Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Participación Colectiva Inútil
Eduardo García Gaspar
9 marzo 2009
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No está mal como una figura del lenguaje, ni como un recurso literario. Hablo de lo que dijo una persona en la radio, cuando dijo que “la sociedad debe participar en la política porque sin sociedad no hay política” (o algo muy similar). Buena literatura, muy mala práctica.

La cuestión es de mucho más fondo. Se está hablando de acción humana, es decir, de algo que es observable y que puede ser interpretado por quien lo observa: esa acción siempre tiene un propósito, que es el fin que persigue quien actúa. Es lo que le mueve a hacer cosas. Y esto tiene implicaciones serias.

Por principio de cuentas, la acción es personal y no puede tener sujetos colectivos. Puede entenderse que personas participen en política, pero pedir que la sociedad participe no tiene gran sentido real, sólo como metáfora. La sociedad no actúa, ni puede hacerlo. Lo más que puede suceder es que acciones individuales se agrupen. La conducta siempre tiene una raíz personal.

La persona, más aún, debe percibir que tiene objetivos por lograr. Si no los percibe, no actuará. Si acaso no percibe que debe participar el política, no lo hará. Y viceversa. Actuará en política sólo quien percibe que en este terreno tiene metas. Lo mismo que no realizará acciones si no percibe que tiene objetivos por cumplir en el terreno de la música.

Pedir que la sociedad actúe en política, por tanto, tiene el problema de pedir acción a un ente colectivo sin vida propia y, más aún, suponer que toda la gente tiene interés en actuar en esa esfera. Pero hay más en esta explicación de la acción humana y que debe considerar el medio en el que la persona actúa.

Las personas conocen y hacen distinción entre las cosas que pueden cambiar y las que no. Es una diferencia entre lo que puede controlarse y lo que no puede serlo. Si se percibe que no puede cambiarse la política de un país, la persona se alejará de ella: lo que explica en buena parte el abstencionismo electoral (de un 40 por ciento en las elecciones de 2006 en México).

Será en las cosas que se percibe que sí pueden ser cambiadas donde la persona actuará. Actuará con la creencia de que puede lograr sus objetivos en un momento futuro. Por ejemplo, abriendo un negocio que persiga tener ingresos que sirvan para sostener a su familia. Esta es una decisión personal que reconoce que los medios son limitados, que no puede hacerlo todo, que tiene que escoger entre varias posibles acciones.

Es decir, va a decidir hacer las cosas más importantes y esas son generalmente las que le dan un beneficio personal tangible en su opinión. Si considera que participar en política no tiene prioridad, preferirá hacer otras cosas antes. Quizá la persona decida ir a votar un día, lo que no le quita mucho tiempo, pero nada más allá. Su tiempo es limitado y lo dedicará a lo que más le importe.

Todo esto va dirigido a examinar lo vacío que resulta un llamado genérico a hacer que la sociedad participe en política. Es un llamado que muestra una preocupación válida, pero que merece más atención y no quedarse en algo tan hueco.

De aquí la inteligencia de Montesquieu, por ejemplo, al entender a su modo este problema: no resulta práctico que la gente tenga una participación política directa en los asuntos diarios de gobierno. Esta es la razón de los legisladores que son representantes de la gente y actúan como agentes de sus electores.

Un ejemplo: el paquete de estímulo del gobierno de EEUU tiene 1,073 páginas. No puede pedirse que los ciudadanos participen en política leyéndolas. Esa es la tarea de los legisladores (y que por lo que leí, no fue realmente cumplida y tuvieron dificultades en tener copias).

Lo que sí puede pedirse es algo más tangible y limitado. Pedir que la sociedad participe en política es un llamado vacío, que llevará a la desesperación a quien lo suplique. Pero sí puede intentarse que se eleve el número de personas razonablemente enteradas de los sucesos políticos, que se mejore en razonamiento de esos sucesos, que se aumente la perspicacia con la que son vistos.

Esto es mucho más realista y tiene posibilidades de lograrse. Todo lo que he intentado hacer es llamar la atención hacia lo inútil que resulta hacer llamados colectivos vacíos de significado y a proponer metas más modestas de un objetivo más real, que más personas estén bien enteradas de la política.

Post Scriptum

Las anteriores ideas sobre la conducta humana están tomadas de la obra de Rothbard, Murray Newton. Man, Economy, and State; a Treatise on Economic Principles. Los Angeles: Nash Pub, 1971, pp 2 y ss.


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