Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Paradoja del Ahorro
Leonardo Girondella Mora
18 marzo 2009
Sección: ECONOMIA, Sección: Análisis
Catalogado en:


Su definición

La llamada paradoja del ahorro involucra dos elementos simultáneos —cuyo contraste crea una disonancia o contradicción:

• En un nivel personal o familiar, el ahorro es bueno para la familia ya que permite separar dinero para enfrentar emergencias o lograr fondos suficientes para situaciones futuras. Un caso muy claro es el ahorro para la jubilación.

• En un nivel agregado el ahorro produce un daño social ya que retira dinero del consumo y eso causa disminución en los ingresos de otros.

La paradoja consiste en afirmar que lo que es bueno para la persona y su familia resulta en un daño al resto de la comunidad —esta contraposición de efectos buenos en plan individual y de efectos malos en un nivel agregado es lo que constituye la célebre paradoja.

Su justificación

La justificación de la paradoja es directa —el ahorro que hace la persona A es el ingreso que otros hubieran tenido en caso de no realizarse ese ahorro: las personas B, C, D y otras más habrían tenido un ingreso si A no hubiera ahorrado.

Si esa persona A, por ejemplo, tiene la costumbre de ir al cine todas las semanas, con su esposa —puede suponerse que gasta 500 pesos al mes en esa diversión. Pero, por la razón que sea, A toma una decisión: ya no irá al cine y ahorrará ese dinero, es decir, el cine recibirá un ingreso reducido en ese monto de 500 pesos mensuales.

Es absolutamente cierto que el cine sufre una reducción de ingresos por causa del ahorro que la persona decidió hacer. Quienes creen en la paradoja del ahorro, examinan la conducta del propietario del cine ante esa nueva situación, dando un paso adicional —con 500 pesos menos de ingresos, el cine continúa funcionando, pero necesariamente podrá ahorrar menos, exactamente 500 pesos menos, por causa de esa disminución de sus ingresos.

El efecto neto de las conductas del cine y de la persona es un ahorro de cero —lo que A ahorró se cancela con lo que el cine no pudo ahorrar, cantidades iguales en ambos casos.

En resumen, la buena costumbre individual del ahorro cuando se ve a niveles agregados produce disminución de ingresos en terceros y una cantidad neta de ahorro invariable. De allí que se concluya que entre más ahorro haya, más daño se producirá en otros.

Consecuencias

Aceptar la paradoja tiene efectos —se concluirá que lo mejor que puede suceder es que las personas no ahorren: si gastan la totalidad de sus ingresos o ahorran cantidades minúsculas, eso ayudará al resto de la gente. Si se desea prosperar, por causa de esa creencia, la autoridad política podrá considerar como deseables dos tipos de acciones —las dos destinadas a cada una de las variables en juego:

• Políticas expansivas de gasto. Estímulos para incrementar el consumo de las personas, como una tasa de interés muy baja que promueva la demanda de créditos al consumidor, o bien un gasto gubernamental agrandado, que eleve los ingresos de las personas y por eso, eleve sus gastos de consumo.

• Políticas restrictivas de ahorro. Estímulos negativos, como tasas bajas de interés y tasas altas de impuestos al ahorro.

La paradoja, por estas razones, crea un marco de referencia para las políticas de gobierno —la de justificar medidas que busquen prosperidad y que se sustenten en esas dos políticas. Políticas que están sustentadas en la falsedad de la paradoja, como demuestro en la página siguiente.

La paradoja es falsa

Es común aceptar la paradoja —quizá porque ella apela a la lógica más simple, que cualquiera puede entender en la conducta de dos personas: lo que A ahorra es lo que B no recibe. Al aceptar esa lógica, también se concede que ahorrar es malo para el bienestar económico total y con facilidad se sucumbe a las políticas económicas de elevación de gasto y facilitación del crédito.

Una hipótesis oculta de la paradoja ayuda a entenderla —la paradoja supone que el dinero ahorrado sale del sistema económico y al dejar de ser gastado, por lo que otros pierden ingresos. ¿Sale en realidad del sistema? Hay dos respuestas posibles.

Si sale del sistema, se reduciría el dinero para todos y su efecto sería total para la economía, por lo que todos los precios se ajustarían a la baja: los ingresos de las personas, pero también los precios de los bienes. La posición relativa de todos sería la misma.

No sale del sistema, una posibilidad más real que la anterior y que será examinada más tarde —todo lo que apunto ahora es que para dejar de existir, el dinero ahorrado tendría que ser destruido y ya no sería ahorro. El dinero, sin embargo, se mantiene efectivamente dentro del sistema y lo único que ha sucedido es que con ese ahorro pasarán otras cosa.

Un examen de simple sentido común ayuda a anular la paradoja —si fuera cierta, debería aceptarse que también es positivo que nadie tuviera reservas para imprevistos, que no existieran los seguros, que nadie pudiera pagar gastos por enfermedades graves. Y, más aún, que las casas, por ejemplo, como otros bienes de precio alto, sólo pudieran ser compradas por quienes reciben ingresos suficientes como para pagarlas de contado.

Una demostración: la conducta no es constante

Regresando al caso del cine, en él se da por supuesto que ante la disminución del ingreso el cine no reacciona —sigue haciendo lo mismo, gastando la misma cantidad, y lo único que altera es su alteración del ahorro. Una conducta así es irreal.

