Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No tienen la Razón
Eduardo García Gaspar
5 mayo 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Escuché en la radio a una persona que hablaba de la teoría de la evolución. Era un biólogo que entrevistaban. Defendió a esa teoría basado en que ella era aceptada por la gran mayoría de los científicos de todo el mundo. Este mismo tipo de defensa se usa en otros casos.

Por ejemplo, en lo del calentamiento global también se acostumbra decir que es una realidad porque la mayoría de los expertos lo creen. En economía suceden cosas similares, como cuando Nixon dijo que todos eran keynesianos. Esos y otros casos similares tienen poder, aunque no necesariamente razón.

Enfrentarse a una mayoría que piensa de una manera, creyendo en algo diferente, presenta fuertes presiones personales que pueden hacer que la persona sucumba al peso del resto. La verdad es que usar como prueba de una conclusión que ella es aceptada por muchos es una de las falacias más engañosas.

En regímenes democráticos se llega a pensar que quien obtiene la mayoría de los votos será el mejor gobernante. Nada hay que pruebe eso. Lo único que puede probarse es que quien resultó elegido es quien la mayoría de las personas prefirieron en relación al resto y nada más.

Si alguien alega que lo que tiene consenso general es, por definición, verdad, se mete en un buen lío. Tendrá que aceptar que la tierra era plana cuando eso se creía y que se volvió redonda cuando se creyó eso. Y tendría que negar al darwinismo en el siglo 19, pero aceptarlo en el siglo 20. Es absurdo tener esos vaivenes que son creación del consenso de ciertos momentos.

Más aún, la opinión mayoritaria cambia en diferentes lugares y dependiendo de quiénes la sostengan. La opinión mayoritaria indicaría que el mejor candidato político a un puesto de gobierno variará regionalmente: en ciertas regiones será un candidato y en otras, otro. Los expertos de un campo opinarán de una manera y los de otro en otra. Total, se tiene una variedad de mayorías dependiendo de grupos, lugares y tiempos.

Usar como argumento de prueba algo que tiene tanta volatilidad es inválido. Recuerdo a un lector que me escribió diciendo que el monopolio estatal petrolero mexicano no debía privatizarse porque así lo pensaban tres famosos ingenieros. Puede ser valiosa su opinión, pero entraríamos en problemas si yo le presento otros tres ingenieros que piensan lo opuesto. Solucionar por voto el problema no sería encontrar lo más conveniente.

Muchos suelen basar la defensa de su postura en, por usar un ejemplo real, que eso es lo mismo que piensa un ganador del Premio Nobel. Si quien piensa lo opuesto puede encontrar otro ganador del mismo premio y que piense como él, las cosas se complicarían. ¿Se declararía dogma lo que piensan la mayoría de los Premios Nobel?

Es absurdo pensar en esa posibilidad. Sería como una transferencia de temas de un sitio a otro. Ya no habría que pensar, sino nada más hacer encuestas y asunto arreglado. En esta trampa intelectual se cae, por ejemplo, como cuando se argumenta que “dos terceras partes de los españoles aprueban el matrimonio gay”. Cuando esa opinión cambie se volverá una prueba en contra.

El tema bien vale una segunda opinión para poner el tema sobre la mesa y aceptar que la prueba de las mayorías no es válida. Si la mayoría de la gente creen en el calentamiento global eso no prueba que sea real. Si la mayoría dice que la inflación la crean los comerciantes, tampoco se prueba nada. Igual que sí la mayoría cree en Dios o no.

Todo esto tiene una base filosófica muy simple: la realidad existe independientemente de nuestra voluntad. Si alguien quiere construir una casa no le bastará con creer que lo puede hacer, tendrá que adaptarse a leyes físicas reales. Si la mayoría piensa que Dios existe, eso no probará nada más allá que una situación social.

En fin, todo lo que he querido hacer es manifestar la debilidad de una manera de pensar y que es sumamente débil, cosa que espero haber demostrado. Pero añado finalmente que ir contra el pensamiento mayoritario es difícil. Las mayorías ejercen presiones sutiles y ocultas, que son más poderosas que la fuerza física o la opresión gubernamental. Y son peligros contra la libertad personal.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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