Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Optimismo y Cinismo
Leonardo Girondella Mora
16 diciembre 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


El optimista es un tipo que tiene mucho en común con el pesimista —a ambos los afecta un síndrome de prejuicios extremos sin justificación. Sus posiciones, las de ambos, no se prestan a buenos razonamientos.

El pesimista, que todo lo ve mal, sin pruebas reales que lo sustenten, es un cínico —alguien que sin justificación sólida cree que ninguna argumentación vale la pena, por la razón que sea. Es una especie de refugio mental de la realidad, de la que se aísla buscando excusas ilógicas: todos son tontos con los que no tiene sentido hablar y si se habla, nada positivo saldrá.

Lo interesante es que el optimista también tiene esos rasgos pero para justificar una conclusión opuesta —todo saldrá bien, se hable o no, no importa quién lo haga y sin que se necesite tener discusión alguna. Si Voltaire se burló del optimista en Candide, lo mismo podría haber hecho con el pesimista en otra obra.

Señalar la similitud entre optimistas y pesimistas cumple un objetivo útil —el de apuntar que ninguno de ellos dos usa sus poderes de razonamiento por una razón común a ambos: hacer de lado a la realidad y la posibilidad de sacar conclusiones. Los dos renuncian a la posibilidad de examinar la realidad.

Nada de lo anterior anula la posibilidad de expresiones optimistas o pesimistas que está basadas en el examen de la realidad, o en deducciones sólidas. Por ejemplo, quienes examinaron las condiciones económicas previas a la crisis económica iniciada en 2008, sacaron conclusiones razonables —unas conclusiones fueron positivas afirmando que el boom continuaría y otros concluyeron que estallaría una crisis.

Es decir, la conclusión de un análisis razonable puede ser agradable o desagradable —como cuando se da un diagnóstico médico positivo o negativo. Esto no puede ser calificado de optimismo o pesimismo cínicos por estar sustentado razonablemente. En cambio, sí puede ser recibido el diagnóstico de manera diferente.

Un diagnóstico médico que indique la existencia de una grave enfermedad puede ser recibido con optimismo ciego haciendo pensar que no se padece —y un diagnóstico que indique que no se padece la enfermedad puede ser recibido con cinismo, alegando que a pesar de eso sí se padece.

En la experiencia personal he encontrado de utilidad intentar evitar las conversaciones con personas que sufren de optimismo o pesimismo en sus versiones patológicas —la razón es obvia: con ellas no puede razonarse, es inútil hacerlo. Pero sí es un placer conversar con el otro tipo de personas, las que creen que es posible conocer más de la realidad, aunque lo que llegue a conocerse no sea agradable.

Tal vez al final, el optimismo y el pesimismo o cinismo no sean nada más allá de prejuicios dañinos que frenan el uso de la razón —y sin usarla, no se puede ser humano. De lo que puede quizá proyectarse una idea: si en una sociedad predomina el optimismo y en la otra el optimismo, y en ambos casos son extremas esas actitudes, las dos sociedades estarán en posiciones iguales de retraso. En ninguna de ellas se progresará.

La sociedad optimista extrema dejará de hacer esfuerzos pensando que sea lo que sea, todo será bueno al final —y la sociedad extrema pesimista hará lo mismo por una razón contraria, pensará que ningún esfuerzo vale la pena. Otro caso en el que los extremos se tocan.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


No hay comentarios en “Optimismo y Cinismo”
  1. Daniel Santos Rivera Dijo:

    Excelente articulo. Siempre he tenido inconvenientes con los optimistas y con los pesimistas, pues, ambos generalmente le tienen fobia a la razón.





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