar aquí a una conclusión razonable sobre el premio a Obama —lo que quiero hacer es mostrar un ejemplo de un razonamiento pobre y una falacia cometida una y otra vez.

El punto es importante, porque la misma columnista afirma que en estos momentos, “es evidente la necesidad de tomar conciencia crítica y comprender cómo los discursos manejan y dominan nuestras mentes”. Tiene razón y ella misma se acusa, sin saberlo obviamente, del defecto que critica —una conciencia crítica indica la necesidad de señalar el uso de una falacia en su discurso.

Addendum

Durante ya algún tiempo he escrito algunas revisiones de columnas de opinión que pueden ser consultadas escribiendo columnistas en el espacio de búsqueda.


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