Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Paraíso Socialista
Eduardo García Gaspar
22 mayo 2009
Sección: LIBERTAD GENERAL, PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El asunto no es el que se piensa por lo general. No es, como se escribió hace poco, el tomar al capitalismo y hacerlo tan humano como el socialismo. El capitalismo es más humano porque cree que las personas son capaces, que es lo opuesto del socialismo.

Una clave vital de desarrollo y de la elevación de estándares de vida está en permitir el aprovechamiento completo de la capacidad para pensar, incluyendo la posibilidad de volver realidad ese pensamiento. Todo obstáculo que se le ponga a esta posibilidad es negativo.

Hay que verlo de esta manera: cada persona, una por una, es una fuente de avance y progreso para ella y para el resto, a cada persona hay que tratarla como un recurso precioso e invaluable. Hay que dejar libre su iniciativa y pensamiento.

El progreso va a salir de esas personas con iniciativas y habilidades. Si queremos progresar hay que tener personas con capacidad de progresar por ellas mismas. No es suficiente con traerse máquinas muy modernas, ni tener una buena política económica. Esto significa que la clave del éxito de un país inicia con sus habitantes, no con sus burócratas (que es lo que cree el socialista).

Es una buena manera de distinguir al capitalismo del socialismo. El socialista piensa que la manera de progresar está en hacer que los ciudadanos sigan los programas creados por los burócratas y gobernantes. El capitalista piensa que la forma de progresar está en tener ciudadanos que sigan sus propios planes personales y tengan la mejor habilidad posible para hacerlo.

Para el capitalismo es vital tener una población de seres pensantes, cuyos conocimientos sean útiles para generar progreso para ellos mismos. El cúmulo de éxitos personales es el crecimiento de todos. Para eso, deben tenerse habilidades como el solucionar problemas reales que tienen soluciones variadas, tener conocimientos mínimos de matemáticas que permitan saber qué operación es necesaria para qué problema, habilidades para comunicar verbalmente y por escrito de manera clara, habilidades para trabajar y aceptar responsabilidades personales.

Muy poco de esto tenemos. Nuestro monopolio educativo se ha encargado de beneficiar a sus líderes y no ha habido incentivos para dar al alumno lo que le dará potencial personal. Usted los ha visto y los conoce, egresados universitarios que no saben escribir un reporte ni tienen la metodología para analizar un problema, ni curiosidad intelectual.

Con esta estructura que tenemos no podemos competir. Un muchachito recién graduado de Corea del Sur, de Canadá y hasta de Estados Unidos, por no mencionar Japón, tiene más habilidades de pensamiento que la inmensa mayoría de nosotros.

Podemos tener todas las políticas económicas, fiscales, comerciales, financieras, agrarias que usted quiera… de poco van a servir sin un cambio drástico en la política educativa mexicana, que tiene que descentralizarse, privatizarse, desregularse y enseñar a pensar.

El tema bien vale una segunda opinión para señalar que el cuento es muy sencillo. Los países con las poblaciones mejor pensantes son los que más progresan. Y la clave está en tener una visión personal: lograr que cada persona tenga las habilidades suficientes para valerse por sí mismo. Es una visión muy opuesta al socialismo.

A los socialistas les obsesiona tener ciudadanos que dependan de los gobiernos y Obama es un ejemplo de esa mentalidad. Ese es su negocio: a más personas dependientes, más poder. Lo que ellos odian es el sentido de independencia personal y soberanía individual. Lo que más detesta un socialista es un ciudadano que es capaz de valerse por sí mismo y no quiere hacerse dependiente de nadie.

Por eso los socialistas crean y engrandecen programas de atención médica, de jubilación, de educación, para que los ciudadanos dependan del gobierno y así tener más poder. Nada causa más placer a un sediento de poder que un ciudadano que es incapaz de ser él mismo y que reclama sus derechos pidiendo que el gobierno lo atienda.

Ese es el paraíso socialista: ciudadanos que no pueden valerse por sí mismo y que creen que todo puede ser resuelto con un programa gubernamental que ellos esperan creyendo ser incapaces totales. Nada valora más un socialista que un ciudadano que tiene tan baja opinión de sí mismo que ruega que el gobierno lo ayude en todo lo posible… que es lo que los gobiernos mexicanos han fomentado por décadas.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



No hay comentarios en “Paraíso Socialista”
  1. MARIA Dijo:

    ¡PUEDE QUE ME EQUIVOQUE!, PERO ES INTERESANTE LEERLO.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras