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Lo siguiente presenta una visión organizada de las explicaciones de la crisis 2008 —hacerlo tienen utilidad para • La explicación más común, sencilla y, quizá, más popular, es la que comprende a la crisis como una consecuencia de malas decisiones y acciones de la comunidad financiera —coloca la responsabilidad en especulaciones, codicia y excesiva aceptación de riesgos de ejecutivos en esas instituciones. Ante la falta de regulaciones gubernamentales, se afirma, estos banqueros y financieros actuaron sin prudencia, de manera codiciosa, provocando una burbuja especulativa que les produjo grandes ingresos a costa del quebranto financiero de inversionistas que fueron sus víctimas. • La otra explicación, menos común, más compleja, es la que explica a la crisis como la consecuencia de malas políticas y regulaciones gubernamentales —acciones estatales que alteraron negativamente las condiciones de los mercados y provocaron acciones indebidas en todos, tanto financieros como usuarios de crédito. Esta segunda explicación de la crisis no retira de las instituciones financieras la responsabilidad de conductas imprudentes —sin embargo, señala como origen de la crisis especialmente a las acciones gubernamentales que cambiaron las condiciones de los mercados financieros. Distinguir entre ambas explicaciones de la crisis es importante por las soluciones que cada una de ellas derivan. Si la primera explicación es la correcta y la responsabilidad es de quienes manejan las instituciones financieras, se concluye que serían necesarias más regulaciones más estrictas. Pero si la segunda explicación es la más acertada, entonces la solución sería otra totalmente diferente —tendría que vigilarse la actuación del gobierno para evitar que cometa los mismos errores. Esto debe ser entendido correctamente —dependiendo de la explicación aceptada como correcta variarán las soluciones propuestas. Si se acepta la explicación errónea, las medidas que se tomen no producirán su efecto y, tal vez, empeoren la situación. Si, por el contrario, la explicación tomada es la acertada, existe una buena probabilidad de que las soluciones que se implanten sí tengan buenos efectos. En mi percepción, las dos explicaciones que he mencionado tienen rasgos importantes: • En círculos gubernamentales, en comunidades intelectuales de izquierda, en grupos importantes de medios, en grupos de clérigos, la primera explicación que culpa a los financieros es la dominante. Para ellos, la crisis fue producida por mercados libres, sin regulación, dominados por la codicia de élites. Ellas crearon instrumentos incomprensibles que eran riesgosos, y les permitieron enormes ganancias personales. Para muchos de ellos, la crisis que iba a ser igual o peor que la del 29, era obvia —una demostración de las fallas de los mercados libres y posiblemente el inicio del colapso del capitalismo. La solución es la lógica en estos casos: más regulación estatal. Es la explicación más sencilla de comunicar al ciudadano común —no requiere de ningún conocimiento y se basa en un mecanismo simple: algunos cometieron abusos enormes que dañaron a todos y la solución es crear más leyes que prohiban esos abusos. Todos entienden esto. • Pero que algo sea comprensible con facilidad, no significa que sea cierto. La segunda explicación requiere más datos, más antecedentes y un mecanismo menos simple —es decir, necesita un esfuerzo mayor y algunos conocimientos adicionales, lo que le quita popularidad. El cimiento de la segunda explicación acude a la exploración del medio ambiente económico creado por políticas y acciones gubernamentales:
Lo que he tratado de hacer es hacer explícitas las dos grandes explicaciones que se han dado de la crisis que se vive ahora —y señalar la naturaleza de cada una de ellas, especialmente enfatizando un peligro de consideración: la explicación más popular y simple es la menos profunda y exacta. Si bajo su amparo se producen soluciones, ellas serán las equivocadas y no producirán la protección necesaria contra la repetición de situaciones similares. Addendum Una columna del WSJ (Edward Pinto, Acorn and the Housing Bubble, 13 noviembre 2009) estableció:
El punto a destacar es eso de que esta explicación es menos entendida —las explicaciones un poco más complejas suelen padecer la desventaja de ser menos difundidas en los medios dominantes.
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prevenir la ocurrencia de situaciones similares en el futuro. Comienzo con la percepción de la crisis, es decir, su entendimiento esencial —el que puede verse en dos interpretaciones básicas que admiten variaciones intermedias:


















