Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Hay Problemas Económicos
Eduardo García Gaspar
22 octubre 2009
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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Si alguien afirmara que una de las mejores cosas que puede hacerse para crear empleos, especialmente para gente de baja preparación, es el retirar los salarios mínimos… si alguien dijera eso, seguramente recibiría una lluvia de tomates y los más variados insultos.

Pero, del otro lado, suele suceder que las buenas ideas son al principio recibidas con un total rechazo, calificando a su autor de loco desquiciado. Razón suficiente como para sucumbir a la tentación de examinar la idea de retirar a los salarios mínimos. Si se logra conservar la calma ante esta sugerencia, quizá puede verse más de cerca. Puede ser que no sea tan mala después de todo.

Primero, antes que otra cosa, entendamos que el trabajo es un servicio que se ofrece y satisface la demanda de quien lo desea. ¿Cómo se comporta la demanda de bienes y servicios? Lo sabemos de sobra: a precios altos usted compra pocas cervezas y a precios bajos, compra muchas más.

La misma idea funciona con la demanda de trabajo: con salarios altos se demandan pocos empleados, con salarios bajos, muchos más. Es decir, si el salario mínimo es alto, ese decreto producirá menos demanda de empleados (y, por eso, desempleo intencional). ¿Cruel? Si es que es cruel, lo es en el mismo sentido que lo es la Gravitación: si alguien cae de un décimo piso, sabemos a qué velocidad caerá y lo que le sucederá.

Pero así es nuestro mundo y sus leyes. No lo podemos cambiar. Y si ignoramos cómo funciona la realidad, cometeremos errores costosos, como en este caso, desempleo. Por ejemplo, hay cálculos en los EEUU de que su nuevo salario mínimo evitó la creación de unos 300 mil empleos. La teoría fue confirmada otra vez en la práctica.

Pero hay más. El empleo es un término demasiado genérico y, afortunadamente, sabemos que un salario mínimo alto, lastima más a ciertos segmentos que a otros. No es difícil de saber: un salario mínimo alto afecta más a las personas con más escasa preparación de trabajo, típicamente jóvenes sin experiencia y bajo nivel educativo. Todo, porque son menos productivos que otros segmentos.

Explicado el punto ya no suena tan aventurado, al contrario. Tiene muy buenas bases teóricas y confirmaciones prácticas. Sin embargo, eso de cancelar los salarios mínimos es una propuesta rechazada una y otra vez, lo que no deja de ser curioso. Causan desempleo, lastiman a los de menores ingresos, reducen experiencia de trabajo… todo lo sabemos, pero ellos se mantienen.

¿Por qué? La respuesta es la de siempre, un conflicto de ideas contrarias, en el que predomina una variable ajena a la discusión, el sentimiento. No es malo tener sentimientos, pero que ellos sean el único criterio de decisión lleva a errores. Usted no pone su vida en manos de alguien que lo operará del corazón y que dice que le animan los mejores sentimientos. Usted se pone en manos de un doctor, el mejor que pueda pagar, aunque no le hable de sus sentimientos.

El error en la base es sencillo de explicar y se trata de una confusión entre medios y fines. El objetivo, siempre, es elevar el bienestar. Unos dicen que por medio de salarios mínimos altos, otros dicen que sin ellos. La discusión debe centrarse en los medios, no en la intención, dejando a un lado el sentimiento.

Pero hay otra causa que evita la adopción de políticas económicas sanas alternas: el discurso político. Un gobernante quiere llegar al poder y si para hacerlo tiene que acudir a los sentimientos antes que a la razón, lo hará. No se atreverá a proponer que se anulen los salarios mínimos, al contrario, propondrá elevarlos… lo que en medio de un electorado ingenuo, le producirá aplausos.

Todo esto bien vale una segunda opinión para explicar cómo es que medidas económicas atinadas y mejores no son implantadas. Hay razones sentimentales, hay factores electorales, hay causas de mal planteamiento del problema… lo que revela algo que no es visto con frecuencia.

En el fondo de las cosas, nuestra prosperidad económica podría ser mucho mayor, en serio mayor. No lo es por causas ajenas a la economía. Lo es por causas políticas, sentimentales y de mal razonamiento. Es decir, cuando usted y yo nos quejemos de la mala situación económica, en realidad hablamos de la mala situación política, sentimental y educativa… la mala economía es su consecuencia.

Post Scriptum

Mi punto de partida para esta columna fue Repeal The Minimun Wage, una buena lectura complementaria. Creo que una fuente que causa diferencia de opiniones en el tema de cancelar o no los salarios mínimos fijados por los gobiernos es filosófica y se refiere al reconocimiento o no de que existe una realidad objetiva que es independiente de la voluntad humana. Si se reconoce que ella existe y que tiene sus propias leyes o principios, la evidencia es abrumadora en favor de retirar los salarios mínimos; pero si no se reconoce que la realidad es independiente de nosotros, se creerá que con buenas intenciones solamente podrá tenerse cualquier cosa que se desee.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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