Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Paraísos Fiscales: Positivos
Leonardo Girondella Mora
3 abril 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
Catalogado en:


La reunión del G-20 en Londres, realizándose ahora mismo, contiene una parte que debe ser hecha explícita —la del combate a los paraísos fiscales, es decir, de competencia entre gobiernos.

Para comprender el tema es necesario ver que entre las varias leyes económicas, como la de la oferta y demanda —existe otra que debe ser hecha explícita, la de la tendencia de los gobiernos a elevar sus ingresos, es decir, subir impuestos y otras maneras de recolectar ingresos propios.

Ya que los gobiernos sólo tienen una manera de obtener ingresos, la de retirarlos por la fuerza del bolsillo de los ciudadanos, esa tendencia indica una cantidad decreciente en manos de sus propietarios. Cuanto más gaste un gobierno, menos dinero tendrán sus ciudadanos.

La causa de la querencia de los gobiernos a elevar los impuestos y así tener más ingresos es la acumulación de funciones y responsabilidades —lo que confirma la hipótesis de Montesquieu: el poder siempre tiende a ser abusado. Alguien con poder siempre tratará de elevarlo.

Con una mayor cantidad de funciones, los gobiernos necesitarán de mayores recursos para realizarlos. Más allá de las responsabilidades gubernamentales de dar servicios de policía, impartición de justicia, relaciones diplomáticas y otras pocas más, los gobiernos se han asignado funciones que le son ajenas, como la seguridad social, la educación, y otras que, por ejemplo, en México incluyen la propiedad de un monopolio petrolero y otro de electricidad.

A lo anterior se unen funciones de combate a la pobreza, construcción de casas y muchas otras responsabilidades que tienen el efecto mencionado —la elevación de impuestos y cobros a los ciudadanos, que van a parar a un sistema de gasto que por diseño descuida la eficiencia.

¿Cómo eliminar esa tendencia de elevación de impuestos? La solución más directa es la de reducir el número de funciones de gobierno —menos responsabilidades implicarán menores gastos. Otra solución muy pragmática es la de la competencia entre naciones y sus sistemas fiscales, en los que los tax heavens o paraísos fiscales juegan un papel vital.

Un tax heaven puede tener una definición simple: un país con un gobierno que tiene como característica central el cobro de impuestos en extremo bajos y quizá, ningún impuesto —lo que, por supuesto, ocasiona las quejas de otros gobiernos que lamentan la existencia de una competencia desleal, igual que el empresario lamenta la existencia de competencia extranjera.

Los tax heavens, lejos de ser prohibidos o atacados, como se pide en la reunión del G-20 deben ser fomentados —y en verdad son una alternativa para muchas naciones que pueden modificar sus regímenes de impuestos: menores tasas y mayor simplicidad de pago.

Los impuestos son un costo de vida, que cuento más bajo sea, mayor bienestar crea en la gente —atrae inversiones y genera empleos en plantas que producen a menores costos. Los ejemplos de Irlanda, Luxemburgo, las Islas Vírgenes Británicas, Madeira, Malta, Chipre, Belice, Mónaco y otros más suelen mencionarse como ejemplos.

No es la única variable de la que depende la prosperidad, pero sí una de las condiciones necesarias en el combate de la pobreza que se logra por medio del crecimiento económico —y tiene como premisa una condición necesaria: la reducción del aparato gubernamental.

Puede encontrarse más información en el Adam Smith Institute —pero lo que he tratado de hacer es llamar la atención sólo sobre una paradoja interesante: quien pide que el gobierno crezca y tenga más funciones, también está pidiendo que el gobierno le quite más dinero del bolsillo. Es una actitud poco comprensible.

Quizá sea producto de una falta de conciencia personal, de cortedad de vista, o alguna otra causa. Es posible que la persona piense que a ella no el afectarán los impuestos, pero sí a otros y así piensa que se beneficiará del daño ajeno —una actitud egoísta y miope, pero que es común.

Si una empresa es sujeta a un alto impuesto, sus productos serán más caros, sus oportunidades de inversión menores y eso repercutirá en el resto de la gente, aunque ellas no paguen ese impuesto.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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