Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Paradojas Mexicanas
Leonardo Girondella Mora
10 marzo 2009
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Quiero rescatar del archivo una columna de Luis Rubio (4 enero 2008, Grupo Reforma), titulada simplemente Paradojas —en la que señala oportunidades de aprendizaje derivadas de sucesos del año previo para ser aprovechadas en el nuevo.

Con esa introducción, Rubio escribe que quiere señalar paradojas que propician o impiden el desarrollo del país — con lo que logra una lista de ideas que alteran las posibilidades de prosperidad, aplicables a países más allá de México. Lo que sigue es esa lista de paradojas que hace Rubio, a la que acompaño observaciones mías.

• Se quiere prosperar y se reconoce que para ello es necesario institucionalizar al país —con la ironía de que “tendemos a preferir soluciones fuera de lo institucional”. Creo que se refiere a las reglas del juego, leyes y principios que deben respetarse. No tengo duda de que un país de instituciones, es decir de reglas conocidas que dan estabilidad, es uno que produce confianza razonable en el futuro. Lo opuesto es un país sin reglas, en los que cada situación es tratada de manera diferente. La ironía está en reconocer una realidad, pero justificar lo opuesto por razones de práctica inmediata.

• La globalización es un hecho y está creciendo, pero “los gobiernos se tornan cada vez más provincianos, con menor capacidad de visión de largo plazo” —la ironía es el reconocimiento de un mundo interconectado al mismo tiempo que se actúa como si el país estuviera aislado del resto. La paradoja es grande en mi opinión y corresponde a un contraste de visiones —las visiones gubernamentales están muy asociadas con las elecciones en el corto plazo y lo que conviene hacer para ganarlas, no por el plazo más largo de un mundo muy cambiante e interrelacionado.

• La tercera de las paradojas de Rubio se refiere al desempeño del gobierno, “cada vez más importante como factor de éxito en el desarrollo a través de la estructura de regulación económica y su actuar para hacerlo cumplir” —con la paradoja de que ese desempeño es pobre y las personas buscan evitar cumplir con los mandatos gubernamentales. Hay algo de ambigüedad en esta explicación, pero puedo imaginar que se refiere a la necesidad de tener un gobierno que funcione correctamente al aplicar las reglas del juego a todos por igual —lo que no sucede. Pero el punto central es entender la necesidad de tener un gobierno funcional hasta donde sea posible, al mismo tiempo que el ciudadano hace todo lo que está a su alcance por evitarlo.

• Otra paradoja más, señalada por Rubio, es la que contrasta dos actitudes. Por un lado, “Queremos que el gobierno y los políticos sean distintos pero no estamos dispuestos a cambiar nada” —existe un recelo hacia el gobierno, pero al mismo tiempo se quiere su intervención para alcanzar privilegios personales.

Una frase del columnista es muy digna de destacar: “Somos rentistas casi por estructura genética”. Una renta, en su acepción económica, es un ingreso artificial que se logra por medio de favores gubernamentales —una industria textil, por ejemplo, que no tiene competencia extranjera logra ingresos superiores a los que lograría de existir mercancía del exterior. La diferencia entre el ingreso con competencia en un mercado libre y el ingreso sin competencia es la renta. Gozar de ella es algo natural en México.

• Otra ironía, la quinta, tiene que ver con la cultura —toda esa serie de supuestos que se toman por ciertos y que se sustentan en costumbres, tradiciones, realidades, dando una manera de comportamiento. En deseo en México encontrar soluciones pero al mismo tiempo se actúa cayendo en círculos viciosos.

La primera de las paradojas señaló a las instituciones —se quiere institucionalizar al país con reglas claras de juego, pero en cada caso se actúa fuera de las reglas deseables por todos. El remedio estaría en iniciar la implantación de las instituciones haciendo caso omiso de las costumbres y la cultura. Se refiere al deseo de prosperidad dentro de una cultura cuyas creencias impiden progresar —ya no es un cambio en las reglas, sino un cambio más atrevido y lento por naturaleza, un cambio de cultura y forma de pensar.

• Sigue con otra situación curiosa —todos coinciden en cuanto al logro de una meta de progreso económico, pero hay un desacuerdo sobre el papel que el gobierno debe desempeñar en esto.  No creo en lo personal que sea una paradoja real, pues se trata de la vieja discusión sobre el intervencionismo estatal y que se da en cada elección de gobierno. Más paradoja me parece en este campo la actitud generalizada de hacer llamadas al diálogo y al logro de acuerdos entre partes opositoras —al mismo tiempo que no hay un hábito de escuchar y los conflictos tratan de ser dirimidos por la fuerza, con protestas callejeras.

• La séptima de las paradojas se refiere a los deseos de combatir la pobreza, que se dan al mismo tiempo que no se da valor al mérito y la educación pública es pésima. Rubio habla de no tener condiciones para la movilidad social y el énfasis en los contactos personales.

Creo que esto puede ampliarse para ver la gran cantidad de programas de ayuda a los pobres, existentes por décadas, especialmente en el campo y comunidades rurales —y contrastar esto con resultados obtenidos. Más que una paradoja, se trata de un más hábito del que da y del que recibe esos apoyos contra la pobreza. El gobernante ha vuelto costumbre sustentar su popularidad en gasto social y el ciudadano tiene como hábito esperar cosas gratuitas del gobierno.

• La siguiente situación es la trampa en dilemas con respecto a la violencia y la inseguridad —no es propiamente una paradoja, sino una falta de acuerdo en cómo resolver un problema creciente de criminalidad. Unos quieren negociar con los criminales, otros quieren legalizar las drogas. Si bien me inclino con fuerza a la posibilidad de despenalizar las drogas como un ataque al crimen organizado, Rubio señala el único argumento fuerte que he escuchado en contra de mii creencia: el crimen organizado, una vez legalizadas las drogas seguiría existiendo en otros campos y cometiendo delitos —las organizaciones ya están fundadas y están trabajando, sólo cambiarían de giro.

• Igual que en casos anteriores, la siguiente es más una discusión que una paradoja —se trata de las diferentes opiniones que existen con respecto al papel del gasto de gobierno. Si acaso hay paradoja aquí, ella se encuentra en un terreno adyacente: se conocen los principios para lograr crecimiento estable de largo plazo, pero se actúa violando esos principios argumentado excepciones.

• La décima y última de las paradojas de Rubio trata la opinión de muchos que piensan en el regreso al aislamiento nacional —rechazar el comercio exterior y volver a lo que se ve con nostalgia: la época del milagro mexicano. Creen ellos que así se retornará a los buenos tiempos, sin considerar que el crecimiento mexicano se dio en buenos tiempos internacionales y que ese milagro era insostenible.

También es una discusión, más que una ironía o paradoja —las opiniones son muy diferentes y se dan por una diferencia en métodos o estrategias entre los estatistas y los liberales. Aunque quizá haya una buena ironía en reconocer que a pesar de los buenos resultados que dan los mercados libres aún se insista en el intervencionismo estatal.

Lo que Rubio ha hecho, sean paradojas o no, es una lista descriptiva de grandes temas con influencia directa en la prosperidad.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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