Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Obama y Dos Foxes
Eduardo García Gaspar
30 octubre 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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La mayor posibilidad de desarrollar fanatismo es sumirse en el campo de las personas, dejándose llevar por opiniones inmediatas. Más o menos igual que los aficionados al futbol que tienen equipos favoritos: todo lo que dicta un árbitro en su contra es injusto, todo lo que declara a su favor es merecido. Me lleva esto a un ejemplo de fanatismo en política.Un ejemplo reciente, el de Obama.

Tanto odio generó en algunos la presidencia de Bush que ese sentimiento los lleva a aprobar todo lo que haga su enemigo declarado. Si se pudiera ver este caso, como muchos otros, con mayor parsimonia, las cosas cambiarían. Quizá Bush no fue tan malo, tal vez Obama no es tan bueno. Odiar a Bush se convirtió en algo políticamente correcto, hasta el punto de tener chistes que lo culpaban de todo loo imaginable. Y el péndulo se movió al otro lado de la misma exageración: Obama salvará al mundo.

Obama, se escribió hace tiempo, no venía de posiciones ejecutivas, sino legislativas, por lo que las decisiones se le dificultarían. Es lo que parece que está sucediendo. H. Clinton atacó a Obama en la campaña interna de su partido con un comercial que hablaba de la necesidad de tomar decisiones después de una llamada urgente de teléfono a las tres de la mañana: Obama no estaba preparado para tomar esa decisión urgente y necesaria. Trató un caso que podría darse.

Uno de los síntomas de esta dificultad es su costumbre de seguir culpando a la administración anterior de los problemas que tiene, un hábito del presidente Fox en México, que no tuvo buenos resultados.

Si hay dificultades en Afganistán, la culpa es de Bush. Si hay otras dificultades, Obama se ha colocado como un limpiador de desastres que él no ocasionó y al que no le gustan las críticas. Su pelea con Fox News ha tomado algunas dimensiones exageradas. Es posible que sea ya tiempo de hacer cosas y dejar de quejarse, tomando una postura más presidencial, menos débil. Es la diferencia entre ser reactivo y proactivo.

El cierre de Guantánamo, prometido en campaña para enero, se ha postergado y la culpa oficial ha sido expresada: no es de quien lo quiere cerrar, sino de quien lo abrió. Como si antes no hubiera sabido lo que cerrarlo significaba… bueno, y si en verdad no lo sabía y eso no habla bien de quien tiene una posición ejecutiva. Culpar al antecesor no es tomar decisiones. Él quiso ser presidente y sabía en qué lío se metía. Bush no dejó las cosas precisamente bien.

No puedo sino recordar a Vicente Fox y el constante ataque a sus antecesores. Obama lo ha hecho con consistencia desde el comienzo de su administración, hace ya muchos meses. Habló de preferir a esperanza al miedo y de la ciencia a otras creencias, un ataque poco disfrazado a Bush. Lo hizo también en su gira por Europa.

A pesar de todos sus defectos, al fin y al cabo es humano, Obama no deja de tener sus incondicionales y éste es un fenómeno curioso. Si Obama quiere tener un seguro médico universal, sus fans aplaudirán sin considerar el costo de la medida (un gasto mayor que el que tuvo Bush).

Si Obama saca de la jugada a Fox News, otra vez el aplauso de los fans, sin importar que se trate de una conducta en contra de la libertad de expresión. Si no puede cerrar Guantánamo, la culpa de Bush vale como excusa en medio de aplausos. No es una conducta muy racional ni lógica la de esos fans incondicionales… pero, la verdad, ningún fan se comporta racionalmente.

La mejor explicación que he escuchado es la de un amigo que dijo que Obama, fuera de los EEUU, es un símbolo de la izquierda que debe ser apoyado sin condiciones.

El de izquierda  en América Latina siente que piensa como él, que quiere hacer cosas que él haría y, con una ventaja: es percibido como opuesto a Bush. La combinación es irresistible, según mi amigo. “Ve a los intelectuales como Carlos Fuentes y entenderás lo que digo”, terminó diciendo.

Total, que así como existen los fans en los deportes, parece que también existen en política y eso es una lástima. Trate usted de conversar con un fan sobre los defectos de su equipo favorito, o de su gobernante favorito.

Mi amigo tiene un punto que no creo que sea nada malo. Sin retirar lo dicho por él, tengo una explicación posible adicional: Obama es igual de mediocre que el resto de los políticos en el mundo y muchos de los electores aman la mediocridad que siempre está presente en la excusa de culpar a terceros. (El otro rasgo muy central de Obama es el narcisismo).

Muchos en América Latina siguen culpando a España por su pobreza actual, a Bush por la situación del mundo. Quien coincida con esas opiniones y actitudes es visto con beneplácito. Y es esto lo que critico, no es nada personal ni me siento influido por las personas, lo que más importa al final de cuentas son las ideas que explican lo que las personas hacemos.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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