Si el cine tiene ahora menos ingresos, es natural que ajuste sus gastos y no sólo sus ahorros —por ejemplo, si antes dedicaba el 10% de sus ingresos al ahorro, el dueño del cine quizá mantenga la misma proporción y con la reducción de ingresos ahora no ahorre el 10% de la disminución de sus ingresos, es decir, 50 pesos (el 10% de los 500 que dejó de recibir).

Lo anterior muestra que el ahorro neto será mayor y no de cero —los 500 pesos de A se sumarán a lo que ahorre el propietario del cine: si antes ahorraba, por ejemplo, 1,000, ahorra ahorrará 50 menos, es decir 950, lo que sumado a los 500 de A resulta en una cantidad neta de 1,450 (superior en 450 a la situación en la que sólo el cine ahorraba).

La cantidad neta de aumento del ahorro siempre será positiva, excepto en el improbable caso de que el propietario del cine decida no ajustar sus gastos y cancelar totalmente sus ahorros. El propietario del cine, por supuesto, puede decidir ahorrar una proporción menor a la acostumbrada del 10% —tal vez ahora decida ahorrar menos, un 6% o algo similar.

Otra demostración: el ahorro como gasto pospuesto

Regreso al supuesto de creer que el dinero del ahorro ha salido del sistema y que es falso. ¿Sale la cantidad ahorrada del sistema? No, absolutamente no, lo que puede demostrarse —la única posibilidad de salir del sistema es la destrucción física de los billetes y monedas,  lo que no podría ser calificado como ahorro.

La persona que recibe un ingreso toma decisiones sobre su uso. Por ejemplo, recibe 10,000 pesos cada dos semanas —los que le son dados en efectivo o en un depósito bancario en su cuenta personal y distribuye su gasto en el tiempo. El primer día gastará algo, el segundo otra parte y así cada uno de los días, lo que significa algo clave: el gasto total no es inmediato: no se realiza el mismo día en el que se ha recibido el ingreso.

Ese gasto se distribuye en el tiempo —donde con facilidad se ve el período quincenal y el ahorro puede ser entendido como un gasto pospuesto más allá de ese período. Sigue siendo dinero disponible, que está dentro del sistema, y puede ser gastado en el momento que la persona decida. El posponer gasto no quiere decir que el dinero desaparezca, se mantiene como un gasto potencial pospuesto en el tiempo, quizá por semanas, meses o años.

Otra demostración: hay más de dos personajes

La paradoja del ahorro otro un supuesto erróneo —presupone que sólo hay dos personajes en la historia que narra. En realidad hay más.

¿Qué hace la persona que ahorra con ese dinero? Considerando que el ahorro es un gasto pospuesto, la persona debe decidir qué hacer con ese dinero —es el problema de cómo guardarlo de manera que tenga una protección para garantizar el gasto futuro que busca. Hay varias posibilidades.

La más criticada y más clara es la del dinero bajo el colchón —se trata de un acumular dinero físicamente en un lugar considerado seguro y con disponibilidad inmediata. No es una desaparición de dinero, que sigue allí con potencial de uso en cualquier momento. Es más bien una estancia prolongada del dinero en la cartera. No es una manera muy inteligente de ahorrar y quizá no sea una usada con grandes montos.

Es mucho más probable que la persona resguarde su ahorro de otras maneras —por ejemplo, puede depositarlo en un banco o alguna otra institución financiera, en cualquiera de sus múltiples opciones. Lo que persigue no sólo es una forma de resguardo, sino la oportunidad de recibir un beneficio que se llama interés, réditos o utilidades y que se logra dando a otros la oportunidad de uso de ese dinero.

Este es el otro personaje que ignora la paradoja del ahorro —la persona que usa el ahorro de quien lo ha hecho. Esta persona usa los fondos ajenos porque piensa aprovecharlos de tal manera que el pago de intereses sea menor que los beneficios que recibirá con el uso de ese dinero de otro.

Puede ser que este tercer personaje reciba un crédito para comprar un automóvil —en cuyo caso el dinero ahorrado y que no recibió el propietario del cine, ahora lo recibe el vendedor de autos. El dinero nunca salió del sistema. Lo que no recibió el cine, lo ha recibido otro.

Puede también ser que el tercer personaje use el crédito recibido para financiar a su empresa, quizá comprando una máquina —y entonces tampoco el dinero ha salido del sistema, lo tiene el vendedor de la máquina.

Conclusión

Creo haber demostrado que la paradoja del ahorro es falsa —aunque debo aceptar que estas pruebas no son suficientes para retirar de la mente una idea que en algunas de ellas se encuentra muy arraigada.

Y en el fondo, es una cuestión de libertades humanas —quien recibe ingresos está en libertad de darles el uso que desee, sea gastar ahora, o posponer el gasto el tiempo que quiera. Tomará esas decisiones de acuerdo con lo que la persona piense que es lo más conveniente. Desorientar esas decisiones personales con incentivos artificiales lleva a males impensables.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Paradoja del Ahorro”
  1. Rubituesday Dijo:

    La paradoja del ahorro ha sido muy mencionada en fechas recientes y sólo quiero agradecerles el que hayan dado una explicación de ella, la que creo no es sencilla, pero quien pide explicaciones sencillas lo que obtiene son cosas que por simples son falsas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras