Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Obvio: una Guerra Comercial
Eduardo García Gaspar
23 marzo 2009
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Lo sucedido es digno de verse en sus partes, como si fuera una obra de teatro. El primer acto tiene dos actores, Obama y el sindicato de los Teamsters en EEUU, los que fueron fuertes contribuyentes a su campaña electoral y el nuevo presidente les devuelve el favor.

En el segundo acto, el gobierno de EEUU viola el tratado de comercio y cierra la entrada de transportes terrestres mexicanos adicionales a ese país, que son la competencia de los Teamsters. El pretexto es el obvio: los transportes mexicanos son inseguros. Es falso. Las medidas de seguridad de los transportes de los dos países son al menos iguales y en algunas mediciones son mejores los mexicanos.

El escenario del segundo acto es proteccionista, una de las bases de la campaña electoral de Obama y que le obligó a aclarar las cosas en Canadá, haciendo más flexible su postura. Aún así, el otro personaje, los Teamsters tienen décadas pidiendo protección de la competencia extranjera con los demócratas apoyándolos en general.

El tercer acto tiene la acción que podía haberse predicho: México toma medidas en contra del país que violó un tratado internacional de comercio e impone aranceles a productos estadounidenses: 89 de ellos tendrán tarifas entre 10 y 40 por ciento mayores. El golpe es duro para los productores de ese país. Se afectarán unos 40 estados de los EEUU por un total de más de dos mil millones.

Lo que sucederá en el siguiente acto es lo más importante y lo que no se verá con facilidad. Los medios reportan los sucesos, especialmente las acciones de gobierno y aquí hay varias muy claras. Los personajes que se ven son los gobiernos de ambos países y el sindicato de los Teamsters más las empresas mexicanas de transporte, afectadas por la acción del gobierno de EEUU.

Ese cuarto acto sucede tras bambalinas y pocos lo ven. Sus personajes son miles de personas en ambos países. Los productores y los consumidores de ambos países, dañados colateralmente por las acciones iniciadas en EEUU. Transportación ineficiente con, por ejemplo, retornos con camiones vacíos en la frontera. Reducción de las ventas de productores que nada tienen que ver en el problema, como lo productores de uva en California.

Y también los mexicanos que enfrentarán precios mayores de productos que antes estaban disponibles. Es una afectación general del bienestar de mucha gente de ambos lados de la frontera y que tiene su origen en algo que Obama prometió terminar, el cabildeo de grupos de presión para obtener privilegios y rentas.

El privilegio otorgado a los Teamsters tiene un costo que no es pagado por los gobiernos, sino por los ciudadanos de las dos naciones. Precios mayores, transportación menos eficiente y ventas reducidas, todo eso es el costo del privilegio dado a un grupo de presión. Igual que sucede en México con sindicatos gubernamentales, como los de burócratas, petróleo, seguridad social, maestros y electricidad.

El caso concreto de los transportes mexicanos, que ha sido la noticia del día, no es la excepción sino la regla de un principio económico demostrado una y otra vez: el intervencionismo estatal tiene daños colaterales de gran consideración. Sí, es una violación de un tratado y que se hace como un pago por apoyos electorales. Sí, es una represalia mexicana, quizá justificada.

Pero en el fuego cruzado entre ambos países, existen empresas y personas que son inocentes y que sufren las consecuencias de decisiones intervencionistas. Estas víctimas son las que no se ven en los reportes de los medios a pesar de ser los personajes más importantes de lo que sucede.

Por ese daño colateral, es que conviene analizar el mecanismo subyacente a este suceso y a otros similares. Primero, se necesita un gobierno muy poderoso, con poder para entrometerse en cuestiones que los particulares podrían resolver mejor. Segundo, se necesitan grupos poderosos de intereses gremiales, típicamente sindicales, que intercambian favores con el gobierno: apoyo electoral contra privilegios.

Es un mecanismo simple y que es producido por el intervencionismo estatal. Por diseño y naturaleza, el exceso de poder gubernamental presenta oportunidades de aprovechamiento gremial, que en este caso se aprecian muy claramente y que no son excepcionales. Son el corazón mismo del intervencionismo estatal.

Post Scriptum

Otro ejemplo de grupos de presión se tiene ahora mismo en México, como reporta El Financiero (19 marzo 2009),

Dirigentes de autotransportistas anunciaron la realización de un paro nacional indefinido… como forma de presión a las autoridades en demanda de solución a… sus demandas… la suspensión del Impuesto Empresarial a Tasa Unica… la reducción en el precio del diesel y el crédito de 50 por en el costo de peaje… publicación del acuerdo para que los camiones usados provenientes el extranjero cumplan con la normatividad ecológica… la apertura de una ventanilla para denunciar la depredación de tarifas.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Obvio: una Guerra Comercial”
  1. Aaron Z. Dijo:

    Me pareció genial apuntar que existen daños colaterales en esa guerra comercial y que somos los ciudadanos los que somos los dañados por las peticiones del corporativismo y la interferencia de los gobiernos.





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